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De un árbol de cien años, he mirado las flores, de un día. Antonio Porchia.

Apartado de tertulias y cenáculos, entre la más humilde vecindad de un barrio del extrarradio de Buenos Aires, vive un hombre casi anónimo cuidando su jardín de flores mínimas, recibiendo a sus amigos o a cuantos desconocidos le agasajan y escribiendo, con la paciencia y el esmero de un orfebre, unas frases en las que su extrema brevedad y la poética indeterminación sirven de escueto trampolín para lanzar al lector al territorio imperecedero de la hermosura. Su amigo, el poeta Roberto Juarroz, no dudó en afirmar que la escritura de Antonio Porchia “está en la línea fundamental donde se juntan el pensamiento y la imagen, la poesía y la filosofía, cuya artificial separación tal vez constituya uno de nuestros lastres mayores”.

De origen italiano, el argentino Antonio Porchia (1885- 1968) se hizo a sí mismo. El mayor de siete hermanos, abandona los estudios y se pone a trabajar con quince años al fallecer su padre. En 1906 llega a Buenos Aires con su madre y sus hermanos, ciudad en la que desempeñará múltiples trabajos (carpintero, tejedor de cestas, apuntador portuario o impresor) hasta instalarse en 1936 en su propia casa, y donde contactará con autores y pintores que le animarán a publicar sus Voces (frases breves que escribe sin prisa pero sin pausa) y cuya primera edición aparecerá en 1943. El librito llega al insigne crítico francés Roger Caillois, entonces en Argentina, que no duda en contactar con Porchia para mostrarle su admiración y traducirlo inmediatamente al francés. Comienza entonces un creciente reconocimiento en toda Europa pero que en nada afecta a la vida sencilla y rutinaria de su autor. Este hombre de izquierdas, generoso y solidario como pocos, nunca se mostró esquivo pero siempre preservó su intimidad. Apenas salió de su barrio en toda su vida.

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Alguno de los asiduos lectores de este blog espera seguramente, con interés y con ferviente deseo, leer noticias agradables y esperanzadoras para el sector zapatero de nuestra ciudad. Pero por más que me esfuerzo en escribir y escribir, no consigo despertar el interés de quienes pueden poner remedio (yo diría que a estas alturas "parches") en esta industria local que lucha cada día por mantener su nivel de ocupación contra viento y marea.

En un par de años he propuesto varias acciones tendentes a minimizar el empuje avasallador de otras ciudades por acaparar el protagonismo en el calzado, incluso ese protagonismo que, hasta la fecha, siempre se identificaba con el trabajo de nuestra industria zapatera local, me refiero al calzado de mujer de gama alta.

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Mediado el mes de abril del año pasado nos ocupábamos de la quinta entrega sobre la zarzuela en el cine. El abordar temas de actualidad ha ocasionado que el penúltimo artículo de la serie llegue doce meses después.

Nos ocupamos esta vez de aquellas películas que, a partir de mediados los años cuarenta del siglo pasado, ya contaron con guiones originales. Un cine musical, todavía en blanco y negro, que se ocupó de la lírica con películas no basadas en los argumentos de zarzuela, dando protagonismo a cantantes jóvenes que ya triunfaban a nivel internacional en el mundo de la ópera.

La primera de la que tenemos noticias, y que está disponible en internet, es Una chica de opereta, estrenada en 1944. Dirigida por Ramón Quadreny tuvo como protagonistas principales a la actriz-cantante Josita Hernán, junto a Luis Prendes y un jovencísimo Fernando Fernán Gómez. En ella se narra la historia de una joven cantante que busca triunfar para vengar a su padre. Un compositor humilde del que se aprovecha un editor de música, al comprarle sus obras a bajo precio para luego publicarlas a nombre de su propio hijo. Musicalmente se escuchan algunos pasajes de la obra póstuma de José Serrano La venta de los gatos, estrenada en 1943.

