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Calzado

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Detalle de la procesión funeraria en la tumba de Ramose.

En el antiguo Egipto el calzado fue símbolo de autoridad y riqueza. Los faraones y la familia real usaban sandalias enriquecidas con todo tipo de joyas, sin escatimar el oro tanto en el empeine como incluso en la suela, con grabados de escenas de guerra y conquista, para que al pisar el faraón lo hiciese sobre sus enemigos. En la corte se empleaban calzados para diferentes ocasiones y en base a ello, tanto la sencillez, como la riqueza del calzado estaba también en consonancia con el momento.

Hay que destacar la figura de un personaje del antiguo Egipto que recibía el nombre del portasandalias. En el Museo del Cairo se encuentra un grabado en piedra que representa a este personaje con un par de sandalias atado a su mano izquierda y la derecha lleva un cántaro de agua; debía ser un miembro de la familia real. En los jeroglíficos se define al portasandalias como el guardián de las sandalias del rey.

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Máscara de oro que cubría la momia de Tutankamon.

La historia de Egipto comienza unos 3.000 años a.C. y quizá sea la civilización que más vestigios del pasado nos ha legado, debido a la creencia de esta cultura en la existencia de una vida después de la muerte, en la que el difunto podía disfrutar de los bienes terrenales de su anterior existencia; sus representaciones con una compleja simbología en la que todo tenía una interpretación. 

Existían prendas que diferenciaban las clases sociales entre los que la portaban, y también una serie de significados en función del tipo de vestimenta y la persona que la llevaba. La poderosa clase sacerdotal, que eran los encargados de los templos egipcios, empleaban pieles de animales para cubrirse con la creencia de que la fuerza de la bestia podría influenciar en su propia fortaleza física. Además del empleo de lino tejido, el material más común y al alcance de todos era el papiro, un junco que crece de forma natural a orillas del río Nilo y con él se confeccionaban los calzados, aunque también el empleo de fibras vegetales como ramas de palmeras entrelazadas con adornos de diversos metales o piedras semipreciosas, era una forma de calzarse en aquella antigua civilización. 

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Soldados persas en batalla y la caballería protegida con fuertes armaduras

Los persas o farsíes fueron un grupo étnico que habitó Irán , Afganistán y Tayikistán. También el pueblo persa, 1400 a.C. nos han legado algunas representaciones de personajes con calzados. Los  jarrones de cerámica, las esculturas y los grabados de la época evocan un tipo de calzado característico. El calzado de los persas seguía las mismas pautas que el del pueblo Asirio, es decir, los soldados llevaban un tipo de calzado de piel. Para lo que llamaríamos "la infantería", esos guerreros que se movían a pie de un sitio a otro, el calzado era sencillo, flexible y ligero. Pero los solados a caballo calzaban botas, en algunos casos con polainas, alcanzando gran celebridad los arqueros a caballo. El pueblo que se dedicaba a las faenas agrícolas iban descalzos o empleaban un calzado hecho de fibras vegetales.

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Soldados asirios calzando la bota característica de ese pueblo guerrero.

El pueblo asirio, 1.100 años a.C. usaban unas botas de cuero, de caña alta hasta media pantorrilla, que sujetaban con cintas o cordones y que tenían una suela de cuero que reforzaban con apliques metálicos. Los pueblos asirios y también los hititas se mostraban como unos expertos zapateros que confeccionaban sus calzados militares, diferenciando los pies izquierdo y derecho. Muchos de esos calzados fueron una referencia para civilizaciones posteriores como la griega o la romana, especialmente el calzado o la bota militar. Los calzados asirios emplearon las suelas claveteadas (como lo hicieran más tarde los romanos), empleando unas gruesas suelas para los soldados de infantería que debían caminar durante días en condiciones climatológicas adversas. La incorporación de revestimientos internos, en las botas de campaña, protegían el pie del soldado asirio que adornaba también sus zapatos con alguna parte de las pieles de animales salvajes, empleando las garras, dientes o colas. 

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La Civilización del Sumer puede considerarse como "La Cuna de la Historia". Este pueblo se asentó en el entorno de los ríos Tigris y Éufrates, cerca de su desembocadura en el Golfo Pérsico. Destacó sobre las demás culturas de los pueblos de la época y a ellos se debe el descubrimiento de la rueda o de la escritura en los años 3500 y 3300 a.C.. Los sumerios nos dejaron las primeras leyes escritas, fueron los inventores del sistema sexagesimal, de los inicios de la medicina, y de las construcciones con ladrillos de adobe y los arcos arquitectónicos. La civilización sumeria llegó a ser tan avanzada que en las escuelas de sus ciudades-estado se enseñaba no sólo matemáticas y escritura sino también biología, zoología, geografía, teología y botánica. Los sumerios fueron también los primeros en realizar composiciones literarias, en organizar una biblioteca y en crear un lenguaje musical. La cultura sumeria surgió prácticamente de las tinieblas en tiempos neolíticos. Era un pueblo guerrero y aunque las tallas en piedra que nos han llegado representa a los personajes descalzos, se sabe que emplearon calzados hechos con fibras vegetales y pieles de animales. Son también conocidas las representaciones de sumerios, calzando una especie de sandalias con una plataforma o cuña, los llamados "coturnos". En Mesopotamia, eran comunes los zapatos de cuero crudo, sujetos  por tiras del mismo material. 

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Migraciones humanas en busca de caza y territorio. Según los fósiles hallados del Homo Erectus, durante el Pleistoceno medio inferior (600 mil – 275 mil años), los homínidos se extendieron a partir del África tropical, desplazándose hacia el norte de África y Europa hacia el este, hasta China, pasando por el sur de Asia.

