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Calzado

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Punteado de calzado en un taller de terminado.

A muchos lectores les parecerán extrañas las palabras "tallerico de terminado", especialmente a los más jóvenes. Yo mismo a alguno de mis hijos les he tenido que sacar de dudas para explicarles cómo se hacían los zapatos antaño y qué misión tenían los talleres de terminado, cuya importancia pocas veces ha sido reconocida en su valía.

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La aparadora. Oleo de Gabriel Poveda "Leirbag"

Hace unos días me encontré con un viejo amigo que fue "entachador" y excelente zapatero en varias fábricas de calzado de Elda, ese eldense llegtó a montar su propia empresa y ya jubilado le interesa, como a mí, todo lo relacionado con el calzado, su historia y su industria reciente. 

Hablamos de casi todo y en casi todo coincidíamos, sin embargo, nuestra conversación llegó a tocar el aspecto más entrañable y probablemente menos reconocido y agradecido como es el del aparado. La aparadora eldense (sirva esta denominación para aquellas personas que realizaban también los trabajos de rebajado, picado, doblado y naturalmente aparado) se caracterizó en una época más estricta, en la que el hombre por regla general no asumía apenas ningún trabajo doméstico, por contemporizar su tiempo en la casa y con los hijos, con los trabajos de aparado. Digo esto sin ánimo de menospreciar el papel del hombre en el hogar, porque el padre de familia, siempre en términos generales, estaba acostumbrado o educado, según se mire, a trabajar fuera de casa y era su esposa la que se dedicaba, en una gran mayoría, a lo que se llamaba "faenas domésticas", que hay que reconocer, suponía y supone una repetición de trabajos diarios, asumidos por lo que la sociedad de la época tenía por costumbre encomendar especialmente la mujer. Esto que antaño nos parecía normal, las nuevas generaciones tratan de igualar y observo a mis hijos, por ejemplo, que se reparten algunas funciones domésticas que en mi juventud eran impensables.

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Espectacular zapato de tacón de aguja exponente de máxima calidad.

Repasando vivencias personales y algunos escritos anteriores, constato que nuestro calzado de mujer es algo consustancial con la percepción que se tiene del buen zapato fabricado en Elda. Pero esto no siempre fue así. Antiguamente la calidad, en términos generales, estaba en las manos del buen hacer de los trabajadores de la empresa; los zapatos hechos casi de forma artesanal dependían, en lo que a calidad se refiere, de la profesionalidad de las aparadoras, zapateros etc, sobre los que no existía apenas ningún tipo de control ya que se esforzaban en aplicar sus propios controles para que el zapato fuese casi una obra de arte. En las muchas conversaciones que he mantenido a lo largo de mis visitas a fábricas, recuerdo una con el gerente de la prestigiosa industria de Antonio Porta, cuando la empresa estaba instalada en la actual Plaza del Zapatero. Recordaba que en los años posteriores a la Guerra Civil Española y previo a la Segunda Guerra Mundial, Elda atravesó uno de esos momentos de esplendor que se producían de "uvas a peras". Unos comerciantes de zapatos de los Países Bajos visitaron Elda y dejaron miles de pares de zapatos en pedidos repartidos por varias fábricas, en concreto a Porta le encargaron más de veinte mil pares de calzado de señora. Pero la calidad fue tan dispersa y tan mala, en algunos casos, que tras aquella prueba desaparecieron de la misma forma como habían llegado y nunca más volvieron a encargar zapatos en España.  

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Los eldenses congregados en la Avenida de Chapí, en las inmediaciones del campo de fútbol El Parque, para recibir al presidente.

Como todo el mundo sabe Niceto Alcalá Zamora fue presidente de la República en España antes de la Guerra Civil, su mandato desde el 10 de diciembre de 1931 expiraría el 7 de Abril de 1936 como consecuencia del resultado de las elecciones de febrero de ese año, fue por tanto el primer presidente de la República que tuvo el país tras el reinado de Alfonso XIII; murió en Buenos Aires donde residía tras el exilio el 18 de febrero de 1949, sus restos descansan en el cementerio de La Almudena de Madrid. 

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Barrio de "La Prosperidad" con la plaza de su mismo nombre y una de las grandes industrias al fondo.

"Elda se puso de moda". Esa era la percepción de sus moradores y el efecto llamada que se produjo en lugares en los que la agricultura o la ganadería no eran compensadas económicamente como lo hiciera en la industria. Las fábricas de calzado manual demandaban más y más mano de obra. Personas provenientes de las regiones de Andalucía, Murcia y Albacete  especialmente, llegaban a Elda en busca de mejores salarios.

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Cartel de la fábrica de Rafael Romero Utrilles que estuvo construida en la actual calle Dahellos | Museo del Calzado.

