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Crónicas Eldenses

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Felipe V (izquierda) y archiduque Carlos de Austria (derecha) | Wikimedia Commons

Tal día como hoy, un 26 de abril, pero de hace 310 años, el archiduque Carlos de Austria, pretendiente a la Corona de España, concedía la Grandeza de España a don Francisco Coloma y Borja, V conde de Elda y IV conde de Anna, barón de Finestrat, Relleu, Pedreguer y lugares anexos (Matosses, Monteroy, Locayba y Albardonera) y señor de Piles, Palmera y Rafelsineu, además de conde consorte de Baños. Concesión en agradecimiento al apoyo personal y económico prestado por el Coloma en la defensa de los derechos de la Casa de Austria a la Monarquía Hispánica durante la guerra civil que en ese momento se desarrollaba en España, en especial en los territorios de la Corona de Aragón y que ha sido conocido por los historiadores como Guerra de Sucesión a la Corona de España.

A pesar de haber prestado inicialmente juramento de fidelidad a Felipe V, como legítimo heredero de Carlos II, el conde de Elda pronto cambió de parecer y de bando, alineándose, junto a su hermano José, marqués de Noguera, en el bando del archiduque Carlos. Desde febrero de 1706 le vemos comandar tropas austracistas, ostentar la alcaidía del castillo de Alicante y formar parte de los círculos de gobierno del pretendiente, primero en Valencia y posteriormente en Barcelona. 

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Tras la euforia electoral, la manifestación popular del día 13 y los acontecimientos que se sucedían por toda España, el día 14 de abril de 1931 la República fue proclamada desde el balcón del Ayuntamiento de Elda.

La niña Asunción Vera Millet, dotada de bandera tricolor y atributos republicanos, fue transformada en la Marianne eldense cual símbolo del nuevo tiempo político que se abría para España.

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Imagen de la bandera en el Ayuntamiento de Elda | Jesús Cruces

 

Será la guerra civil desarrollada en España entre 1705 y 1713 con motivo de la Sucesión a la Corona, el acontecimiento histórico que permitió que tengamos documentada por primera vez la existencia y el uso de una bandera propia de la villa de Elda.

Si bien todos los pueblos tienen escudo de armas, empleados en membretes de la correspondencia y demás documentación oficial, equipos deportivos, bandas musicales, etcétera, no sucede lo mismo con las banderas. Pocos pueblos de nuestro entorno provincial o regional tienen bandera, o al menos, con una antigüedad como la eldense.

La bandera de Elda que podemos ver ondear en el balcón principal del Ayuntamiento y en algunos otros pocos sitios interiores más, está conformada por una pieza de tela de color rojo (bermellón, carmesí, etcétera) con las armas heráldicas de la ciudad en el centro. La primera vez que queda documentada fue en el año 1705 cuando en el contexto del enfrentamiento entre partidarios de Felipe V de Borbón y Carlos de Austria, las autoridades municipales eldenses dispusieron medidas para la defensa de la villa en caso de invasión o asedio por parte de las tropas de ambos ejércitos en liza. Entre las medidas adoptadas por la villa de Elda en apoyo de la causa borbónica, se creó una fuerza de 100 infantes y 35 caballos, que participaron en aquellos escenarios bélicos del reino de Valencia donde fueron requeridos. Así, a la milicia eldense la vemos participar en la defensa o sitios de Alicante, Onteniente, Villena, Jijona y Elche. 

Será el propio concejo municipal quien dote a la milicia local armada por la villa con su propia bandera o estandarte como elemento de identificación. Así en el Llibre de Clavaries o libro de registro en el que se anotaban todos los gastos municipales vemos como en 1705 el clavari o tesorero municipal dice:

“…. pague a Nicolau Rodenes per una vara de tafetá encarnat pera una bandera para la compañía de cavalls y de pintar en ella les armes de la villa.”

