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De todas las verbenas populares que se celebran en Madrid durante el verano la más renombrada, sin lugar a dudas, es la de La Paloma. Ayuda a ello la zarzuela inmortal estrenada en 1894, cuyo éxito arrollador no ha cesado, y el  celebrarse el mismo día que se festeja a la patrona oficiosa de la capital española. La oficial es la Virgen de la Almudena.

En la noche y madrugada del 14 al 15 de agosto, donde  muchísimos madrileños se encuentran lejos de casa disfrutando de sus vacaciones, no son pocos quienes organizan sus viajes para antes o después, a fin de no perderse el festejo, que en los años últimos se ha reinventado al unir tradición y modernidad.

Agosto fue el mes verbenero por excelencia, cuando los madrileños no poblaban las playas de Benidorm, Gandía o Torrevieja, ni viajaban al extranjero. Ahora lo ha vuelto a ser, en menor medida, con los mismos ingredientes de antaño, actualizados y puestos al día. El ciclo agosteño comienza el día 5 con la de San Cayetano, sigue el 11 con la de San Lorenzo, para acabar con la de La Paloma.

Según refiere Florentino Hernández Girbal en su briografía sobre Federico Chueca (1) las verbenas populares al aire libre comenzaron a celebrarse en Madrid a principios de los años noventa del siglo XIX, por iniciativa del empresario teatral Felipe Ducazcal (2). Considerando esta afirmación de Hernández Girbal,  es a raiz del estreno de La verbena de la Paloma cuando hay más presencia o alusiones verbeneras en las zarzuelas de ambiente madrileño. Así las encontramos en  obras tan célebres, ambas de 1897, como Agua, azucarillos y aguardiente y La revoltosa, o en Las leandras, de 1931, por citar solo algunos ejemplos.

Puede pensarse, incluso, y creo no decir tontería alguna, que la expansión por los distritos y barriadas de los bailes populares,  con la denominación de  verbena, pudo verse influenciada a raiz del éxito resonante de La verbena de la Paloma. Estrenada el 17 de febrero de 1894, en el Teatro Apolo de Madrid, constituyó uno de los acontecimientos teatrales mas resonantes de la última década del siglo.    

Es esta una de las pocas zarzuelas donde el público ha congeniado igual o más con el libreto que con la música. Y de ahí puede que parta esa aceptación generalizada y fervorosa que alcanzó desde la noche de su estreno, no solo en Madrid, pues rápidamente se expandió por toda España e Hispanoamérica.

Según el crítico José Deleito y Piñuela (3) "El año 1894 marca indudablemente la fecha cumbre en la historia del "género chico". Bastará decir que en él se estrenó La verbena de la Paloma, el sainete lírico prodigioso, donde libretista y músico, unidos en inspiración común, la mayor que tuvieron nunca, y compenetrados con identidad admirable, acertaron a plasmar en el diálogo y en el pentagrama, respectivamente, el alma popular de Madrid, como no se había hecho antes, como no se hizo después, como acaso no se haga jamás."

Asimismo Manuel Balboa (4) elogia el todo de la obra al preguntarse "¿Podriamos entonces pensar que la singularidad de La verbena dentro de la producción total de Bretón viene dada fundamentalmente por la excelencia del texto de Ricardo de la Vega y su capacidad para despertar la inspiración más cálida, directa y personal del maestro?" refiriéndose al compositor.

Es evidente que el libretista Ricardo de la Vega (5) supo plasmar como nadie y como nunca la realidad del Madrid de la época. De sus tipos, sus espacios, sus costumbres, sus vicios... Es decir, los madrileños de a pié, la gente humilde y trabajadora que acudía al teatro se veía retratada sobre el escenario, donde tampoco faltaba el personaje con más posibles, caso del boticario sesentón, donjuanesco e ignorante, engreido en captar la atención de bellas jovencitas.

