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Quizá este sea el plato más tradicional de Elda. Recetas como estas deberían mantenerse en el tiempo y pasar de generación en generación, ya que son platos exquisitos que han alimentado gran parte de nuestra historia. 

Ingredientes (para 5 personas):

  • 250 grs. de trigo en grano
  • 120 grs. de lentejas
  • 90 grs. de arroz
  • 1 boniato 
  • 250 grs. de calabaza
  • 4 hojas de pencas o cardo (se puede sustituir por acelgas)
  • 1 nabo
  • 1 cebolla 
  • 1 tomate grande maduro (para rallar)
  • 1 cucharadita de pimentón
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal 
  • Agua
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Imagen del estreno en 1913, con María Guerrero.

"Apunten en sus agendas esta cita y no se pierdan esta fascinante combinación del drama de Benavente y la música de Penella. Todos querrán bien a La malquerida".

Con esta frase tan sugestiva invita el musicólogo Enrique Mejías Garcia (Madrid 1985) a los lectores de la revista digital de música clásica Codalario, a asistir a la exhumación de la zarzuela La malquerida, basada en la obra teatral homónima de Jacinto Benavente (Madrid 1866-1954) que se producirá el próximo día 28 de este mes de febrero, martes, en los Teatros del Canal de Madrid (1*).

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Una vista del monumento al zapatero realizado por Alejandro Pérez Verdú.

Alejandro Pérez Verdú trabajaba cada día desde muy temprano, en aquellas moles de piedra que iba dando forma y con el paso de los días se perfilaban algunas de las partes de esa enorme escultura del zapatero con el aprendiz, ambos en sus sillas y con las herramientas a los pies de las figuras, una obra inspirada también en el célebre cuadro del pintor Gabriel Poveda, "Leirbag". La cuestión es que aquel sueño empezaba a tener tintes de autenticidad y muchas mañanas el escultor se veía rodeado de un grupo de gente, algunas veces eran estudiantes de los centros escolares próximos, otras simplemente curiosos que se "colaban" en el recinto para acercarse y curiosear el trabajo de este artista.

Hay que añadir, como un hecho curioso, que se recuperaron de los bancos, unas cuentas que estaban custodiadas por Adelardo López y José Amat Amat  de una intento anterior, en 1970, para crear un monumento al zapatero, también por cuestación popular, pues bien, aquellas cantidades entregadas y que estaban en cuantas "olvidadas" y tras hablar con los directores de las sucursales, gracias a las gestiones de Adelardo, fueron a engrosar las cantidades de esta posterior cuestación popular, aunque el valor de lo que había no tenía mayor importancia, lo verdaderamente importante era que no se perdió aquel dinero que en otros tiempos eldenses aportaron para el mismo fin.

Alejandro vivió también y al margen de su trabajo diario, unos meses de reencuentro con su familia, tanto en Elda como en Casas del Señor, visitó también La Romana y otras poblaciones próximas, sus hermanos y parientes disfrutaban de su compañía y él mismo recordaba los parajes en los que pasó su niñez, también "visitó" una de las obras que dejó en nuestra provincia cuando era joven, el llamado "Toro de la Sierra de la Pila" en Pinoso. En algunos momentos manteníamos alguna conversación que todavía al recordarla me conmueve. Este hombre que nació en la calle Tenería de Elda y que trabajó de pastor, cantero e incluso aprendiz de zapatero, con la mayor humildad me decía: "que cuando se pongo delante de una piedra para esculpirla, recibo una inspiración que creo es sobrenatural, hasta tal punto que siento como si una fuerza ajena a mí mismo,  dirigiese el cincel para obtener la idea que deseo plasmar".

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El pasado 11 de enero se presentó en la sede universitaria alicantina el libro Guerra civil y memoria histórica en Alicante. Previamente, el 16 de noviembre de 2016 (coincidiendo con el 80 aniversario del inicio de la contienda) se había inaugurado una exposición con el mismo título en el Archivo Histórico Provincial, en la calle Guillén de Castro, número 3, y que se podrá visitar hasta el próximo mes de junio. Dado que Elda albergó al último gobierno republicano antes de partir al exilio, y que el Archivo Municipal eldense ha colaborado en la exposición y el libro, éste se presentará en nuestra ciudad el próximo miércoles 8 de marzo a las 8 de la tarde en la Biblioteca Alberto Navarro.

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El pasado 12 de febrero se celebró el Día Internacional contra el uso de niños y niñas soldados, término referido a cualquier persona menor de 18 años que esté o haya sido reclutada o utilizada por un grupo o fuerza armada en cualquier condición.

Un año más asistimos al triste espectáculo de un mundo que permite obligar a alrededor de 300.000 niños y niñas a servir bien como combatientes bien como auxiliares en tareas de intendencia y apoyo: buscar agua, alimento, cocinar, etc. bien en otras como la de convertirse en recompensa como esclavos y esclavas sexuales para quienes integran esos ejércitos.