Esta breve y a la par que jugosa cita original permite asegurar que ya con anterioridad al siglo XVIII Elda dispuso de escudo o armas heráldicas municipales propias; y por extensión de bandera municipal. Enseña municipal realizada en un tejido de tafetán por ser la urdimbre de este una de las más resistentes. Y cuyo color “encarnat” responde al color del estandarte real de los monarcas españoles desde que lo adoptara Felipe II en 1556 hasta que Isabell II lo sustituyera por el color morado que utilizara esta reina y sus sucesores, Alfonso XII, Alfonso XIII y Juan Carlos I; siendo recuperado el color carmesí por Felipe VI tras su ascenso al trono español en 2014.

El rojo carmesí de los estandartes reales fue mantenido por Felipe de Anjou tras su ascensión al trono español en 1700. Por tanto, el color encarnat o rojo de la bandera eldense debe ser explicado como la manifestación vexilológica del posicionamiento de la villa de Elda en la defensa y reconocimiento de Felipe V como rey de España. Color del rey y armas de la villa fueron emblemas que permitían identificar rápidamente la causa por la que luchaba la milicia eldense.

Hecho que entronca con la antigua costumbre castellana de “levantar el pendón” con motivo de la proclamación de un nuevo monarca, indicando así la aceptación y reconocimiento del mismo por el municipio.

Como en otros casos de la geografía española, de igual color, el uso de la bandera municipal de Elda fue relegado tras la Guerra Civil por ser considerado atentatorio contra los principios que propugnaba el nuevo régimen. No será hasta la normalización democrática cuando se recupere esta enseña municipal.

Hoy en día la bandera de Elda, junto con el escudo heráldico, son símbolos intemporales de la municipalidad. Nuestra bandera se constituye en el símbolo eldense por excelencia, que representa, por encima de las diferencias o ideas políticas o creencias religiosas, la unión de los eldenses: de los de antes, de los de ahora y de los que están por venir. ¡Sintámonos orgullosos de nuestras señas de identidad!

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Hace773 años, un 15 de abril de 1244, y escasos días después de la firma del Tratado de Almizra, el rey Fernando III de Castilla dona a Guillém el Alemán "...el castiello de Ella con su villa por heredat...con todas sus pertenencias haciendole el pleito homenaje al rey y prometiendo hacer con él guerra y paz ...". Donación con la que la aljama andalusí de Illa pasaba a manos de uno de los caballeros que ayudaron al infante Alfonso (futuro Alfonso X el Sabio) en la conquista del reino musulmán de Murcia.

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Hace 86 años, una de las primeras medidas del nuevo ayuntamiento republicano fue el cambio de nombre de varias de las principales calles de la ciudad. Así el 17 de abril de 1931 el equipo de gobierno presidido por Emérito Maestre Maestre decide sustituir el nombre de la calle Alfonso XIII (actual calle Nueva) por el de Fermín y Galán y la plaza de la Constitución (Ayuntamiento) pasó a llamarse Plaza de la República.

Acerca del autor

Autor: Gabriel Segura

De formación historiador y de profesión arqueólogo, el papel de cronista oficial de la ciudad de Elda plantea retos importantes, tanto con respecto a la memoria de mi predecesor Alberto Navarro Pastor; como al respecto del futuro, para dotar de contenido y utilidad a la figura del cronista oficial en el siglo XXI; a la par que un compromiso con la ciudadanía eldense. Las nuevas tecnologías y las redes sociales deben ser aliadas del conocimiento y de la divulgación histórica, sin faltar al rigor, pero acercando la información histórica al ciudadano. El guión de la historia de Elda está conformado y los titulares en mayúscula ya están todos escritos, pero es necesario escribir la letra pequeña, la historia de las gentes y de los pequeños acontecimientos. Es necesario poner voz a la ingente cantidad de fotografías antiguas que hasta ahora son testigos mudos de nuestro pasado. Trabajo en el que es necesario la colaboración de todos. Con el permiso de usted lector, ¡Vamos a intentarlo!.

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