Pero aún siendo destacable la parte argumental y teatral de la obra, la partitura que para ella compuso Tomas Bretón (6) alcanza cotas de originalidad desconocidas hasta ese momento, y con detalles en aquellas escenas que parecen intrascendentes que todavía la engrandecen más,  como el nocturno del sereno y los guardias o de la mazurca a piano y violín, que suena dentro del café sito frente a la casa de las dos hermanas protagonistas: Susana y Casta.

Fue esta la primera experiencia del maestro Bretón en el mundillo del sainete lírico madrileño. Y aunque la obra le fue encargada con premura de tiempo, dejó a todos sus colegas y críticos en fuera de juego, pues nadie apostaba en su favor.

Bretón, compositor sinfonista y de obras de gran envergadura, fue uno de los mas firmes defensores de la creacion de la ópera nacional española ( proyecto largos años deseado y que nunca prosperó) de ahí la extrañeza que suscitó su aceptación para poner música a una obra costumbrista.

El resultado no mermó su prestigio como músico, más bién lo aumentó, creando incluso un modelo a seguir, un cambio que, según Ramón Barce (7) " no encontraría apenas continuadores".

Resulta curioso que de un músico tan importante como fué Bretón solo haya trascendido una obra del género al que no hizo caso, además de la jota de su ópera La Dolores. Algo  similar ha ocurrido con la obra de su profesor en el Conservatorio de Madrid, Emilio Arrieta (8) del que solo ha perdurado su obra Marina.

 

¿Y Chapí porqué no?

Las carreras artísticas de Tomás Bretón y Ruperto Chapí (9) fueron paralelas desde que ambos entraron en el Conservatorio de Madrid como alumnos. Coincidieron en las clases de  Arrieta quien se volcó en ellos, al observar sus aptitudes. Obtuvieron ambos las máximas calificaciones, y dadas las excelentes condiciones para la composición que en ambos se adivinaban, fueron becados para ampliar estudios en el extranjero.

Sin entrar en otras coincidencias entre ambos, que las hubo, es preciso referirse al capítulo que desembocó en la composición de la partitura de La verbena de la Paloma.

El libreto inicialmente se le entregó a Chapí, por parte de la empresa del Teatro Apolo. Sin embargo, después de darse circunstancias diversas, el compositor villenero rehusó ponerle música, devolviendo el ejemplar. A pesar de que su producción musical era muy densa había trabajado muy pocas veces con libretista tan prolifico y exitoso como Ricardo de la Vega, de ahí que este estuviera muy entusiasmado ante el hecho de colaborar nuevamente con músico de tanto prestigio.

Entusiasmo que se vino abajo cuando la empresa de Apolo le comunicó que habría de buscar otro compositor. De la Vega, con el libreto debajo del brazo, marchó raudo al Círculo de Bellas Artes (10) en busca de Federico Chueca, para ofrecérselo. El otro retratista de Madrid, este con su música, no se encontraba allí en ese momento, según cita Hernández Girbal (1). Quiso la casualidad que cuando De la Vega salía del Círculo  se encontró en el vestíbulo con Tomás Bretón. Le contó lo sucedido y éste, sin más, se ofreció a componer la partitura. Tan buena disposición debió sorprender al libretista, pues tenía razones suficientes para ello, dado el "repelús" que al músico salmantino le producía todo lo "vulgar".

No falta quien dice que Chueca sí estaba en el Círculo de Bellas Artes cuando llegó De la Vega, pero que no accedió a musicar su obra por exceso de trabajo. 

Sea como fuere, esta serie de circunstancias desembocaron en una de las cumbres de la lírica española. Tanto es así que algunos años después Amadeo Vives (11) rindió homenaje a La verbena de la Paloma con su Doña Francisquita,  cénit del género grande.

Sobre el otro asunto, el de la retirada del libreto a Chapí, existen varias teorías. La más difundida se centra en su lucha contra el monopolio de los editores, que compraban las obras a los autores, perdiendo estos sus derechos, a lo cual el compositor nunca accedió, manteniendo su independencia.