Hoy vamos a dar comienzo a esta historia secuenciada y cronológica de lo que hemos llamado "la apasionante historia del calzado", y lo hacemos buscando los orígenes, es decir, el principio del ser humano cuando decidió, como una forma de proteger sus pies de las inclemencias climatológicas y del terreno, usar lo que conocemos por calzado que, naturalmente, al principio no serían más que fibras vegetales o pieles de animales sujetas al pie o a la pierna. 

Prácticamente ese tipo de calzado no llega hasta nuestros días más que por los hallazgos realizados en enterramientos donde las condiciones de humedad y la temperatura, han permitido mantener restos de fibras o tejidos en condiciones de poder considerarlos como calzados primitivos. Pero esa fuente pudo variar, y de hecho ha tomado nuevos caminos en función de los descubrimientos que se realizan en cada momento. Sobre el tiempo de la aparición del calzado sobre la tierra no hay coincidencia en los distintos autores, algunos hablan de 30 o 40 mil años antes de Cristo y otros, los más, sobre los diez mil; estas últimas se basan en pinturas rupestres encontradas en cuevas en España y el sur de Francia, que representan a diferentes personajes que parece que llevan unas calzas altas que cubren los pies y parte de la pierna, pero la verdad es que no se han hallado restos de esta época del Paleolítico Superior y todo está basado en indicios y aplicando la lógica.

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En el año 1988 se publicó en España un magnífico libro sobre la Historia del Calzado, prologada por el premio Nobel de Literatura, Camilo José Cela. En aquella edición de gran calidad con fotografías impresionantes obtenidas el algunos museos de Europa (el de Elda todavía no existía), la edición gráfica precisamente corrió a cargo mi buen amigo fallecido recientemente, Miguel Ángel Esteve. Aquel libro (del que el Museo del Calzado conserva en su biblioteca algún ejemplar), me impresionó por su sencillez y claridad, aunque naturalmente no podía cubrir todas y cada una de las culturas de la humanidad, pero las que estaban se identificaban con precisión y objetividad.

Tras casi 30 años de aquella publicación, se han sucedido, muchas novedades. La principal es que Elda creó su Museo del Calzado y además lo situó entre los mejores y más valiosos del mundo; también se produjeron en ese espacio de tiempo algunos hallazgos que alteraron sensiblemente los indicios que se tenían sobre los primeros seres humanos en lo que al calzado se refiere. También en este tiempo han aparecido los grandes iconos o marcas de calzado que han transformado la industria y el comercio mundial. Todo esto sumado a lo que ya conocíamos, hacen de la historia del calzado un apasionante relato que profundiza en las costumbres y la cultura de los pueblos.

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No me cabe la menor duda de que una forma más de promocionar una ciudad es a través de la muestra de obras de arte relacionadas con la industria, la artesanía o el comercio de cualquier pueblo.

A poco que viajemos por España o por cualquier país del mundo, veremos que son muchas las ciudades que a través de monumentos o simples esculturas tratan de llamar la atención del visitante de lo mucho que ese determinado pueblo puede ofrecer y, especialmente, es una forma rápida y gráfica de descubrir su historia, tanto reflejada en la industria o en cualquier otro aspecto de su actividad. Vemos esculturas de pescadores, artesanos de los muy variados oficios, objetos relacionados con sus industrias o las costumbres de la zona. 

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Muchas veces me pregunto si nuestros hijos, y especialmente nuestros nietos, tienen información clara de la ciudad en la que viven y de lo que representó esta población, que fue capaz de los mayores logros en la búsqueda de una identidad propia y de una riqueza por su actividad que alcanzó, desde aquí, a todo el sector zapatero.

Como si fuese un cuento, les he explicado a los más pequeños de mi familia algunos pasajes de la Elda industrial y comercial, de lo que fue la FICIA, de cómo nacieron las primeras fábricas,  incluso de lo que era esta villa antes de conocer el calzado. Hay mucho escrito al respecto, sin embargo, las nuevas tecnologías, internet especialmente, hacen que cada día se lea menos y nuestra historia, escrita en libros o revistas locales que aparecen cada año, puede no llegar a los más jóvenes. De ahí mi recalcitrante empeño en transmitir lo que sé, bien por  lo que he vivido, he leído o por lo que otros me han contado.

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Vista interior de una de las preciosas salas del Museo Internacional del Calzado de Vigévano (Italia) construcción tipo gótico-Lombarda. Se encuentra enclavado en una parte del Castillo Sforzesco es uno de los mayores complejos arquitectónicos de Europa, se eleva en la parte alta de la ciudad sobre murallas que nos remontan a la edad comunal. Fue construido como fortificación militar pero también como residencia. El primer núcleo del castillo data de los siglos VII y X, es decir, la edad longobarda. En este edificio trabajaron Bramante y quizás el propio Leonardo

En Vigévano la primera fábrica de calzado en el modelo industrial data de 1866, más o menos coincidente con la aparición de nuestras primeras industrias de fabricación de calzado en la ciudad de Elda. 

Acerca del autor

Autor: José María Amat

José María Amat Amer, es un apasionado del calzado. Como ingeniero técnico, el destino lo encaminó hacia la industria de su ciudad. Como profesor de Tecnología del Calzado, llego a conocer investigando, la industria del calzado. Publicando algunos libros sobre tecnología, artesanía y desarrollo social; siempre con el calzado como única premisa. El Museo del Calzado fue una de las realizaciones que le llevó a pasar de técnico a un apasionado del zapato. Con la mejor de las intenciones, y siempre con la pretensión de prestigiar la industria y el calzado de la ciudad de Elda, colabora en este blog para crear más amigos con inquietudes similares.

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