SEMANARIO DE INFORMACIÓN LOCAL, DEPORTES Y ESPECTÁCULOS

Fundado en 1956

Crónicas Eldenses

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Un 19 de junio de 1917, hoy hace 100 años, siendo alcalde de Elda por tercera vez, José Joaquín González Payá, y ante el deplorable estado de conservación de la antigua ermita de San Antonio Abad, el ayuntamiento eldense insta al cura párroco de la iglesia de Santa Ana …

“…para que en el plazo de 15 días se comience y se siga sin interrupción el derribo de dichos restos o paredes y extracción de escombros para que quede aquel lugar limpio y debidamente higienizado, desapareciendo así los peligros que ello ofrece”.

Este no fue ni el primero ni sería el último de los requerimientos que el consistorio eldense realizó bien al obispado de Orihuela, bien al cura-párroco de Santa Ana, por ser la ermita de San Antón jurisdicción eclesiástica y competer a la Iglesia su mantenimiento.

Ya en junio de 1907, el director de las obras del Hospital Municipal (con toda probabilidad el arquitecto Enrique Sánchez Sedeño) visito la ermita y dictaminó su estado de ruina, aconsejando su inmediata demolición por constituir un peligro por riesgo de derrumbe. La corporación eldense realizó las oportunas gestiones ante el obispado, pero de nada valieron. En septiembre de 1911 se intentó nuevamente que el obispado, dueño del edificio, lo derribara a la mayor brevedad posible, pero tampoco se consiguió nada. Tiempo durante el cual la techumbre se había hundido arrastrando algunas de las paredes.

Ni en 1907 ni en 1911 ni en 1917 se consiguió que se derribara aquel vetusto edificio que desde el siglo XVI había acogido en su seno la imagen de San Antonio Abad, que desde principios del siglo XX era custodiada en la iglesia parroquial de Santa Ana.

 

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Desde que en enero de 1929 Ramón Sellés abriera las puertas del Teatro España, más conocido como “Coliseo España”, la programación del Coliseo combinó las proyecciones cinematográficas con todo tipo de espectáculos musicales, caso de zarzuelas y orfeones, como espectáculos circenses. Así, hoy hace 88 años, un sábado 15 de junio de 1929, actuó en el Coliseo España la coral “Coro Clavé”, de Elche. Por las crónicas periodísticas del momento, aquella actuación alcanzó un resonado éxito.

La calidad artística y musical, y la meritoria trayectoria de esta coral ilicitana desde su fundación en 1910, con actuaciones en diversas poblaciones, le permitieron alcanzar gran prestigio en el ámbito ilicitano y provincial de Alicante y Murcia.

Imagen del Cine Coliseo | Eldenses.com
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Tras más de 150 años de abandono, el 13 de mayo de 1985 dieron comienzo las obras de restauración de una de las torres circulares del castillo de Elda.

Desde que un fatídico 15 de noviembre de 1848 el gobierno de España subastara públicamente el palacio de Elda, el castillo había sido abandonado a su suerte y al interés de unos y otros particulares, conociendo solo largos periodos de abandono y actuaciones de demolición y derribo de torres y murallas. Período que hizo que la fortaleza eldense cayera, durante mas de un siglo, en el mas absoluto olvido, e incluso desprecio por parte de responsables municipales y ciudadanía en general.

La llegada de los ayuntamientos democráticos en 1979 permitió revertir esta situación secular. Así en 1985 se abrió una nueva etapa en la recuperación del castillo de Elda. Promovida por el Ayuntamiento de Elda presidido por Roberto García Blanes y en el que Juan Rodríguez Campillo, miembro de la Sección de Arqueología del Centro Excursionista Eldense, ostentaba la Concejalía de Patrimonio Histórico, la actuación contó con la financiación de la Conselleria de Cultura de la Generalitat Valenciana.