El musicólogo Luis G.Iberni (12) apunta que Chapí estaba disconforme con la empresa de Apolo, por lo poco que se reponían sus obras, aún siendo existosas y daban buenos beneficios al teatro, mientras las de Chueca no faltaban en la programación. Tal causa provocó algunas desaveniencias entre ambas partes. No es descartable que el "veto encubierto", pero visible a todas luces, a las obras de Chapí, estuviera relacionado con la influencia que el editor Florencio Fiscovich (13) ejercía sobre Apolo y otros teatros, en los cuales se daba prioridad a reposiciones de zarzuelas de su editorial.

Según el profesor G. (Gracia) Iberni durante el mes de enero de 1893, cuando Chapí debía estar componiendo la música de La verbena,  en Apolo  solo se había representado una obra suya, en dos funciones, mientras de Chueca se dieron treinta y nueve  de seis zarzuelas distintas.

Lo que sí ha sido descartado por los musicólogos e historiadores, es la creencia que se difundió en su día y que perdura todavía, de que la música que Chapí ya tenía compuesta cuando se le retiró el libreto de La verbena la aprovechó para El tambor de granaderos (14). No fue así, según apunta G. Iberni, tomando como base afirmaciones de un nieto del compositor.

 

Una verbena sin música propia

Un sainete lírico madrileño, o zarzuela de género chico, compuesta para estrenarse en Apolo debía tener una duración que no excediera de sesenta minutos. Téngase en cuenta que en aquella época se popularizó el llamado "Teatro por horas" que consistía en la representación diaria de cuatro zarzuelitas, en sesiones distintas cada una de ellas. Comenzaba la primera a las 8 de la tarde, pero las siguientes ya no cumplían el horario, por el retraso que se iba acumulando, cerrándose los teatros pasada la una de la madrugada, cuando no más tarde, por el retraso acumulado entre cada sesión y  las repeticiones de fragmentos solicitadas reiteradamente por el público.

La verbena de la Paloma excede tal duración, al disponer de una partitura algo mas amplia de lo habitual en este tipo de obras, aun cuando su último cuadro, el que se desarrolla en la verbena, carece de música, excepción hecha de la que se escucha por medio del organillo. Tan solo al final se repite parte de  las seguidillas cantadas por el coro en escenas anteriores "Por ser la Virgen de la Paloma, un mantón de la  china-na, china na te voy a regalar". Apenas 20 segundos de canto y chin, pum.

Por la importancia y trascendencia de esta zarzuela, modélica sin duda alguna, críticos y musicólogos se han ocupado de estudiarla en profundidad. Hay quien considera que la obra debiera finalizar tras la bronca que sigue al "Donde vas con mantón de Manila", y que la escena de la verbena no es necesaria. Otros la consideran imprescindible, aún sin música propia.

No las hay sobre el escenario en La revoltosa o Agua,azucarillos y aguardiente, aún cuando se citan con claridad, sobre todo en la obra de Chueca: "Andando vamos ya pa a verbena, pa que digan ahí viene la gente buena..."

Referente al "china-na, china-na"  dice Hernández Girbal (1) que fue una aportación de Federico Chueca, cuando escuchó la obra antes de su estreno. Bretón no estuvo muy de acuerdo pero accedió. Y es que esta sugerencia era muy propia del sainetero madrileño, creador verdadero de un lenguaje propio que el público recibía con entusiasmo, muchas de cuyas palabras o frases pasaron al acervo popular.

No por su singularidad, pero sí por encajar en conversaciones habituales, algunas de las frases  de la  Verbena, también quedaron instituidas entre el pueblo. Frases  como "Tiene razón Don Sebastián", "Hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad", "Donde vas con mantón de Manila", "Julián que ties madre", etc. Alguna de ellas permanece todavía en el acervo común de dicharachos.

 

Un personaje real

Se dice que Julián,  Susana, y Don Hilarión el boticario, personajes básicos en este episodio verbenero, existieron en realidad, aunque con nombres distintos. Los otros, serían imaginarios unos y coincidentes otros.

