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Calzado

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La Civilización del Sumer puede considerarse como "La Cuna de la Historia". Este pueblo se asentó en el entorno de los ríos Tigris y Éufrates, cerca de su desembocadura en el Golfo Pérsico. Destacó sobre las demás culturas de los pueblos de la época y a ellos se debe el descubrimiento de la rueda o de la escritura en los años 3500 y 3300 a.C.. Los sumerios nos dejaron las primeras leyes escritas, fueron los inventores del sistema sexagesimal, de los inicios de la medicina, y de las construcciones con ladrillos de adobe y los arcos arquitectónicos. La civilización sumeria llegó a ser tan avanzada que en las escuelas de sus ciudades-estado se enseñaba no sólo matemáticas y escritura sino también biología, zoología, geografía, teología y botánica. Los sumerios fueron también los primeros en realizar composiciones literarias, en organizar una biblioteca y en crear un lenguaje musical. La cultura sumeria surgió prácticamente de las tinieblas en tiempos neolíticos. Era un pueblo guerrero y aunque las tallas en piedra que nos han llegado representa a los personajes descalzos, se sabe que emplearon calzados hechos con fibras vegetales y pieles de animales. Son también conocidas las representaciones de sumerios, calzando una especie de sandalias con una plataforma o cuña, los llamados "coturnos". En Mesopotamia, eran comunes los zapatos de cuero crudo, sujetos  por tiras del mismo material. 

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Migraciones humanas en busca de caza y territorio. Según los fósiles hallados del Homo Erectus, durante el Pleistoceno medio inferior (600 mil – 275 mil años), los homínidos se extendieron a partir del África tropical, desplazándose hacia el norte de África y Europa hacia el este, hasta China, pasando por el sur de Asia.

Hoy vamos a dar comienzo a esta historia secuenciada y cronológica de lo que hemos llamado "la apasionante historia del calzado", y lo hacemos buscando los orígenes, es decir, el principio del ser humano cuando decidió, como una forma de proteger sus pies de las inclemencias climatológicas y del terreno, usar lo que conocemos por calzado que, naturalmente, al principio no serían más que fibras vegetales o pieles de animales sujetas al pie o a la pierna. 

Prácticamente ese tipo de calzado no llega hasta nuestros días más que por los hallazgos realizados en enterramientos donde las condiciones de humedad y la temperatura, han permitido mantener restos de fibras o tejidos en condiciones de poder considerarlos como calzados primitivos. Pero esa fuente pudo variar, y de hecho ha tomado nuevos caminos en función de los descubrimientos que se realizan en cada momento. Sobre el tiempo de la aparición del calzado sobre la tierra no hay coincidencia en los distintos autores, algunos hablan de 30 o 40 mil años antes de Cristo y otros, los más, sobre los diez mil; estas últimas se basan en pinturas rupestres encontradas en cuevas en España y el sur de Francia, que representan a diferentes personajes que parece que llevan unas calzas altas que cubren los pies y parte de la pierna, pero la verdad es que no se han hallado restos de esta época del Paleolítico Superior y todo está basado en indicios y aplicando la lógica.

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En el año 1988 se publicó en España un magnífico libro sobre la Historia del Calzado, prologada por el premio Nobel de Literatura, Camilo José Cela. En aquella edición de gran calidad con fotografías impresionantes obtenidas el algunos museos de Europa (el de Elda todavía no existía), la edición gráfica precisamente corrió a cargo mi buen amigo fallecido recientemente, Miguel Ángel Esteve. Aquel libro (del que el Museo del Calzado conserva en su biblioteca algún ejemplar), me impresionó por su sencillez y claridad, aunque naturalmente no podía cubrir todas y cada una de las culturas de la humanidad, pero las que estaban se identificaban con precisión y objetividad.