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Miembros de un jurado deliberando la concesión de un premio literario.

Cuánta expectación cuando se abre el sobre que anuncia al ganador o la ganadora de un óscar. O cuando se abren las plicas tras el fallo en un certamen literario. Un premio debería suponer el reconocimiento a la mejor de las obras presentadas. Sin embargo, cada día se extiende más la convicción de que muchos de ellos están amañados antes incluso de ser convocados. El escepticismo, cuando no la resignación, ante el compadreo que reina a la hora de otorgarlos viene de lejos. 

Hace tiempo que Luís Antonio de Villena lo denunció sin tapujos: “Vivimos en un mundo dominado por el dinero y donde las editoriales, es verdad, se arriesgan poco. Nos podemos preguntar, de paso, si es bueno que las editoriales y las instituciones pacten los premios. Porque es una costumbre generalizada”. Alguna vez José Manuel Caballero Bonald, premio Cervantes 2012, se ha quejado de estos tejemanejes y se ha negado a presidir algún jurado. “Podría decirse que los premios no pactados de antemano son los modestos”, remarca; y añade que “lo que prevalece a la larga es la rentabilidad comercial o el lucimiento de la entidad patrocinadora. Eso de descubrir nuevos valores viene a ser un reclamo para incautos o algo así”.

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Alejandro Pérez Verdú dando forma a su escultura hecha con amor e ilusión como homenaje a los zapateros de Elda.

El monumento al zapatero que se erige en la plaza del mismo nombre, en el centro de la ciudad de Elda, tiene una historia plagada de anécdotas que vamos a tratar de dar a conocer.

Un buen día del mes de Abril de 1996, cuando hacía casi cuatro años que el Museo del Calzado, recibí una llamada telefónica de una persona que decía haber nacido en nuestra ciudad y que desde su juventud residía en la población de Mercadal, en la preciosa isla de Menorca. 

 en su niñez y pubertad, se dedicaba a sacar a las cabras y ovejas a pastar en los campos de la zona de "Casas del Señor" y La Romana, donde residían de forma provisional algunos de sus familiares. Recuerda con cariño algunas tallas hechas en madera o en piedra, con las que se entretenía mientras el ganado estaba al cuidado de su pastor. La mili la hizo en Mahón y allí demostró sus dotes para esculpir en piedra y mármol, con gran talento y excelentes dotes artísticas, sin embargo Alejandro no llegó a aprender a leer y a escribir, ni siquiera haciendo el servicio militar tuvo tiempo para ello; sus superiores en el ejército, y las personas que fueron conociendo sus dotes para la escultura, le agobiarían con constantes encargos que fue dejando plasmados en cementerios, plazas y avenidas de algunas ciudades de la isla: Alaior, Ciudadela, Mahón, Fornell, entre otras. Pero nuestro artista siempre soñó con dejar una obra en la ciudad en la que nació, en Elda, de ahí el motivo de su llamada. Me pidió que fuese a su taller en Mercadal para hacerme entrega de una bota cincelada en piedra, para donarla al museo. 

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Durante el pasado mes de enero, propietarios de unos 22 restaurantes que habían intervenido en el programa de televisión “Pesadilla en la cocina” habían aunado fuerzas para denunciar públicamente al citado Reality y, como es de suponer, a la productora (Warner Bros International Televisión Production) y a la Sexta, cadena que emite el citado programa. 

Mi perplejidad es total ante esta situación, el Reality comenzó en 2012 y, desde sus inicios, ya hubo ciertos comentarios sobre que gran parte estaba preparado, que todo era una chapuza, y que no se mejoraba la situación de los restaurantes, sino todo lo contrario. 

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No se me interprete mal, elegir el título de esta canción de mediados de los 50 como encabezamiento de una entrada que pretende reflexionar sobre el sentido del futuro en la educación no obedece a la ironía o al desencanto. Por el contrario, la motiva la simple meditación sobre una idea que ya me rondaba y me ha acabado de despertar un artículo publicado recientemente en INED21 por Julia de Miguel, divulgadora y formadora: "Exceso de futuro en la educación".

No se me interprete mal, no se trata de desvincular educación y futuro. No tendría razón de ser en tanto que pensar en aquel es fundamental para trazar los objetivos de nuestra práctica educativa presente. Los sistemas educativos en su orientación a la forja de una ciudadanía útil e integrada en la sociedad siempre han contado con la referencia de un futuro, si bien algo más predecible en otros tiempos, como horizonte y respaldo de sus actuaciones.