Bajo proyecto y dirección del arquitecto José Ivars Pérez y con un presupuesto de ejecución de 4 millones de pesetas, el 13 de junio de 1985 dio comienzo las obras de restauración de una de las dos torres circulares de sillería que, en el pasado, fueron el emblema caracterizador de la fortaleza eldense.

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Hoy hace 91 años, un 8 de junio de 1926, el Ayuntamiento de Elda recibió el tratamiento de “Excelencia”. Distinción honorífica que venía a sumarse a otros privilegios que a lo largo de la historia de la villa, primero, y luego de la ciudad, fue recibiendo de monarcas y gobiernos.

Desde los tiempos constitucionalistas de Cádiz el Ayuntamiento de la villa de Elda recibió el tratamiento de “Muy Ilustre” dada su condición de institución municipal con autonomía de gobierno que representaba a todos los vecinos.

Al tratamiento de Fidelísima Villa de Elda, concedido en 1713 por privilegio real de Felipe V, se vino a sumar la condición y rango de ciudad, otorgada el 24 de agosto de 1904 por el joven Alfonso XIII, a propuesta del ministro de la Gobernación. Pero no sería éste el último privilegio de nuestra ciudad.

Así, y a propuesta de Severiano Martínez Anido, ministro de la Gobernación durante la dictadura del general Miguel Primo de Rivera, el rey Alfonso XIII firmó el Real Decreto, en fecha 8 de junio de 1926, por el que se concedía el tratamiento de Excelencia al hasta entonces Muy Ilustre Ayuntamiento de Elda. Honor que adquirió rango legal con su publicación en la Gaceta de Madrid en fecha 10 de junio de 1926.

Distinción honorífica que fue comunicada a todos los vecinos de la ciudad mediante un bando público del pregonero municipal.

En aplicación de aquel Real Decreto, desde hace 91 años, la mención oficial al Ayuntamiento de Elda ha de ir precedida por el tratamiento de “Excelentísimo”. Honor aplicable al tratamiento oficial al alcalde de Elda, que le equipara en honores a los alcaldes de los ayuntamientos de Madrid y Barcelona, y a diferencias de otras poblaciones donde sus alcaldes reciben el tratamiento de “Ilustrísimos”.

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A escasos dos días de celebrase la fiestas de Moros y Cristianos del año 1979, que tuvieron lugar entre el viernes 1 y el lunes 4 de junio, estuvo en Elda Rafael Rodríguez Martínez, delegado provincial de Turismo, girando visita tanto al castillo de la ciudad como al yacimiento arqueológico del Monastil.

El advenimiento de los ayuntamientos democráticos tras las elecciones municipales del 3 de abril de 1979 permitió cristalizar todo el inmenso caudal de necesidades sociales, urbanísticas y culturales de pueblos y ciudades de toda España. Elda no fue ajena a aquella dinámica. El interés y los trabajos que los miembros de la Sección Arqueológico del Centro Excursionista Eldense venían desarrollando desde 1959, en diversos puntos de la ciudad, habían calado en la sociedad. La nueva corporación municipal recogía dicha sensibilidad e iniciaba los primeros contactos para dar solución a quizás los dos principales problemas vinculados al Patrimonio Histórico que la ciudad tenía entonces. Retos que, desafortunadamente, y aunque en diverso grado, todavía siguen pendientes 38 años mas tarde.

El delegado provincial de Turismo se entrevistó con Roberto García Blanes, alcalde recién elegido, quien le expuso el interés del Ayuntamiento en recuperar tanto el castillo como el poblado ibero-romano del Monastil como espacio de uso cultural y ciudadano.

Tal y como recogen las crónicas periodísticas del momento se concluyó que ante el estado de ruina que presentaba el antiguo palacio de los condes de Elda “[…] la reconstrucción del antiguo alcázar resulta imposible [...]”, por lo que “[…] se sugirió … una limpieza a fondo del recinto del castillo […]”. Para dictaminarse que “En lo que fuera patio de armas podría instalarse un parador o restaurante, cuyos gastos de construcción podrían ser sufragados en un 50 % por el Ministerio.”

