SEMANARIO DE INFORMACIÓN LOCAL, DEPORTES Y ESPECTÁCULOS

Fundado en 1956
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Daniel Esteve Poveda falleció ayer a la edad de 96 años. Aunque nació en Petrer, se sintió también de Elda a partes iguales. Fue uno de los fundadores de la Ciudad Deportiva del Centro Excursionista Eldense y su presidente durante casi veinte años. Además, consiguió tras arduas gestiones, que el terreno del parque natural de Rabosa fuese propiedad del CEE para el disfrute de todos los ciudadanos de Elda y de Petrer. El Ayuntamiento de Elda le agradeció toda esta labor dedicándole una calle. El sepelio de Daniel Esteve se celebrará a las 12 horas en la iglesia de Santa Ana. 

Su profesión fue Procurador de los Tribunales durante cuarenta y dos años en los partidos judiciales de Monóvar, Elda y Novelda, un oficio en el que destacó por su honestidad y seriedad, pues aplicó la máxima de su carrera, que él recordaba: “diligencia y honradez”.

Daniel Esteve se interesó por el montañismo un poco tarde, cuando tenía 39 años, e ingresó en el Centro Excursionista Eldense un año después de su creación, de la mano de su amigo Óscar Santos. En cuanto las autoridades aprobaron el proyecto, fue su primer vicepresidente y su presidente entre 1961 y 1979. Además de contar con una calle en Elda, el CEE lo nombró presidente de honor, mientras que la entidad Cuentamontes le hizo socio de honor e instituyó un premio literario internacional que lleva su nombre.

Aunque el objetivo inicial de los impulsores del CEE era crear una sociedad de montañeros, Daniel Esteve siempre mantuvo una mirada generosa y atenta hacia las necesidades de la sociedad eldense, de manera que su altruismo le llevó en los años 60 a idear la actual Ciudad Deportiva para que los jóvenes que llegaban para trabajar a Elda desde otras poblaciones tuvieran un lugar en el que encauzar su tiempo libre y practicar deporte. El CEE nació con esta filosofía gracias a Daniel Esteve y su junta directiva, por lo que esta entidad ha tenido siempre un marcado carácter popular y se mantiene con las cuotas mensuales de sus socios, sin realizar derramas.

Además, el CEE fue pionero al desarrollar una gran labor cultural, con una sección dedicada a la arqueología que fue el germen del actual Museo Arqueológico Municipal, así como en la música con un orfeón polifónico, una rondalla y la agrupación lírica, además de prestar atención a numerosos deportes que eran minoritarios entonces.

Su visión de futuro y su espíritu solidario le llevaron a interesarse por unos terrenos en el monte que daban ”la posibilidad a toda persona de poder disfrutar de una estancia en plena naturaleza y gozar de su bondad y beneficios, y donde marcados localismos quedaran aparcados”. Por ello gestionó la compra de unos terrenos en Rabosa a un matrimonio sin hijos, pero con 29 sobrinos dispersos por varios países a los que tuvo que convencer. Después de tres años de hábiles negociaciones, en 1971 se firmó el contrato de compra de Rabosa por 600 pesetas, lo que supuso a cada socio pagar 20 pesetas al mes, “un milagro que no se repetirá, probablemente”, en sus propias palabras. La asamblea general extraordinaria de socios del CEE en 1971 acordó por unanimidad darle su  nombre al parque de montaña. El parque Daniel Esteve se inauguró oficialmente en 1976 por el Delegado Nacional de Deportes, el Gobernador Civil de la Provincia, el presidente de la Diputación y los alcaldes de Elda y Petrer.

Daniel Esteve escribió sus memorias como presidente del Centro Excursionista Eldense, y Juan Manuel Maestre narró su biografía en el libro Daniel Esteve. El hombre y la montaña. En ambas publicaciones Esteve expresaba su deseo de que Rabosa no fuera solo un merendero, sino un parque de montaña, de reserva y protección de la naturaleza, por lo que solicitaba la colaboración de la Universidad de Alicante para realizar un estudio de su flora y fauna que propusiera medidas que evitaran su deterioro.

Ahora que se acercan las navidades, cabe recordar que la ya tradicional bajada de antorchas para señalar el camino a los Reyes Magos desde Bolón nació del CEE con el objetivo de llevar juguetes a los niños que vivían en casas de campo alejadas del núcleo urbano. Esos niños no podían asistir a la Cabalgata y en ocasiones no recibían regalos, por lo que la sección de Montaña ideó lo que llamó Campaña de Reyes Magos en Montaña. Sus miembros se encargaron a lo largo de un año de confeccionar una estadística con los pequeños que vivían en cada una de esas casas, cosa que hacían aprovechando sus excursiones, por lo que el 5 de enero de 1963 por primera vez se encendió una hoguera en la cumbre de Bolón y en la mañana de Reyes, los montañeros repartieron regalos. Este espíritu generoso y la sorpresa y alegría que su visita causaba en los niños y en sus padres, hizo que esta costumbre se mantuviera durante años. 

El petrerense era conocido por ser un hombre honesto, generoso y gran amante de la montaña, a la que realizó cientos de excursiones acompañado de sus amigos y, posteriormente, también de su mujer Josefina Villaplana, y sus hijas. La limitación física que le acompañó toda su vida, pues perdió un riñón meses antes de casarse, no le impidió desarrollar su vocación por las excursiones a la naturaleza. Uno de sus mayores motivos de orgullo era haber iniciado en la pasión por la montaña a su nieto Alejandro.

 

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