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Uno de los avances más significativos de la industria del calzado fue la invención de la máquina de coser; su comercialización se realizaría a partir de la mitad del siglo XIX y con máquinas manuales de escasa rapidez e incluso dudosa precisión. Pero la evolución de la máquina de coser revolucionó la fabricación de prendas de vestir y también las de calzado. Quiere esto decir que hasta ese siglo XIX, los zapatos se cosían a mano. Nuestras aparadoras, que conocen perfectamente el oficio y saben de lo que estamos hablando, pueden valorar mejor que nadie  lo que supone coser todas las piezas de un zapato enteramente a mano con aguja y dedal, o hacerlo a máquina, aunque esta sea lenta, imprecisa en la puntada e incluso rudimentaria (como fueron las primeras). Todo se hacía a mano y por ello las producciones de las fábricas eran escasas y costosas, con un "cuello de botella" en el cosido que más adelante conoceríamos como aparado.

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-A VISTA DE JÍBARO-

La exactitud, otro valor en la escritura a preservar.

La exactitud, tema de su tercera conferencia, supone para Italo Calvino el diseño bien definido de una obra, la evocación mediante imágenes nítidas, memorables, y la utilización de un lenguaje lo más preciso posible como léxico y expresión de los matices. Y si Leopardi sostenía que el lenguaje es más poético cuanta más vaguedad e imprecisión contenga, Calvino acude a esos textos del poeta romántico donde esa vaguedad se va concretando, matizando, en la precisión con que se expresan los detalles más sutiles de los sentidos. Por lo tanto, vaguedad sostenida a base de exactitud.

Porque como escribe Robert Musil en El hombre sin atributos, y lo cita el propio Calvino, “se llegará a un hombre en el que se opera una alianza paradójica de exactitud y de indeterminación”. Si volvemos, desde esta perspectiva, a leer los textos clásicos (pongamos El Quijote o Hamlet) apreciaremos que esas largas disquisiciones caballerescas o los monólogos del príncipe están llenos de bifurcaciones y desvaríos en el primer caso y abundantes árboles argumentativos en el segundo cuya finalidad, sin embargo, es nítida y precisa en ambos. La potencia evocativa de las palabras no está reñida con la precisión del léxico escogido. Precisamente es esa exactitud la que permite que no nos perdamos en los laberintos que el lenguaje puede llegar a fundar y que, tras dilatarnos por sus infinitos pasillos, regresemos al punto exacto del vocablo lanzadera.

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El día 30 de enero, aniversario de la muerte del Mahatma Gandhi, se celebra en España el Día Escolar de la No-Violencia y la Paz (DENYP). Es una fecha de gran visibilidad para la comunidad educativa en la medida en que concita esta a través de numerosas actividades que tienen en esta temática su razón de ser.

La educación para la paz se entiende como el "proceso de adquisición de los valores y conocimientos, así como las actitudes y comportamientos necesarios para conseguir la paz personal, entendida como vivir en armonía con uno mismo, los demás y el medio ambiente". Casi nada. Contemplada así, en toda su extensión de educación en valores como el respeto a los derechos humanos, la democracia, la interculturalidad, la solidaridad, etc. algunas manifestaciones de esta celebración parecen radicalmente insuficientes o anecdóticas. Vista así, merecería la pena mirarnos al espejo educativo y reflexionar en torno a lo que nos jugamos, sobre la necesidad de entender cómo estamos provoviendo una cultura de paz desde la escuela más allá de las canciones, las palomas o el espectáculo colorista delante de las familias.

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-LO BUENO SI BREVE-

Antonio Machado y Leonor Izquierdo, el día de su boda, el 30 de julio de 1909.

Eso es la poesía para Antonio Machado. Incluso, afinando más, “la poesía es el diálogo del hombre, de un hombre con su tiempo”, sentencia Juan de Mairena. Y, desde luego, nuestro poeta no sólo no vivió de espaldas a su tiempo sino que su vida estuvo marcada por varios acontecimientos decisivos: las dificultades familiares tras la muerte del padre; la muerte también de Leonor Izquierdo, su joven esposa, en 1912; su apuesta por los desfavorecidos y el compromiso con el régimen republicano; el amor frustrado en plena madurez con Pilar de Valderrama, Guiomar en sus versos últimos; o el exilio y la muerte en Colliure al final de la guerra civil. Al morir, con 64 años, “ligero de equipaje”, llevaba un verso en un papel arrugado del bolsillo de su gabán: “Estos días azules y este sol de la infancia”.

Profesor de Francés en distintos institutos españoles (Soria, Baeza, Segovia), su poesía creció a la sombra de la lírica popular (su padre y su abuelo fueron estudiosos y recopiladores de coplas y otros poemas tradicionales andaluces) y el simbolismo francés, taimado por la pluma de Rubén Darío y su modernismo hispano, y a quien Machado admiró toda su vida. 

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Las migas de pan o también llamadas migas de pastor, son unos de los platos de aprovechamiento más antiguos que existen, ya que se hacen con pan sobrante del día anterior. Hay muchas maneras de hacer las migas dependiendo de la región de nuestro país, aunque la base de la receta son los ajos, el pan remojado con agua y el aceite para freír. Las migas de pan que hoy os invito a comer son las que mi madre ha hecho siempre en mi casa y me recuerdan a mi niñez.

Ingredientes (para 4 o 5 raciones):

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