El caso es que Ricardo De la Vega tenía una escritura pésima, casi ilegible, y se veia precisado a estar en la imprenta cuando un libreto suyo iba a pasar a la linotipia ! Qué palabra tan bonita, tan olvidada en el siglo XXI y cuanta sabiduría se desprende de ella: linotipia!

En una de esas sesiones, es de suponer que un 14 de agosto, estuvo trabajando con el cajista de la imprenta. El joven estaba además de preocupado, disgustado.  Su novia le había dejado y no iban a ir esa noche a la verbena. Además sospechaba que había otro hombre de por medio. El hecho en sí, los celos que arrastraba el cajista, y todo el ambiente propio de un día verbenero, motivaron a De la Vega para escribir su sainete inmortal.

Lo que ya no nos cuentan los cronistas es qué impresión se llevó el cajista cuando el libreto  llegó a la imprenta para ponerlo en máquinas.

Por último decir que fiel a su tradición el título real que De la Vega dió a la verbena, no dejaba lugar a la duda: La verbena de la Paloma o El boticario y las chulapas y celos mal reprimidos.

 

(1*): Florentino Hernández Girbal. Salamanca 17-6-1902-Madrid 6-8-2002

Es autor de la biografía Federico Chueca El alma de Madrid. Ediciones Lira 1992.

Amplio y completo recorrido algo novelado y romántico, pero interesante en grado sumo, por la vida y obra del autor de zarzuelas tan célebres como La gran vía, Cádiz, El año pasado por agua, La alegría de la huerta, El bateo y Agua,azucarillos y aguardiente, entre otras muchas, así como de los acontecimientos históricos de la época.

Chueca nació en Madrid el 5-5-1846, ciudad donde murió el 20 de junio de 1908.

(2*): Felipe Ducazcal. Madrid 9-6-1845-Madrid 15-10-1891.

Empresario y promotor de actividades artísticas y festivas de toda índole destinadas a la diversión del pueblo. Su integración en la vida madrileña, siempre dado a ayudar a los demás, le hizo acreedor de la estima generalizada. Ello quedó patentizado en su sepelio, al que asistió una multitud, contándose más de 700 coches de caballos acompañando sus restos hasta el cementerio de Santa María. Baste decir que habiéndose iniciado la comitiva a las 2 de la tarde, no fue enterrado hasta 4 horas después.

Ducazcal empresario que fué de Apolo y Eslava, entre otros teatros,  hasta su muerte inesperada, no pudo vivir el estreno de La verbena de la Paloma, al fallecer tres años antes.

(3*): José Deleito y Piñuela. Madrid 28-2-1879-Madrid 19-6-1957.

Historiador y pedagogo, es autor, entre otras publicaciones, de Origen y apogeo del género chico,1949.

(4): Manuel Balboa. A Coruña 29-9-1958-Madrid 31-1-2004.

Compositor, crítico y escritor.

Divagaciones sobre un divino sainete.

Libreto editado por el Teatro de la Zarzuela de Madrid, noviembre 1994, con motivo de la reposición de La verbena de la Paloma y El bateo.

(5*): Ricardo de la Vega- Madrid 7-11-1839-Madrid 22-6-1910

Dramaturgo. Autor de La cancion de la Lola, con música de Federico Chueca estrenada en 1880. Sainete lírico que rompió moldes, al mostrar por vez primera sobre un escenario a los madrileños de a pié, construyendo los cimientos de un nuevo subgénero zarzuelistico.

Cual no sería el prestigio y su dedicación de llevar a la escena el Madrid de sus vivencias, que hasta se le cita en canciones, como por ejemplo el chotis De rompe y rasga de Salvador Valverde y Ramón Zarzoso: "Una estampa madrileña de aquel tiempo, que Ricardo de la Vega nos pintó..."

(6*): Tomás Bretón. Salamanca 29-12-1850-Madrid 2-12-1923

Compositor y director de orquesta.

