SEMANARIO DE INFORMACIÓN LOCAL, DEPORTES Y ESPECTÁCULOS

Fundado en 1956

Educación

Compartir en FacebookCompartir en TwitterCompartir en Google PlusCompartir en WhatsApp

En los próximos días, alumnado, profesorado y familias nos incorporaremos, cada cual desde sus particulares circunstancias y con mayor o menor entusiasmo, al nuevo curso escolar. Desde hace algún tiempo las redes sociales y blogs relacionados con la educación se esfuerzan en proponer consignas, pistas, recomendaciones o advertencias para preparar o prevenir los efectos más perniciosos de este regreso inevitable. Se habla incluso de síndrome postvacacional y de adaptaciones complicadas a la vida activa tras el periodo vacacional.

Hoy dedicaré unas líneas a una vuelta, que, a decir verdad, no me agrada como término para describir el comienzo del curso. Por supuesto que volvemos a un mismo escenario físico pero la trama, los personajes y sus relaciones, no nos engañemos, nos sorprenderán con multitud de novedades. Más aún, en un curso como el que se inaugura, a estos cambios de por sí comprensibles se sumarán incertidumbres ante las decisiones de índole política que afectarán, que de hecho afectan, al sistema educativo.

Compartir en FacebookCompartir en TwitterCompartir en Google PlusCompartir en WhatsApp

Es lo que tienen los tópicos, a fuerza de repetirlos, los aceptamos sin pararnos a pensar qué significa realmente lo que afirman. ¿Viven bien o sobreviven las maestras y maestros? Lo primero que puede indicarse es que nos referimos a un colectivo muy amplio de personas con muy variadas circunstancias, incluso considerando solo la faceta profesional (docentes de la pública, de la concertada, de la privada, en interinidad, con destino definitivo, con destino definitivo a más de cincuenta kilómetros de su casa...). Por otro lado, ¿tenemos tan claro en qué consiste vivir bien? Complejas cuestiones sobre las que cada cual tiene su opinión.

No obstante, llega el verano y desde diversos frentes (la familia, las amistades, la gente que puebla los bares, las playas o las montañas...) se perpetúa el mantra de la buena vida del profesorado en una de sus manifestaciones más evidentes para el común de las y los mortales: las extensas vacaciones.

Compartir en FacebookCompartir en TwitterCompartir en Google PlusCompartir en WhatsApp

Con la llegada del fin de curso escolar y el comienzo de las vacaciones se suceden en los medios tradicionales y en los digitales multitud de artículos referidos a la conveniencia o no de realizar deberes o a la mejor forma de no olvidar lo aprendido e incluso de aprender fuera de las aulas, aprovechando las indudables ventajas del periodo estival.

Son orientaciones o consejos que pueden sorprender a mucha gente o parecernos novedosos pero que evidencian hechos de los que no siempre somos demasiado conscientes:

  1. No hay vacaciones para aprender.
  2. La adquisición de competencias va mucho más allá de los momentos en que permanecemos en los centros. Estamos hablando de aprender para la vida y desde la propia experiencia.
Compartir en FacebookCompartir en TwitterCompartir en Google PlusCompartir en WhatsApp

El pasado viernes, a la vez que, con el final de curso, varios centros escolares celebraban sus ceremonias de graduación, se desarrolló una charla impulsada por el grupo local de Amnistía Internacional que tuve el placer de presentar. La ponente, María Esperanza Ramírez, activista colombiana de los derechos humanos de la mujer y de las personas desplazadas por el conflicto armado vivido por ese país desde hace décadas, está acogida en España a través de un programa de protección temporal para defensores y defensoras de derechos humanos en riesgo por amenazas contra su vida.

A quienes no tuvisteis oportunidad de acudir os contaría no solo sobre su dramática experiencia entre los fuegos de la guerrilla, de los grupos paramilitares y del ejército, sobre el desarraigo, la desintegración de su familia, la pérdida de casi todo en la huida, las vejaciones sufridas por sus seres queridos, las muertes. Os hablaría también sobre la dignidad de quien está dispuesta a perdonar pero a la vez exige sus derechos y lucha por el cumplimiento de las leyes que han de proteger a la población más indefensa. No obstante, este es un blog de educación y os escribiré acerca de algo que no pasó desapercibido a lo largo de su intervención y que tiene que ver con el tema que nos acerca cada semana.

Compartir en FacebookCompartir en TwitterCompartir en Google PlusCompartir en WhatsApp

La semana pasada mencioné de pasada en mi entrada una cuestión de creciente importancia en el ámbito de la educación: los programas europeos. Desde comienzos del año 2014 y, por lo menos, hasta 2020, un término, Erasmus+, resume una amplísima variedad de acciones educativas debidas al impulso de la Unión Europea.

