SEMANARIO DE INFORMACIÓN LOCAL, DEPORTES Y ESPECTÁCULOS

Fundado en 1956
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Los niños apenas podían ir al colegio.

Continuamos revisando el día a día de la ciudad a través del primer año del semanario Valle de Elda (años 1956-1957) y constatamos que el escaso nivel cultural de la población constituía una preocupación para sus redactores, especialmente Alberto Navarro, cronista de la ciudad, historiador, divulgador y fundador de la primera biblioteca pública años atrás. Por ello ya en uno de los primeros números demanda la creación de una academia de dibujo y pintura municipal “consiguiendo con ello superar este actual bajísimo valor que lo estético alcanza en Elda”, cosa que nunca se lograría. En este sentido, Juan Madrona se lamenta de las tasas de analfabetismo de los ciudadanos, “aunque no lo parecen por su estilo arreglado”, criticando su desinterés por la cultura frente a la imagen.

Por otra parte, los redactores cuidaron siempre la corrección de las noticias y notas en Valle de Elda, buscando la claridad y una redacción exquisita, sin cometer falta alguna de ortografía, por lo que constituyen en sí mismas un producto cultural de gran calidad.

En su afán por “culturizar a los eldenses”, el periódico contaba con dos secciones fijas: “Estrújese el magín” con preguntas de cultura general al estilo del popular juego Trivial, y un crucigrama semanal. Además, Alberto Navarro presentaba un índice semanal de las donaciones de libros que los particulares hacían a la Biblioteca Pública. Como dato curioso, un lector observador advierte que existen incluso errores en la rotulación de las calles, pues en una figura “Garrido Gastache” en lugar de “Lestache”, mientras que otro, C. Miranda, pide que las autoridades supervisen las pizarras informativas antes de colgarlas en las calles para evitar las faltas de ortografía y la “deplorable redacción” en las carteleras de espectáculos y anuncios.

Precisamente, el nombre de quien fuera más tarde uno de los colaboradores de Valle de Elda más longevos, Enrique Chinchilla, aparece por primera vez en una carta al director quejándose de que en la verja de la antigua fábrica de los Bellod la gente colgaba cartelitos sobre pérdidas o avisos con numerosas faltas de ortografía, y añade que un equipo de fútbol que nos visitó se rio “de nosotros y de nuestra ignorancia”.

La banda Santa Cecilia

Por otra parte, la preocupación por la banda Santa Cecilia es una constante del semanario, que hace un seguimiento de sus conciertos. Antonio Collados escribe “un SOS porque está condenada a desaparecer por falta de apoyo económico y moral” y recuerda que en el año 1945, cuando consiguió el primer premio del Certamen celebrado en Elche “no quedó un solo eldense que no fuera al recibimiento” y la banda hasta tuvo que hacer un pasacalle.

Ni que decir tiene la importancia de la educación para los redactores de Valle de Elda, por lo que les duele que la Escuela Profesional de Calzado, equivalente a la Formación Profesional actual, no la conozca “nadie”, aunque funciona desde 1943, por lo que Alberto Navarro le dedica un reportaje de dos páginas.

El semanario recoge, por otra parte, la noticia del premio que consiguió la Academia Vera tras ganar el concurso de Periódicos Murales Infantiles del Sureste.

Además, el periódico dará cumplida cuenta de los primeros pasos para crear el colegio de segunda enseñanza que luego sería Sagrada Familia, promovido por el Obispado y cuya propiedad será del Patronato regido por los padres de familia que lo formen.

Una de las pizarras informativas que se colocaban en la calle.

Eldenses que triunfan

Las páginas de este primer año de vida de Valle de Elda cubren con rigor los actos que se celebraron en el Teatro Castelar con artistas locales como el Homenaje a la cantante Milagritos Gorgé, quien no pudo hablar de la emoción, y en el que participó el “por todos estimados Emilio Rico, así como el artista afincado en Elda Paquito Ortega “que siguió demostrando cuán arraigado lleva dentro de sí el arte que un día le hiciera famoso en los principales escenarios europeos y suramericanos”. Otro ejemplo es la actuación del Grupo Ruperto Chapí de Villena junto con la Santa Cecilia, que representaron la zarzuela La Dogaresa.