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Felipe V (izquierda) y archiduque Carlos de Austria (derecha) | Wikimedia Commons

Tal día como hoy, un 26 de abril, pero de hace 310 años, el archiduque Carlos de Austria, pretendiente a la Corona de España, concedía la Grandeza de España a don Francisco Coloma y Borja, V conde de Elda y IV conde de Anna, barón de Finestrat, Relleu, Pedreguer y lugares anexos (Matosses, Monteroy, Locayba y Albardonera) y señor de Piles, Palmera y Rafelsineu, además de conde consorte de Baños. Concesión en agradecimiento al apoyo personal y económico prestado por el Coloma en la defensa de los derechos de la Casa de Austria a la Monarquía Hispánica durante la guerra civil que en ese momento se desarrollaba en España, en especial en los territorios de la Corona de Aragón y que ha sido conocido por los historiadores como Guerra de Sucesión a la Corona de España.

A pesar de haber prestado inicialmente juramento de fidelidad a Felipe V, como legítimo heredero de Carlos II, el conde de Elda pronto cambió de parecer y de bando, alineándose, junto a su hermano José, marqués de Noguera, en el bando del archiduque Carlos. Desde febrero de 1706 le vemos comandar tropas austracistas, ostentar la alcaidía del castillo de Alicante y formar parte de los círculos de gobierno del pretendiente, primero en Valencia y posteriormente en Barcelona. 

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Imagen de la bandera en el Ayuntamiento de Elda | Jesús Cruces

 

Será la guerra civil desarrollada en España entre 1705 y 1713 con motivo de la Sucesión a la Corona, el acontecimiento histórico que permitió que tengamos documentada por primera vez la existencia y el uso de una bandera propia de la villa de Elda.

Si bien todos los pueblos tienen escudo de armas, empleados en membretes de la correspondencia y demás documentación oficial, equipos deportivos, bandas musicales, etcétera, no sucede lo mismo con las banderas. Pocos pueblos de nuestro entorno provincial o regional tienen bandera, o al menos, con una antigüedad como la eldense.

La bandera de Elda que podemos ver ondear en el balcón principal del Ayuntamiento y en algunos otros pocos sitios interiores más, está conformada por una pieza de tela de color rojo (bermellón, carmesí, etcétera) con las armas heráldicas de la ciudad en el centro. La primera vez que queda documentada fue en el año 1705 cuando en el contexto del enfrentamiento entre partidarios de Felipe V de Borbón y Carlos de Austria, las autoridades municipales eldenses dispusieron medidas para la defensa de la villa en caso de invasión o asedio por parte de las tropas de ambos ejércitos en liza. Entre las medidas adoptadas por la villa de Elda en apoyo de la causa borbónica, se creó una fuerza de 100 infantes y 35 caballos, que participaron en aquellos escenarios bélicos del reino de Valencia donde fueron requeridos. Así, a la milicia eldense la vemos participar en la defensa o sitios de Alicante, Onteniente, Villena, Jijona y Elche. 

Será el propio concejo municipal quien dote a la milicia local armada por la villa con su propia bandera o estandarte como elemento de identificación. Así en el Llibre de Clavaries o libro de registro en el que se anotaban todos los gastos municipales vemos como en 1705 el clavari o tesorero municipal dice:

“…. pague a Nicolau Rodenes per una vara de tafetá encarnat pera una bandera para la compañía de cavalls y de pintar en ella les armes de la villa.”

Esta breve y a la par que jugosa cita original permite asegurar que ya con anterioridad al siglo XVIII Elda dispuso de escudo o armas heráldicas municipales propias; y por extensión de bandera municipal. Enseña municipal realizada en un tejido de tafetán por ser la urdimbre de este una de las más resistentes. Y cuyo color “encarnat” responde al color del estandarte real de los monarcas españoles desde que lo adoptara Felipe II en 1556 hasta que Isabell II lo sustituyera por el color morado que utilizara esta reina y sus sucesores, Alfonso XII, Alfonso XIII y Juan Carlos I; siendo recuperado el color carmesí por Felipe VI tras su ascenso al trono español en 2014.