Erasmus, nombre que proviene del humanista y teólogo holandés Erasmo de Rotterdam (1466-1536), parece a todas luces una marca de éxito. Reconocible por un amplio sector de nuestra sociedad como el programa que ha traído y ha llevado a miles de estudiantes universitarios desde y hacia Europa durante tantos años, su popularidad en el imaginario colectivo ha contribuido a que amplíe su significado con ese plus (+) y se convierta en un medio en el desarrollo de estrategias europeas de educación y formación y, de modo más general, de crecimiento de la Unión Europea en campos tan diversos como el empleo, la innovación, la integración social, etcétera.

Compartir en FacebookCompartir en TwitterCompartir en Google PlusCompartir en WhatsApp

La pasada semana me fue imposible acudir a la cita con este blog de educación. Participé  en una movilidad desarrollada como asesor del CEFIRE de Elda, el Centro de Formación, Innovación y Recursos Educativos, que se ocupa de la formación, el asesoramiento y la provisión de recursos del profesorado de la comarca. Esta movilidad correspondía a un proyecto europeo entre regiones (Comenius Regio) del que formamos parte junto a varios centros de Elche, FAGA-CV (Federación Autonómica de Asociaciones Gitanas de la Comunitat Valenciana)  y la propia Conselleria de Educación, Cultura y Deporte. Por otra parte, figuran nuestros socios italianos de la provincia de Reggio Calabria (centros escolares, asociaciones e instituciones regionales).

El proyecto se denomina Oltre: Accompagnamento ed Inclusione Sociale per una Partecipazione Attiva y tiene como objetivos la atención y la inclusión del alumnado de etnia gitana, la promoción de su cultura en la escuela como forma de prevenir el absentismo y las escandalosas cifras de abandono temprano de jóvenes pertenecientes a esta comunidad.

Compartir en FacebookCompartir en TwitterCompartir en Google PlusCompartir en WhatsApp

Retention, or making low achieving students repeat a year, is one of the few areas where it is difficult to find a single study with a positive effect.

John Hattie

La repetición o no de curso suscita uno de los debates más vivos que afectan a cualquier medida del sistema educativo. Los argumentos a favor y en contra se suceden en un entorno en el que la investigación parece tropezar a la hora de contrastar y evaluar situaciones y circunstancias en busca de evidencias incontestables. Un entorno, así mismo, condicionado por incercias ante una práctica ampliamente extendida en países a nuestro alrededor.

Si bien países con buena valoración de sus sistemas educativos (algunos escandinavos, Japón, Corea...) no contemplan la repetición de curso, estos no son los casos más comunes. Además, donde se da, varían las condiciones en las que tiene lugar esa repetición, bien en función de la edad o la etapa, de su número, etcétera, y las medidas complementarias que se aplican junto a ella.

Compartir en FacebookCompartir en TwitterCompartir en Google PlusCompartir en WhatsApp

La mejora en la convivencia escolar se ha convertido en uno de los principales retos actuales del sistema y de los centros educativos.

Los medios de comunicación se hacen eco a través de noticias con relativo impacto mediático de numerosos sucesos que evidencian problemas acuciantes: acoso escolar, violencia, exclusión... Son hechos lamentables que acarrean no solo consecuencias en el día a día sino que pueden llegar a repercutir de forma sustancial en el desarrollo personal futuro, más allá del éxito o fracaso escolar, de víctimas y agresores.

Compartir en FacebookCompartir en TwitterCompartir en Google PlusCompartir en WhatsApp

El pasado fin de semana tuve el placer de asistir a una lectura colectiva en el CEIP Virgen de la Salud. Este tipo de jornada festiva, después del trabajo llevado a cabo en talleres lectores se viene celebrando desde hace algunos años en varios centros educativos de Elda. En esta ocasión, tuvo lugar en uno muy especial por todo lo que implica de acogida a personas, alumnado y familias provenientes de diversas culturas.

El acto de lectura, que contó con la intervención de distintos grupos de niños y niñas y también de mayores, estuvo salpicado por intervenciones musicales. Un nutrido público, pese al calor y a la hora (¡hay que tener ganas para juntarse a leer y a escuchar un sábado a las cinco de la tarde!) abarrotaba la sala.

Compartir en FacebookCompartir en TwitterCompartir en Google PlusCompartir en WhatsApp

Comenzaré mi entrada de esta semana mostrando algunos datos que sirvan de contexto a su contenido.

El informe La Sociedad en Red, de 2013 confirma que la penetración de la telefonía móvil en los hogares españoles había llegado al 96 %.

De acuerdo con Observatorio Red.es, en junio de 2013 el número de líneas de telefonía móvil para comunicación personal en España era de 51.927.748, sí, más que habitantes.

Acerca del autor

Autor: Jesús María "Pitxu" García

Jesús María "Pitxu" García Sáenz (Vitoria-Gasteiz, 1970) es doctor en Filosofía y Letras (sección Filología Hispánica) por la Universidad de Deusto. Como profesor de Secundaria ha trabajado en el IES Azorín de Petrer y en el CEFIRE de Elda, en la asesoría de plurilingüismo y en las de referencia sobre programas europeos y coeducación.

Utilizamos cookies propias, al continuar navengando por el sitio aceptas nuestra política de cookies.

Aceptar

Buscando...

Un momento por favor

Google+
Compartir