Las carreras de los jóvenes valores emergentes de Elda que triunfan fuera se siguen paso a paso en el semanario, como Gerardo Pérez Busquier, que con 23 años es el director más joven de España, y que está al frente de la Orquesta Sinfónica de Valencia. O del artista Pedrito Rico, que está cosechando un clamoroso éxito en Argentina, donde para ver su función es necesario sacar las entradas con diez días de antelación.

De este éxito monumental podemos dar fe todavía hoy, pues en Valle de Elda recibimos una vez al año una carta desde Argentina de la que fuera presidenta de su club de fans, Marta Améndola, recordando con gran cariño al artista eldense. Por cierto, la carta de un lector diciendo que está cansado de que proyecten en los cines de Elda el documental sobre Pedrito Rico y atribuyendo su éxito a sus “bonitos trajes y a la propaganda” es contestada por tres lectores en el siguiente número, dos de ellos colaboradores del Valle (Juan Madrona y Eduardo Navarro) defendiendo a nuestro paisano. Una polémica tan ardua que el propio semanario tiene que recordar que no se responsabiliza de las opiniones de los lectores, “hemos seguido el criterio de dejar opinar libremente a quien nos escribe pensando que nada de injuriosa contra el artista contenía la citada carta y calificándola simplemente como una opinión”, “que lo mismo podría haberse referido a Conchita Piquer, a las cataratas del Niágara o a cualquier otro tema”.

Por otra parte, el joven Álvaro Carpena ganó el concurso nacional del mejor modelista-patronista del calzado de España tras superar la fase provincial del Concurso de Destreza en el Oficio. El periódico cita el honor que constituía que en el jurado figurara por primera vez un eldense “el competente modelista Soria”.

El periódico también dará cobertura a las carreras de jóvenes novilleros locales como “El Plancha”, José González.

Si los eldenses que triunfan más allá de nuestras fronteras cuentan con un espacio en Valle de Elda, también lo tienen los personajes curiosos, entre los que destaca el inventor eldense Vicente Maestre Amat, que aparece ya en el primer número en el artículo “Un eldense en la cárcel de Lisboa”, en la cual este increíble hombre llevaba encerrado tres años, después de ser portada de varios periódicos internacionales por inventar la gasolina sintética. Todo un personaje cuya vida luego recogerá Alberto Navarro en su libro Eldenses Notables.

Entrevistas

Los periodistas de Valle de Elda entrevistan en este primer año a las figuras internacionales que recalan en Elda como Antonio Machín, o los actores de compañías teatrales como Alejandro Ulloa.

Antonio Machín actuó en el Casino Eldense.

Los propios ciudadanos tienen su protagonismo en el Valle con formato de la entrevista, como el sastre Juan Vidal, quien indica que su padre y él confeccionan un promedio de 15 a 20 trajes semanales. Le seguirán otras muchas como el artista Gabriel Poveda con motivo de la exposición de pintura de sus alumnos en el Casino, así como de su viaje a París para hacer unos retratos y bodegones por encargo; Francisco Esteban, que ya publica en el semanario sus geniales caricaturas; el novillero eldense “Farana”; la vedette Paquita Vera que está de visita en Elda durante tres semanas; Pepico Amat, nuevo entrenador del Deportivo; el profesor de Petrer Miguel Lizón porque va a escribir un libro sobre el torero Joselito, y se añade que es conocido porque ganó el “dificilísimo concurso radiofónico del Medio Millón en Radio Madrid”; el joven modelista Álvaro Carpena; Gabriel Bustos, presidente de la Cooperativa de Viviendas de San Francisco de Sales; Juan Miralles Esteve, responsable de la sección de Montaña del CEE o a los padres de Pedrito Rico.