El rojo carmesí de los estandartes reales fue mantenido por Felipe de Anjou tras su ascensión al trono español en 1700. Por tanto, el color encarnat o rojo de la bandera eldense debe ser explicado como la manifestación vexilológica del posicionamiento de la villa de Elda en la defensa y reconocimiento de Felipe V como rey de España. Color del rey y armas de la villa fueron emblemas que permitían identificar rápidamente la causa por la que luchaba la milicia eldense.

Hecho que entronca con la antigua costumbre castellana de “levantar el pendón” con motivo de la proclamación de un nuevo monarca, indicando así la aceptación y reconocimiento del mismo por el municipio.

Como en otros casos de la geografía española, de igual color, el uso de la bandera municipal de Elda fue relegado tras la Guerra Civil por ser considerado atentatorio contra los principios que propugnaba el nuevo régimen. No será hasta la normalización democrática cuando se recupere esta enseña municipal.

Hoy en día la bandera de Elda, junto con el escudo heráldico, son símbolos intemporales de la municipalidad. Nuestra bandera se constituye en el símbolo eldense por excelencia, que representa, por encima de las diferencias o ideas políticas o creencias religiosas, la unión de los eldenses: de los de antes, de los de ahora y de los que están por venir. ¡Sintámonos orgullosos de nuestras señas de identidad!

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Ejemplares de la colección Historias de la editorial Bruguera.

No hace mucho alguien me preguntó cómo había surgido mi afición a la lectura, cuáles eran esos libros primeros que más me habían marcado y en qué medida todo ello influyó en mi interés por escribir. Respondí rápido, indicando algunos títulos y confirmando que la lectura fue crucial para orientarme a la escritura. Pero, como ocurre tantas veces, la pregunta desencadenó en mí todo un proceso posterior de recuerdos y reflexiones que me gustaría detallar más extensamente aquí. Y hacerlo alejado de toda idealización, como Samuel Beckett en Primer amor, aunque sin la crudeza y el humor ácido del irlandés en su relato.

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La FAD, Fundación de Ayuda contra la Drogadicción, tiene una mala noticia y otra peor.

La mala: más de 480.000 menores se han emborrachado en el último mes; la peor, que todos pensamos que esto no va con nosotros.

El problema del alcohol con menores es que no vemos que sea nuestro problema. ¿Hacemos algo? También depende de nosotros.

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En este mismo blog hace casi dos años sugerí  la necesidad de crear y solicitar con urgencia la marca y la denominación de origen para el calzado eldense. El pleno del Ayuntamiento de Elda, con fecha 24 de septiembre de 2015, aprobó la puesta en marcha de la comisión que canalizaría la marca "Zapatos de Elda", sin embargo y tras el tiempo transcurrido nada se ha hecho. Algo tan sencillo como presentar una memoria que personalmente me ofrecí a elaborar y una instancia en la oficina de marcas de Alicante OMIC, pagar unas tasas y asunto solucionado. Pues bien, estamos donde estábamos, es decir, no hemos avanzado absolutamente nada en este sentido, lo que resulta chocante y preocupante dado el mínimo coste económico y el poco trabajo que comporta ponerse en marcha. Pero ahora estamos ya en otra fase más avanzada, de lo que se trata es de solicitar con urgencia, la denominación de origen para nuestro producto industrial, los zapatos hechos en Elda y su comarca. ¿Por qué esa urgencia? Sencillamente porque las oportunidades solo suelen pasar por nuestro lado una vez y si no se aprovechan, difícilmente vuelven a plantearse, y créanme que sé muy bien lo que digo. Si en los años 80 no se hubiese presentado la memoria y petición de solicitud de un polígono industrial de Preferente Localización, Elda habría perdido una gran oportunidad que dio muchos beneficios a las industrias que se acogieron a aquel plan. Orihuela lo tenía casi aprobado, pero la petición de Elda suponía la aceptación de ambas propuestas para no crear agravios. Ahora se vuelven a repetir los hechos pero con distintos protagonistas y con distintos objetivos. 