(7*): Ramón Barce. Madrid 16-3-1928-Madrid 14-12-2008

Compositor.

Una síntesis de la ópera cómica. Artículo más que interesante firmado por Ramón Barce, en el libreto editado por el Teatro de la Zarzuela de Madrid, diciembre de 2005, con motivo de su penúltima reposición, hasta la fecha,de La verbena de la Paloma.

(8*): Pascual Arrieta. Puente la reina,Navarra, 20-12-1821-Madrid 11-2-1894

Compositor y pedagogo. Fue director del Teatro del Real Palacio y del Conservatorio de Madrid.

(9*): Ruperto Chapí. Villena 27-3-1851-Madrid 25-3-1909.

Para muchos el mejor músico teatral que dió nuestro país. A él se deben los "zarzuelones" La tempestad, La bruja, Curro Vargas, El milagro de la Virgen, La cara de Diós, los sainetes Música clásica, Las bravías, Las hijas del Zebedeo, La revoltosa, El señor Joaquín, y las óperas Circe y Margarita la tornera, entre otras muchas obras. Y la creación de la Sociedad de Autores, en oposición a Fiscowich

(10*): Círculo de Bellas Artes.

Institución privada creada en Madrid el año 1880, cuyo edificio central se encuentra en la Calle de Alcalá, 42 esquina a Calle Marqués de Casa Riera.

Se define a sí mismo como "Centro de protección de las bellas artes y de utilidad pública".

(11*): Amadeo Vives. Collbató, montaña de Montserrat, Barcelona 19-11-1871-Madrid 2-12-1932

Autor de zarzuelas tan importantes como Doña Francisquita, Bohemios, La villana, Don Lucas del Cigarral o Los flamencos.

(12*): Luis Gracia Iberni. Zaragoza 1964-Zaragoza 3-12-2007

Musicólogo y profesor

¿Por qué Chapí no escribió La verbena de la Paloma? O historia de una peculiar amistad.

Artículo publicado en el libreto editado por el Teatro de la Zarzuela de Madrid, en noviembre de 1994, con motivo de la producción de El bateo y La verbena de la Paloma.

(13*): Florencio Fiscowich. Almería 1851-Madrid 1915

Empresario y propietario de una de las tres editoriales de zarzuela y teatro existentes en Madrid a finales del siglo XIX. Tras adquirir las otras dos creó un monopolio comprando  a los autores los derechos de sus obras a perpetuidad. Constituida la SAE, Sociedad de Autores de España, en 1899, Fiscowich  propuso venderle su archivo por 2.000.000 de pesetas, cifra inalcanzable para la sociedad recién creada. Se inició entonces una "guerra" en despachos y tribunales que acabó en 1901, con la venta del archivo del editor a la SAE, por 300.000 peesetas.  Cantidad muy importante para la época, pero infinitamente inferior a la solicitada dos años antes.  

(14*): El tambor de granaderos.

Con libreto de Emilio Sánchez Pastor se estrenó el 16 de noviembre de 1894 en el Teatro Eslava de Madrid.

Este teatro no estaba sujeto al control del editor Florencio Fiscowich, al no haberse dedicado anteriormente al género lírico. Puede decirse que fue el único escenario que Chapí encontró en Madrid para poder estrenar, siendo su director artístico entre 1894 y 1895. El no alcanzar en Eslava los éxitos esperados y la entrada al Teatro Apolo de un director artístico nuevo  propiciaron su acercamiento un año después de su ruptura.

(15*): Pablo Sorozábal. San Sebastián 1897-Madrid 1988.(autor de Katiuska, La tabernera del puerto, La del manojo de rosas...) solia decir que todo sainete lírico que se precie debe incluir alguna bronca o pelea.

 

Otros títulos citados:

Agua, azucarillos y aguardiente

Música de Federico Chueca. Libreto de Miguel Ramos Carrión.

Estreno 23 de junio de 1897 en el Teatro Apolo de Madrid.

La revoltosa

Música de Ruperto Chapí. Libreto de José López Silva y Carlos Fernández Shaw.