De aquella reunión, salió por una parte el compromiso de la redacción de un informe técnico sobre las necesidades económicas para la construcción del citado parador o restaurante, con el compromiso de ser elevado por la delegación provincial al propio ministerio en Madrid. Y por otra, permitió planificar los primeros trabajos arqueológicos de limpieza y desescombro desarrollados a partir de febrero de 1980 por la Sección de Arqueología del Centro Excursionista Eldense.

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El domingo 5 de junio de 1927 Elda se regocijaba por la inauguración de un nuevo espacio deportivo en la ciudad: el nuevo “Trinquete Eldense” donde los aficionados al juego de la pelota podía echar sus partidas, así como contemplar torneos entre los grandes jugadores de la región.

La tradición del juego de la pelota valenciana en Elda cabe retrotraerla al siglo XVIII, cuando hacia 1786, en el reparto del impuesto sobre el consumo de sal, se documenta la calle Trinquete en el nomenclátor del callejero eldense. Topónimo que correlaciona, de forma directa, este espacio urbano con el juego de la pelota en él. 

Fue bajo la alcaldía de Pablo Maestre Sirvent, cuando la compañía Belló, ante la creciente demanda de este juego, construye a sus expensas un trinquete para su explotación comercial. Las partidas inaugurales contaron con los mejores jugadores del momento, siendo protagonizadas por  los famosos  “Rovellet” de Denia, “Chato”, de Pedreguer y Mariano, de Ondara contra “El Maestro” de Castalla, “Llonco II” de Burjassot y “Fusteret” de la Llosa, ganando los primeros. 

El Trinquete Eldense estaba situado en la prolongación de la calle San Roque,  junto a lo que posteriormente fue el grupo escolar “Ramón Nocedal”.

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A los 81 años de edad, y en su casa de Elda, rodeada de los suyos, fallecía el 4 de junio de 1959 Milagros Gorgé Borrás, célebre actriz y cantante conocida artísticamente como “Milagritos Gorgé” que deleitó al público nacional y de toda Europa a finales del siglo XIX.

Hija del músico y director de la banda municipal de Elda Ramón Gorgé Soler (1853-1925), y aunque nacida en Alicante el 17 de abril de 1878, desde bien pequeña se afincó en Elda, sintiéndose eldense de corazón. Desde los seis años destacó por su extraordinaria voz. Su fama llegó a la Corte, llegando a ser recibida por la reina regente Mª Cristina. Siendo bautizada por la prensa como la “Pequeña Patti”, el éxito le iba reclamando y comenzó a dar recitales, que posteriormente cambiaría por funciones completas con las que recorrería los mejores teatros de España y del extranjero. Las más prestigiosas ciudades de Europa la escucharon cantar. Su voz le abrió las fronteras de las cortes europeas, llegando a cantar ante los zares de Rusia y los reyes de Portugal.

En 1897, con solo 22 años de edad, y debido a la enfermedad de su madre, abandonó su carrera artística y se retiró a Elda. Tras el fallecimiento de su madre, Milagritos decidió quedarse definitivamente en Elda, cantando solo aquí, en los actos que organizaba su padre y para la Compañía de Zarzuela que éste fundó. Casada con Casó con Vicente Coronel Rico, con quién tuvo dos hijos, abandonó definitivamente el canto al inicio de la guerra civil.

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Hace hoy 60 años, un 1 de junio de 1957, un grupo de cuatro agentes municipales asumieron el reto de regular la circulación de vehículos en un una ciudad en crecimiento demográfico, en crecimiento urbanístico y con un incremento considerable del número de vehículos.

Si bien la presencia de guardia municipal, tanto urbana como rural, se remonta en nuestra ciudad al siglo XIX, el aumento del número de vehículos a motor propiciado por la industrialización y el desarrollo acelerado de la pujante economía eldense, motivó a que el Ayuntamiento de Elda acordase en sesión plenaria del 20 de septiembre de 1956 la creación de cuatro puestos de guardias urbanos, cuya misión fuese la de regular el tráfico por la ciudad, en especial en la travesía de la antigua carretera nacional N-330.

