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Carteles que anuncian la XI Quincena y Solidarizarte.

Como todo el mundo sabe, con octubre llegan las actividades de una Quincena cultural con una oferta siempre amplia y variada, este año dedicada al mundo del ajedrez; haciéndola coincidir además con una efeméride muy especial: el 75 aniversario del club eldense de ajedrez Ruy López, fundado en diciembre de 1941 y cuyo primer presidente, Felipe Navarro, además de un buen jugador y hermano del cronista y creador del semanario Valle de Elda Alberto Navarro, inició a muchos eldenses en el juego. El título de la Quincena, La apertura española, rinde homenaje precisamente al creador de dicha apertura en ajedrez, el zafrense Ruy López de Segura, primer campeón mundial oficioso en pleno siglo XVI y que da nombre al club.

Del 5 al 23 de octubre, los colectivos Octubre Negro y Gramática Parda, en colaboración con el club de ajedrez eldense, proponen un amplio espectro de actividades: en la habitual sección SOLIDARIZARTE, el jueves 6 se inaugurará una exposición  de 100 tableros de ajedrez decorados por artistas eldenses, a beneficio del grupo Abril y amenizará la velada el mago Alejandro y Cedric, con su espectáculo “Magia para menores de 90 años”. El sábado 15 se llevará a cabo Libros en la calle, en la Gran Avenida, con partidas de ajedrez “en la calle” durante toda la mañana y con participación libre de quien lo desee. Algo que se realizará el sábado siguiente, 22, en el Mercado central. El ajedrez estará presente también en un torneo infantil el domingo 16, o en el encuentro con jugadores del club Ruy López para hablar de su historia, el viernes 7 en Paurides, el espectáculo poético-ajedrecístico Jaque doble en la inmortal, el 13 en Le Ore, o la charla sobre las bondades del ajedrez y sus aplicaciones educativas, el viernes 21 en el colegio Padre Manjón.

Dos de los libros que se presentarán durante la Quincena.

El ajedrez en el cine también ocupará un espacio relevante, ya que se abrirá la Quincena con la conferencia El ajedrez en el cine, a cargo de Israel Gil, en Fundación Paurides, y se proyectarán las películas En busca de Bobby Fischer (1993), dirigida por Steven Zaillan. Las películas el miércoles 19 y La defensa Luzhin (2001), de Marleen Gorris, basada en la novela homónima de Vladimir Nabokov, el 26, ambas igualmente en la Fundación Paurides.

Un señero lugar, como siempre, tendrá la literatura. Cuatro libros se presentan en esta Quincena: el sábado 8, Tardes de verano, de Constantino Yáñez; el domingo 9, La letra pequeña, de Heli García Mallebrera; el jueves 20, Después de la huida, de  Verónica Martínez, Octavio Jover, Carlos Gutiérrez y Mª Cruz Pérez con presentación de Pepa Sarrió, en un espectáculo teatralizado; y el 23, Hija de reyes, de Andrea P. Muñoz, que incluye una lectura de fragmentos del libro. Además, los premios GraMat para adultos, el domingo 16 en El Alminar y el miércoles 19 para el alumnado de Secundaria. En este apartado, cabe destacar  la recepción en el Ayuntamiento y entrega de premios GraMat a los estudiantes galardonados en la edición anterior, el jueves 6 a las 11. 

Como es habitual, durante el periodo que abarca la Quincena, se emitirán lectura de relatos y poemas sobre ajedrez en Radio Elda. Os dejo con dos breves poemas del eldense Pedro Pérez, extraídos de su libro 64 poemas de ajedrez, un fragmento de la novela El Ocho, de Katherine Neville y un microrrelato de Jordi Cabré:

 

Sobre el lienzo del tablero, 

como arañas hilvanando, 

dos manos se van turnando 

pincelando en blanco y negro.

 

Inteligencias que mezclan 

el mismo sueño inventado 

que en el telar atrapado 

los dos artistas ya trenzan.

 

No hay Penélope esta vez 

-de su arte habla el ajedrez- 

que desteja lo empezado.

 

Hilos que la muerte corta

y el pensamiento transporta 

relámpago reflejado.

 

…………………….

 

Cree el velero 

                                            que allá 

donde termina el mar 

empieza el cielo 

 

Pero las piezas 

                                           fuera del tablero 

sólo esperan 

que un rey muera 

para empezar de nuevo.

Pedro Pérez Vecina,

64 POEMAS DE AJEDREZ,

Dos de los tableros decorados para la campaña de Solidarizarte.