Estreno 25 de noviembre de 1897 en el Teatro Apolo de Madrid.

El bateo

Música de Federico Chueca. Libreto de Antonio Paso y Antonio Domínguez.

Estreno 7 de noviembre de 1901 en el Teatro de la Zarzuela de Madrid.

Única obra de Chueca estrenada en este coliseo.

Doña Francisquita

Música de Amadeo Vives. Libreto de Federico Romero y Guillermo Fernández Shaw

Estreno Teatro Apolo de Madrid

De rompe y rasga

Canción compuesta por Ramón Zarzoso, música, y Salvador Valverde, texto, en su exilio argentino tras la guerra española, que es todo un homenaje a De la Vega: "Una estampa madrileña de aquel tiempo, que Ricardo de la Vega nos pintó. Una estampa del Madrid de la verbena a evocar con alegría vengo yo".

 

Discografía de La verbena de la Paloma

En el apartado de cantantes cito solamente a los interprétes de Don Hilarión, Julián, Señá Rita y Susana, por este mismo orden.

Sello Odeón 1931:

Grabación original en 8 discos de pizarra, reeditada en 1994, en CD por el sello Bluemoon.

Anselmo Fernández, Emilio Vendrell, Rosita Rodrigo y Cora Raga.

Coro y orquesta desconocidos dirigidos todos por Antonio Capdevila.

Sello Columbia 1943: Grabación original en 7 discos de pizarra, reeditada en1994, en cinta a casete por  el sello Calé Récords.

Eduardo Marcén, Pepe Romeu, Regina Zaldívar y Selica Pérez Carpio.

Coro y orquesta desconocidos dirigidos todos por Danuel Montorio.

Sello Alhambra 1952:

Carlos Oller, Manuel Ausensi, Ana María Iriarte y Toñi Rosado.

Agrupación vocal de cámara del Centro de Instrucción Comercial de Madrid.

Orquesta de Cámara de Madrid (ampliada).

Director Ataulfo Argenta.

Sello Philips 1953:

Salvador Castelló, Tino Pardo, Angelita Rojo, María Dolores Ripollés.

Coro Lírico de Madrid. Orquesta de la Agrupación Lírica La Zarzuela.

Director Federico Moreno Torroba.

Sello Emi-Regal 1956:

Estanis Tarín, Alberto Aguilá, Lolita Rovira y Lolita Torrentó.

Coro de la Capilla Clásica de las Artes y las F.A.D. de Barcelona. Orquesta Sinfónica.

Director Rafael Ferrer.

Sello Alhambra 1958:

Miguel Ligero, Manuel Ausensi, Ana María Iriarte e Inés Rivadeneira.

Coro Cantores de Madrid. Director José Perera.

Gran Orquesta Sinfónica. Director Ataulfo Argenta.

Sello Montilla-Zafiro 1959:

Santiago Ramalle, Luis Sagi Vela, Elsa del Campo y Dolores Pérez.

Coro de Radio Nacional de España.

Orquesta Sinfónica. Director Eugenio Mario Marco.

Sello Hispavox 1961: 

Antonio Pérez Bayod, Renato Césari, Teresa Tourné y María Dolores Ripollés.

Coro Cantores de Madrid. Director José Perera.

Orquesta de Conciertos de Madrid. Director Federico Moreno Torroba.

Sello Fonogram 1964:

Miguel Ligero, Vicente Parra, Concha Velasco, Mercedes Vecino.

Coro Cantores de Madrid. Director José Perera.

Orquesta de Conciertos de Madrid. Director Gregorio García Segura.

Sello Carillón 1972:

Antonio Campó, Alfredo Kraus, Angeles Chamorro e Inés Rivadeneira.

Coro Cantores de Madrid. Director José Perera.

Orquesta Manuel de Falla. Director Enrique García Asensio. 

Sello Audivis-Valois 1994: 

Rafael Castejón, Plácido Domingo, María Bayo y Raquel Pierotti.

