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El centró está en la avenida de Chapí, 20-22.

En la actualidad todavía la cultura de la revisión no está implantada en España. Si ya no me duele y hemos acabado el tratamiento ¿por qué tengo que volver? Es una pregunta a la que nos enfrentamos cada día en la consulta. Evidentemente quiero cuidar de tu boca, pero es un trabajo en equipo, por más que solucione tus problemas bucodentales necesitas entrenamiento y control para conservar ese estado de salud.

Poco a poco vamos entendiendo que necesitamos chequeos rutinarios no porque nos encontremos mal, sino porque queremos que localicen a  tiempo cualquier posible patología. Pero ese interés por la detección precoz de la enfermedad, si hablamos de la boca, no se da al mismo nivel que en otros países europeos.

La odontología del siglo XXI no tiene nada que ver con la que se hacía decenas de años atrás. Los miedos infundados frenan y condicionan a la población a acudir al dentista de forma rutinaria. Este hecho hace que no quieran venir a consulta si no tienen un problema o un dolor, pero las consecuencias de no hacer revisiones rutinarias pueden ser costosas.

En un examen rutinario podemos encontrar una enfermedad de la encía poco avanzada y frenarla como una fase higiénica sin necesidad de cirugías más complejas. También pueden detectar un bruxismo antes de que se manifieste con dolor, o bien podemos ver una caries que no duele, que no llega al nervio y evitar tener que tratar los conductos endodonciándola. También con los implantes debemos realizar un seguimiento porque un implante no puede tener caries, pero sí enfermedad del hueso y la encía, cosa que pocas veces cursa con dolor. Al igual que las malignificaciones, que por lo general tampoco son dolorosas. Porque menos es más, cuando diagnosticamos cuanto antes, vemos la patología, necesitamos menos tratamiento y tenemos más posibilidades de éxito.

Este centro cuenta con la última tecnología.

Hoy día nuestros dentistas están formados en las últimas tecnologías y avances que la ciencia pone a nuestra disposición. La evolución de los últimos años es una auténtica revolución para hacer que nuestros pacientes obtengan los mejores resultados con la mínima intervención. Todo cambia y ese miedo al dentista también tiene que cambiar.

Debemos explicar y hacer entender a la ciudadanía que cuando notan dolor ya es tarde. No se realizan las suficientes campañas de prevención para la población adulta. Sin embargo, las nuevas generaciones acuden más tranquilas al dentista gracias a los programas llevados a cabo en los colegios, centros de salud y a la preocupación de los padres porque sus hijos muestren una sonrisa funcional y estética. 

Nos encontramos en un proceso de cambio para llegar a una odontología para todos, en la que la prevención prevalezca sobre el tratamiento, en la que la odontología mínimamente invasiva sea la protagonista. Para alcanzar el objetivo necesitamos llegar a la población porque la salud bucodental es educación y concienciación.

 

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