Los jugadores del CD Eldense tienen su entrevista, sección que alcanza su punto álgido con la noticia del Homenaje de fin de temporada que le brindó la Peña Grande al capitán deportivista Francisco Fernández Grande “por su meritoria e intachable labor”, a lo que el redactor añade que es un “buen deportista y caballero”. Este evento consistió en una cena en la sala de fiestas La Playa, donde él mismo anunció que se quedaría en Elda “muy a gusto porque aquí formará su hogar”.

Otras personas son entrevistadas por diferentes circunstancias como Pepito Amat, un ciego que cuenta su historia personal o el viajante catalán Miguel Barcala porque fuma cuatro paquetes de tabaco al día, matizando que se trata de los cigarrillos de los denominados “caldo de gallina”, mientras la entradilla a la noticia añade que “su padre murió con el cigarro en la boca”.

Además, el periódico dará cobertura a las noticias que protagonicen los propios eldenses como el viaje a Italia en Vespa de un grupo de jóvenes, o el observatorio astronómico de tres medios de diámetro que Salvador Barceló montó en el tejado de su casa.

Notas de sociedad

El empeño de los redactores por publicar notas de sociedad es más que patente, si bien, quedan limitadas a las relacionadas con los colaboradores y amigos en la mayoría de los casos, como el anuncio del nacimiento sexto hijo de Vicente Valero, la pedida de mano de Rodolfo Guarinos a su mujer María de la Concepción Cabrera y su posterior boda o la de Pedro Civera a Berta Coloma.

Otras notas se refieren a sendas despedidas de soltero de Vicente Berenguer y Miguel Cano, que figuran sonrientes con los amigos en una foto; o el encuentro de una peña que, como excusa para verse -tal y como explica el redactor- y también acompañada de una foto, quedan para conmemorar los 50 años de algunos de ellos en un céntrico hotel de la localidad, donde comieron el plato típico de la peña que era el huevo frito con sardinas y “bolicas roñosas” –sin especificar en qué consistían- con final de fiesta en los jardines del Casino Eldense, noticia que cita una larga nómina de amigos entre los que estaban los señores Aguado, Porta, Sirvent, Vera, Guarinos…

Hoy sería inimaginable que aprobar el bachiller fuera una noticia, pero en 1957 la lista de estudiantes se reducía a diez personas que, en este caso, habían cursado sus estudios en la Academia del Cristo del Buen Suceso, como Elia Verdú Bellot, Rodolfo Amat Sirvent o Vicente Marí Mellado. Menos interesante hoy sería, informativamente hablando, que llegara alguien de vacaciones antes de iniciar sus estudios universitarios, como “la señorita Marisol García Pérez, tras aprobar en Valencia los exámenes de tercer año y reválida de Magisterio y preuniversitario”.

La preocupación por los jóvenes se refleja en el semanario.

Leyendo este primer año de Valle de Elda constatamos, por el contrario, que algunos aspectos han cambiado muy poco con el paso de los años como la preocupación secular por la juventud y su afán por divertirse, por lo que alguien con el seudónimo de “El Caballero Andante” afirma en un artículo que “no hay derecho a que la juventud moderna queme las economías, producto de su honrado trabajo, entre las pocas horas que median entre el atardecer del sábado y la madrugada del lunes siguiente”.

Respecto al ruido, también muy actual, un lector se queja del “uso abusivo que se hace de los cohetes”, en una ciudad debía ser bastante más escandalosa que ahora, por lo que A. José habla de los “desequilibrios nerviosos” que le provocaba “el martilleo ininterrumpido de los escapes de las motos, el ruido sobresaltador de los poderosos claxon de los grandes camiones de diez ruedas… el ruido irritante de los altavoces a plena potencia… el ruido gamberrero de gritadores nocturnos. Y todo esto amplificado por las ventanas y balcones abiertos por el verano” pero, sobre todo, se queja del sonido de las sirenas de las fábricas, atronador, que pitaba seis veces durante quince minutos, por lo que concluye pidiendo que se prohíban.

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