Fue un caluroso sábado 1 de junio de 1957 cuando los cuatro agentes urbanos empezaron a “poner orden” en aquella ciudad de 20.699 habitantes. Con el paso del tiempo, guardias urbanos y guardias municipales fueron fusionados en lo que hoy en día conocemos como Policía Local que, junto con las de toda España, la Guardia Civil y Policía Nacional forman parte de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

Aquel primigenio y reducido cuerpo de cuatro agentes del orden público ha crecido hasta alcanzar hoy en día una plantilla de más de 110 policías municipales. Durante estos 60 años varias son las denominaciones con las que se les ha conocido. La figura del guardia urbano, policía municipal o policía local fue y es un elemento de seguridad ciudadana en nuestras calles, cuya figura representa la autoridad de la ley en el ámbito jurisdiccional del término municipal.

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Imagen de la celebración del 75 aniversario de la imagen en 2016 | Jesús Cruces.

Hacía escasos años que la celebración de las fiestas de Moros y Cristianos de Elda habían sido trasladadas desde enero hasta los últimos días del mes de mayo. Y hacía escasos meses que había finalizado la construcción de una nueva ermita consagrada bajo la titularidad de San Antonio Abad. Para su inauguración, y en pleno desarrollo de las fiestas de ese año, el domingo 28 de mayo de 1950, la imagen de San Antón, como patrón de las fiestas de Moros y Cristianos de Elda, fue trasladada por primera vez a su ermita.

Erigida sobre terrenos a la vera del cauce del río Vinalopó, a la entrada a Elda desde la Estación que fueron cedidos gratuitamente por doña Práxedes Beltrán Olcina a la Junta Central, y por ésta, junto con la ermita, al Obispado de Orihuela; fue construida gracias al decidido impulso de Julio Beneit, presidente de la Junta Central de Comparsas y segundo teniente alcalde del Ayuntamiento de Elda.

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Desde la supresión en 1892 del Hospital Provincial de Distrito para su conversión en Manicomio Provincial, Elda carecía de un lugar de atención sanitaria adecuado. Desde 1906, bajo la alcaldía de José Joaquín González Amat, se inician las gestiones para dotar a Elda de un Hospital. Tras barajar y descartar diversas ubicaciones, el proyectó cristalizó en su construcción en unos terrenos adquiridos en agosto de 1906, situados a la carretera nacional y frente al citado centro psiquiátrico.

Bajo planos del arquitecto Enrique Sánchez Sedeño, en abril de 1907 la obra fue adjudicada por un valor de 14.524’25 pesetas. La primera piedra fue colocada, tal día como hoy, un 27 de mayo, pero del año 1907,  a las 17:30 h., en un acto solemne presidido por autoridades y fuerzas vivas de la población, con gran asistencia de público en general, amenizado por la banda municipal de música.

Acerca del autor

Autor: Gabriel Segura Herrero

De formación historiador y de profesión arqueólogo, el papel de cronista oficial de la ciudad de Elda plantea retos importantes, tanto con respecto a la memoria de mi predecesor Alberto Navarro Pastor; como al respecto del futuro, para dotar de contenido y utilidad a la figura del cronista oficial en el siglo XXI; a la par que un compromiso con la ciudadanía eldense. Las nuevas tecnologías y las redes sociales deben ser aliadas del conocimiento y de la divulgación histórica, sin faltar al rigor, pero acercando la información histórica al ciudadano. El guión de la historia de Elda está conformado y los titulares en mayúscula ya están todos escritos, pero es necesario escribir la letra pequeña, la historia de las gentes y de los pequeños acontecimientos. Es necesario poner voz a la ingente cantidad de fotografías antiguas que hasta ahora son testigos mudos de nuestro pasado. Trabajo en el que es necesario la colaboración de todos. Con el permiso de usted lector, ¡Vamos a intentarlo!.

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