Tras casi 30 años de aquella publicación, se han sucedido, muchas novedades. La principal es que Elda creó su Museo del Calzado y además lo situó entre los mejores y más valiosos del mundo; también se produjeron en ese espacio de tiempo algunos hallazgos que alteraron sensiblemente los indicios que se tenían sobre los primeros seres humanos en lo que al calzado se refiere. También en este tiempo han aparecido los grandes iconos o marcas de calzado que han transformado la industria y el comercio mundial. Todo esto sumado a lo que ya conocíamos, hacen de la historia del calzado un apasionante relato que profundiza en las costumbres y la cultura de los pueblos.

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No me cabe la menor duda de que una forma más de promocionar una ciudad es a través de la muestra de obras de arte relacionadas con la industria, la artesanía o el comercio de cualquier pueblo.

A poco que viajemos por España o por cualquier país del mundo, veremos que son muchas las ciudades que a través de monumentos o simples esculturas tratan de llamar la atención del visitante de lo mucho que ese determinado pueblo puede ofrecer y, especialmente, es una forma rápida y gráfica de descubrir su historia, tanto reflejada en la industria o en cualquier otro aspecto de su actividad. Vemos esculturas de pescadores, artesanos de los muy variados oficios, objetos relacionados con sus industrias o las costumbres de la zona. 

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Muchas veces me pregunto si nuestros hijos, y especialmente nuestros nietos, tienen información clara de la ciudad en la que viven y de lo que representó esta población, que fue capaz de los mayores logros en la búsqueda de una identidad propia y de una riqueza por su actividad que alcanzó, desde aquí, a todo el sector zapatero.

Como si fuese un cuento, les he explicado a los más pequeños de mi familia algunos pasajes de la Elda industrial y comercial, de lo que fue la FICIA, de cómo nacieron las primeras fábricas,  incluso de lo que era esta villa antes de conocer el calzado. Hay mucho escrito al respecto, sin embargo, las nuevas tecnologías, internet especialmente, hacen que cada día se lea menos y nuestra historia, escrita en libros o revistas locales que aparecen cada año, puede no llegar a los más jóvenes. De ahí mi recalcitrante empeño en transmitir lo que sé, bien por  lo que he vivido, he leído o por lo que otros me han contado.

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Vista interior de una de las preciosas salas del Museo Internacional del Calzado de Vigévano (Italia) construcción tipo gótico-Lombarda. Se encuentra enclavado en una parte del Castillo Sforzesco es uno de los mayores complejos arquitectónicos de Europa, se eleva en la parte alta de la ciudad sobre murallas que nos remontan a la edad comunal. Fue construido como fortificación militar pero también como residencia. El primer núcleo del castillo data de los siglos VII y X, es decir, la edad longobarda. En este edificio trabajaron Bramante y quizás el propio Leonardo

En Vigévano la primera fábrica de calzado en el modelo industrial data de 1866, más o menos coincidente con la aparición de nuestras primeras industrias de fabricación de calzado en la ciudad de Elda. 

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Últimamente he propuesto la creación de una Cátedra de Calzado que incluso he llegado a llamarla del "Medio Vinalopó". He escuchado comentarios a favor y otros, que dejaban patente un desconocimiento sobre lo que estamos proponiendo y los beneficios inmediatos que se pueden obtener. Por medio de este blog intento aclarar las posibles dudas de aquellos que las tengan sobre lo que es la "Cátedra del Calzado del Medio Vinalopó".

Las universidades promueven en su seno y en campus de su jurisdicción, cátedras tendentes a fomentar y desarrollar actividades de patrocinio y mecenazgo en colaboración con instituciones, empresas o particulares. Son muchos los ejemplos de la creación de cátedras en las universidades de Alicante, Miguel Hernández de Elche o el CEU también ubicado en la ciudad ilicitana o incluso la UNED.

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Vista del desaparecido Salón de Actos del Museo del Calzado en uno de los homenajes a los trabajadores.