Coro de la Comunidad de Madrid.

Orquesta Sinfónica de Madrid. Director Enrique García Asensio.

Sello Gecarón 1995: 

Enrique del Portal, Carlos Marín, María Rodríguez y Guadalupe Sánchez.

Coro y Orquesta Sinfónica de la Compañía de José Luís Moreno.

Director José Antonio Irastorza.

Sello Albano 2000:   Según cita Diego Emilio Fernández Alvarez en el portal web lazarzuelawebcindario existe una versión cantada en inglés.

Filmografía

  1. Producida por Atlántida Films.

Película muda dirigida por José Buchs, estrenada en el Teatro Price de Madrid el 15 de diciembre.

Para su exhibición en los cines el propio Tomás Bretón adaptó la música en tres versiones distintas: Piano, sexteto de cámara y orquesta. 

  1. 1 Producida por CIFESA.

Estrenada en el Cine Palacio de la Música de Madrid el 23 de diciembre. Recuperada y editada por vez primera en vídeo comercial en 1994. Está incompleta al haberse perdido su negativo y no haberse encontrado versión íntegra alguna.

Intérpretes principales: Miguel Ligero, Roberto Rey, Raquel Rodrigo y Selica Pérez Carpio.

Orquesta Filarmónica de Madrid. Director Ricardo Estevarena.

Director Benito Perojo.  Arreglos musicales Ricardo Estevarena.                                                                                                                  

  1. Producida por Cesáreo González-Benito Perojo.

Estrenada en el Cine Capitol de Madrid el 9 de diciembre. Editada por vez primera en vídeo comercial en 1984.

Intérpretes principales: Miguel Ligero, Vicente Parra, Conchita Velasco y Mercedes Vecino.

Arreglos musicales y dirección Gregorio García Segura.

Director José Luís Saénz de Heredia.

  1. Representación escénica del Teatro Calderón de Madrid.

Intérpretes principales: Enrique del Portal, Carlos Marín, Carmen Rodríguez y Guadalupe Sánchez.

Coro y Orquesta del Teatro Calderón de Madrid.

Director artístico José Luís Moreno.

Director musical José Antonio Irastorza. 

  1. Representación escénica en el Auditorio de San Lorenzo el Escorial, con el título de Noche de verano en la verbena de la Paloma.

Intérpretes principales: David Rubiera, José Antonio López, Amparo Navarro y María José Suárez.

Orquesta y coro de la Comunidad de Madrid.

Directora artística Marina Bollaín.

Director musical Miguel Roa.

Esta producción es una revisión de Marina Bollaín, actualizando la original. La obra se desarrolla dentro de un edifició de pisos, tipo las viñetas de la 13 rúe del percebe. Transforma algunos de los personajes, convirtiendo al  boticario viejete en un dandy joven, que sabe cantar, además, al dar vida al personaje el barítono David Rubiera. La escena de la verbena, amplíada, se muestra tal y como son en la actualidad. Sobre el escenario se cantan canciones como Dos gardenias, Si la vida son dos días y La bomba. ! Sí, La bomba de King África en una zarzuela !

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Acerca del autor

Autor: Elías Bernabé Pérez

Simplemente aficionado a la música clásica, tradicional, ópera y zarzuela. Como zarzuelista realizó programas en Radio Elda durante más de 25 años, siendo asiduo conferenciante de las Aulas de la 3ª Edad de Elda. Ha impartido conferencias en el Club Información, Ámbito Cultural de El Corte Inglés, CaixaGalicia en Ferrol, Casino de Monóvar y ADOC de Elda.

Ha sido presentador-mantenedor de un gran número de galas, conciertos y homenajes a personajes del mundo lírico, en Petrer, Elda, Murcia, Abarán y Alicante. Pertenece a la Asociación Pro Género Lírico Español, con sede en Madrid. En ella participó activamente en su proyecto, no fructificado, de crear una Federación Nacional de Zarzuela de Agrupaciones de Aficionados.

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