Las fábricas de calzado proliferaron a partir de la segunda mitad del siglo XIX, primero como pequeños talleres manuales y más tarde, ya hacia la última parte del siglo, como empresas ocupando naves industriales hechas de mampostería y con amplios ventanales para recoger la mayor cantidad de luz cenital. Las fábricas más importantes de aquellos años, carecían de luz eléctrica y las máquinas eran movidas por embarrados que se alimentaban por un gran motor central cuyo combustible era el llamado "gas pobre".

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Con Agatha Ruíz de la Prada, Cósima Ramírez (hija de Agatha), El presidente del Consorzio de San Crispin y San Crispiniano y Ángelo Caseiro, responsable y conductor de los actos.

Hace unos días viajé a Vigévano (Italia) para participar en la "Festa dellÚomo", con la entrega de los 36º premios "Fedeltà al Lavoro". Se trata de una tradición que arranca desde el siglo XVI y que se realiza cada año alrededor de las reliquias de los Santos Patronos de la profesión de zapatero, San Crispín y San Crispiniano.

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Dibujo monocromo de Gabriel Poveda "Leirbag" que se conserva en el Museo del Calzado.

Han sido varios autores los que han escrito sobre la existencia de zapateros en los años en que la actividad se inició para comercializar calzado fuera de nuestra población. Téngase en cuenta que los zapateros han existido siempre, y en casi todos los pueblos o villas; personas que dominaban el oficio y hacían o reparaban zapatos a mano. Al zapatero se dirigían los que encargaban zapatos o botas para hacerlos de forma manual incorporando grandes dosis de paciencia, de ahí que los zapatos se considerasen prendas muy apreciadas y cuando se rompían, trataban de repararlos una y otra vez hasta que el zapato ya no admitía más arreglos.

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San Crispín y San Crispiniano son los patronos de los zapateros, nuestro oficio, y su celebración el día 25 de octubre es seguida por todos los países donde el cristianismo está presente. Tuve la oportunidad de vivir este día en diferentes lugares. Naturalmente en Elda de la mano de la Asociación de Veteranos de San Crispín, que nació para apoyar a un equipo de fútbol que con ese nombre hubo en la ciudad y que con tanta devoción y cariño hacen los honores a los Santos Patronos de nuestra industria zapatera. Conocí esa fiesta en otros lugares: Holanda, Bélgica, Inglaterra, Francia, Italia y México. Pero sin duda la que más me impresionó por la antigüedad en sus tradiciones y por los ritos que mantienen desde hace siglos, fue la celebrada en Vigévano (Italia). La actividad industrial en aquella bellísima ciudad, con una población similar a la de nuestra Elda, nació a mediados del siglo XIX, aunque el oficio de zapatero es tan remoto como en cualquier lugar de la vieja Europa. En Vigévano, que presumen de tener la plaza más bella de Italia, está el Consorzio Nazionale Santi Crispino e Crispiniano que se encarga de celebrar la Festa del Lavoro, también llamada Festa dell´Uomo, dicho Consorcio  es una asociación sin fines de lucro de promoción social basado en los principios de solidaridad y entregada a la caridad. Está integrada por empresarios y trabajadores de la industria del calzado y afines. Tiene sus raíces en 1608, cuando en la Iglesia de la Misericordia en Vigévano, se hizo la primera Cofradía de Zapateros llamados Consorcio de Zapateros. En el año 1862, la Hermandad se trasladó a la Iglesia de Nuestra Señora de las Nieves.

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"El equipo de gobierno del Ayuntamiento de Petrer, a través de la Concejalía de Desarrollo Económico, trabaja con el firme propósito de convertirse en un referente dentro del mundo del emprendimiento" (Valle de Elda, 29 de septiembre de 2016)

Por medio de una nueva acción que llaman "Petrer Emprende", llevará a cabo una serie de actuaciones de cara a la creación de empresas y naturalmente de empleo,

El joven edil, David Morcillo, que además asumió el área de competencias de la anterior concejala de Turismo, en muy pocos días ha tenido una actuación significativa que puede redundar en un alto beneficio para la ciudad. 

Acerca del autor

Autor: José María Amat

José María Amat Amer, es un apasionado del calzado. Como ingeniero técnico, el destino lo encaminó hacia la industria de su ciudad. Como profesor de Tecnología del Calzado, llego a conocer investigando, la industria del calzado. Publicando algunos libros sobre tecnología, artesanía y desarrollo social; siempre con el calzado como única premisa. El Museo del Calzado fue una de las realizaciones que le llevó a pasar de técnico a un apasionado del zapato. Con la mejor de las intenciones, y siempre con la pretensión de prestigiar la industria y el calzado de la ciudad de Elda, colabora en este blog para crear más amigos con inquietudes similares.

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