Hay un dicho popular que dice: "ser agradecidos es de bien nacidos" y precisamente Elda a través del Museo del Calzado no olvidó a los verdaderos protagonistas de la industria del calzado local, que tanto honor y gloria han dado a la industria zapatera y cuyos sacrificios generosos han alcanzado como resultado la industria del calzados actual; una industria moderna y asentada en unos valores únicos de calidad y diseño.

En septiembre de 1961, coincidiendo con la inauguración de la primera Feria Nacional del Calzado, ya hubo una llamada a la realización de un merecido homenaje a los trabajadores de la industria del calzado. Sin embargo aquellas intenciones quedarían en el olvido y nuestra vibrante sociedad industrial seguiría su práctico camino de progreso, sin culminar el homenaje que siempre contribuye a dotar de valores intangibles esa trepidante inercia industrial y comercial en la que nuestra ciudad se vio arrastrada. 

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Evelio Esteve y Rosita Abril en los principales papeles de la zarzuela Luisa Fernanda

Con el despegue de nuestro calzado al abrigo de la primeria Feria del Calzado en el año 1961, se realizaron una serie de actividades tendentes a expandir nuestro zapato en círculos próximos a artistas de reconocida fama en su época. Algo que pudiera aproximarse a lo que casi cuarenta años después hicimos con el premio a la "Mujer mejor calzada". La promoción se realizaba con el medio de comunicación más extendido, la radio. 

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José Martínez Ruiz "Azorín" y Carola Gonzálvez.

El día 1 de Septiembre de 1961 y en los prolegómenos del certamen nacional de calzados, apareció en el diario ABC un trabajo a título de editorial, "La prospera Elda". Firmado por el novelista, ensayista, dramaturgo y crítico literario, José Martínez Ruíz "Azorín". Aunque el contenido ha sido ampliamente difundido, es conveniente recordar sus palabras que enaltecen y dignifican nuestra procedencia: "Elda nos da ejemplo de la evolución rápida de un pueblo; hace cincuenta años Elda era un pueblo agrícola; su vino clarete era famoso. No sabríamos de Elda sino porque allí se habría recriado Castelar, el cual ahora tiene, ante una bella fuente, una gallarda estatua. Nos está dirigiendo la palabra. El caso de una transformación tan rápida y completa será, acaso único en España....Cuando salimos de Madrid en tren, hacia el Mediterráneo, pasamos por la Mancha. El cuadro en que vamos a ver a Elda es el cuadro apropiado a su arte. Al salir de un túnel, muy corto, el único túnel en esa línea, nos encontramos, de pronto, en un valle riente, en que la luz esplende. Se yergue a un lado una alta peña, la Peña del Cid, con sus mil ciento once metros de altura, Elda se extiende junto a un río. El Vinalopó. Tocando la ciudad vemos los restos de una gran mansión señorial, la residencia de los Colomas. Uno de esos Colomas era poeta y lo menciona Cervantes. Otro es el historiador de la guerras de Flandes. A dos pasos de Elda está Petrel; cerca está Monóvar. No lejos a unos kilómetros, reverbera el Mediterráneo. Y en Elda, la próspera Elda, se trabaja incesantemente. Creo que Elda viene de Idella, significa hermosa. ¿Y qué mayor hermosura que un trabajo acabado, fino, perfecto?...

Acerca del autor

Autor: José María Amat

José María Amat Amer, es un apasionado del calzado. Como ingeniero técnico, el destino lo encaminó hacia la industria de su ciudad. Como profesor de Tecnología del Calzado, llego a conocer investigando, la industria del calzado. Publicando algunos libros sobre tecnología, artesanía y desarrollo social; siempre con el calzado como única premisa. El Museo del Calzado fue una de las realizaciones que le llevó a pasar de técnico a un apasionado del zapato. Con la mejor de las intenciones, y siempre con la pretensión de prestigiar la industria y el calzado de la ciudad de Elda, colabora en este blog para crear más amigos con inquietudes similares.

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