El 4 de abril del año 782, en el palacio oriental de Aquisgrán se celebró una fiesta extraordinaria para conmemorar el cuadragésimo cumpleaños del gran monarca Carlomagno. (…)

El rey había preparado una sorpresa. Maestro de la estrategia bélica, sentía peculiar predilección por cierto juego. Se trataba del ajedrez, conocido también como juego de guerra o juego de los reyes. En éste, su cuadragésimo cumpleaños, Carlomagno pretendía enfrentarse con el mejor ajedrecista del reino, el soldado conocido como Garin el franco.

La corte se maravilló ante aquel extraordinario juego de ajedrez mientras lo depositaban sobre una mesa del patio. Aunque realizado por maestros artesanos árabes, las piezas mostraban indicios de su origen indio y persa. Algunos opinan que dicho juego existía en la India más de cuatrocientos años antes del nacimiento de Cristo y que llegó a Arabia, a través de Persia, durante la conquista árabe de este país en el año 720 de Nuestro Señor.

El tablero, forjado exclusivamente en plata y oro, medía un metro entero por cada lado. Las piezas, de metales preciosos afiligranados, estaban tachonadas con rubíes, zafiros, diamantes y esmeraldas sin tallar pero perfectamente lustrados, y algunos alcanzaban el tamaño de huevos de codorniz. Como destellaban y resplandecían a la luz de los faroles del patio, parecían brillar con una luz interior que hipnotizaba a quien los cotnemplaba.

La pieza llamada sha o rey alcanzaba los quince centímetros de altura y representaba a un hombre coronado que montaba a lomos de un elefante. La reina, dama o ferz iba en una silla de manos cerrada y salpicada de piedras preciosas. Los alfiles u obispos eran elefantes con las sillas de montar incrustadas de raras gemas y los caballos o caballeros estaban representados por corceles árabes salvajes; las torres o castillos se llamaban ruji, que en árabe significa carro. Eran grandes camellos que sobre los lomos llevaban sillas semejantes a torres. Los peones eran humildes soldados de infantería de siete centímetros de altura.

Carlomagno y Garin se acercaron al tablero. El monarca alzó la mano y pronunció palabras que azoraron a los cortesanos que lo conocía bien.

Propongo una apuesta -dijo con voz extraña.

Katherine Neville

EL OCHO

 

SI VES A MI REINA, DILE QUE LA PERDONO

¿Alguien ha visto un alfil por ahí? Hace un momento aún lo tenía. Mira que les tengo dicho que vigilen los pasos de cebra al cruzar. Anda por ahí mucho maleante hambriento y si se descuidan y no van bien acompañados de fichas guardaespaldas: ¡miau! Esos tipos no tienen piedad y se comen todo lo que se mueve sin escolta. En fin, otra defunción… y otra batalla perdida. Pero no importa, porque se empieza otra y listos. El otro día, recuerdo que jugando una partida con mi amigo Jairo, mi “Reina”, la muy atrevida, salió sin permiso y sin avisar. La acompañaba un caballo. Mira que se lo tengo dicho: “no me salgas sin alfiles y sin avisar a las torres” ¡Todo fue inútil! Ella sale creyendo que todo es color de rosa y que los pajarillos cantan y las nubes se levantan. “Está que te cagas, pero es más tonta e inocente que un bebé y pasó lo que era de esperar. Yo, la verdad, no puedo culpar a mi amigo Jairo por lo que le hizo, al verla solita e indefensa, cantando una de Carlos Gardel y presumiendo y saltando de cuadro en cuadro. Aunque yo en su lugar no le hubiera dado un hijo, yo tomo mis precauciones como es debido, y más en casos así: ¡de aquí te pillo y aquí te mato! En fin, son cosas del juego y del querer, del querer echar uno rapidito claro. Si alguien ha visto a la tonta de mi Reina, díganle que vuelva, que la perdono y que del fruto de su vientre, haremos primero y como mandan los cánones, un buen peón.

Jordi Cabré Carbó

Las otras dos presentaciones de libros.

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Acerca del autor

Autor: Rafael Carcelén

Además de disfrutar como maestro de escuela, me encanta escribir. Y leer. Y subir los montes alicantinos. Y jugar al ajedrez. Y… siempre me sigue apeteciendo aprender. Y segregar lo que aprendo -lo que vivo, lo que siento- en artículos, poemas y aforismos como éste: “¿Es imaginable la felicidad en un grano de pimienta?”

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