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Hace 86 años, una de las primeras medidas del nuevo ayuntamiento republicano fue el cambio de nombre de varias de las principales calles de la ciudad. Así el 17 de abril de 1931 el equipo de gobierno presidido por Emérito Maestre Maestre decide sustituir el nombre de la calle Alfonso XIII (actual calle Nueva) por el de Fermín y Galán y la plaza de la Constitución (Ayuntamiento) pasó a llamarse Plaza de la República.

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Hace773 años, un 15 de abril de 1244, y escasos días después de la firma del Tratado de Almizra, el rey Fernando III de Castilla dona a Guillém el Alemán "...el castiello de Ella con su villa por heredat...con todas sus pertenencias haciendole el pleito homenaje al rey y prometiendo hacer con él guerra y paz ...". Donación con la que la aljama andalusí de Illa pasaba a manos de uno de los caballeros que ayudaron al infante Alfonso (futuro Alfonso X el Sabio) en la conquista del reino musulmán de Murcia.

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Cartel de la XII Quincena cultural de Octubre Negro.

Como cada semestre, llega la XII Quincena cultural de Octubre Negro, en esta ocasión dedicada por completo al teatro y todo el entramado que lo rodea. A ESCENA, que así se titula, tiene por finalidad acercar el mundo teatral a la ciudadanía con un amplio y variado conjunto de actividades. Como no puede ser de otra forma, el Teatro Castelar, emblemático para la ciudad, es el eje desde el cual se van a ir llevando a cabo todas ellas. De hecho, es en su vestíbulo donde dará comienzo la Quincena el próximo martes 18 de abril a las 21 horas con una charla sobre el propio Teatro y su historia a cargo de Álvaro Amat, seguida de una lectura dramatizada de varios fragmentos de la obra de Jardiel Poncela Usted tiene ojos de mujer fatal que realizará la compañía El mundo de Calíope.

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Tras la euforia electoral, la manifestación popular del día 13 y los acontecimientos que se sucedían por toda España, el día 14 de abril de 1931 la República fue proclamada desde el balcón del Ayuntamiento de Elda.

La niña Asunción Vera Millet, dotada de bandera tricolor y atributos republicanos, fue transformada en la Marianne eldense cual símbolo del nuevo tiempo político que se abría para España.

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-EL DINOSAURIO TODAVÍA ESTABA ALLÍ-

Rubén Abella, uno de los jóvenes valores del microrrelato español.

Electra

Hilaria levanta los ojos de la labor y observa risueña cómo Abigaíl, su nieta de seis años, se entretiene recortando una revista.

-Y dime, vida mía, ¿tú qué quieres ser de mayor? -le pregunta.

Abigaíl aplica pegamento al reverso de una modelo en bikini y aplasta el recorte contra un folio en blanco.

-Yo de mayor quiero ser mamá -responde, sin ningún asomo de duda.

Enternecida, Hilaria retoma la labor. Al cabo de un rato, vuelve a levantar la vista.

-¿Y cuántos hijos vas a tener, cielo?

Abigaíl termina de recortar un adonis con chaqué y lo fija junto a la modelo en bikini.

-A mí los hijos me traen sin cuidado -contesta en un tono didáctico, como si ella fuese la abuela, y la abuela una niña-.Yo lo que quiero es dormir con papá

                                                                                                 Rubén Abella

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Esta Denominación de Origen se encuentra en la provincia de Murcia. Sus viñedos están ubicados dentro de los municipios de Bullas, Cehegín, Mula, Pliego y Ricote, y en parte de Calasparra, Caravaca, Moratalla y Lorca. 

Los vinos de esta D.O. eran conocidos desde mediados del siglo XX cuando la localidad de Bullas proporcionaba vinos para el mercado a granel, pero fue a partir de la década de los años ochenta cuando se comienza a implantar tecnología y lograr la elaboración de unos vinos de calidad. Es en el año 1988 cuando se consigue crear un Centro Gestor de la Tierra de Bullas, el cual forma los cimientos para lo que posteriormente sería la Denominación de Origen. 

Fue en el año 1994 cuando se reconoce como D.O. a todos los municipios anteriormente citados, unos en parte y otros en su totalidad, logrando de esa manera grandes reconocimientos a la hora de comercializar sus vinos a todos los productores e industriales de este sector. 

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