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Literatura

Valle sin clan

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Borges abundó en su obra como auténtico maestro de la intertextualidad.

Pocos como Jorge Luis Borges entendieron la creación literaria como infinito diálogo con la tradición; con los escritores que nos precedieron. Experto en los juegos intertextuales, sus relatos y no pocos de sus poemas están repletos de alusiones, citas, parodias, variaciones… de obras con las que el argentino mantuvo un diálogo perenne, fructífero y recreador. Porque la relectura y la reescritura conformarían, desde esta perspectiva, una parte sustancial del propio proceso creador. Su Pierre Menard, autor del Quijote, relato incluido en su libro Ficciones, es el mayor exponente en cuanto a la multiplicidad de sentidos que se abren a partir de reescribir el mismo texto en un contexto histórico diferente. Lo que escribe Menard es su lectura del Quijote, reviviendo sus mismas letras no en el acto original del autor sino en el de un lector entre tantos otros posibles. Como quien se adentra por un salón lleno de espejos, ¿quién es el auténtico, el original, y quién la copia?, vendría a decirnos Borges.

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Los participantes en los Premios GraMat 2016 escribiendo.

De este modo debía comenzar el relato que los aspirantes a los V Premios GraMat de esta edición de la X Quincena de Octubre Negro tenían que elaborar, in situ como muestra la fotografía, con no más de trescientas palabras y en tan sólo 45 minutos. Parece fácil, pero nada más lejos de la realidad. Y más tratándose de un texto de género negro, que ha de contener tensión, suspense y alguna que otra sorpresa. Fue el pasado domingo 9 de abril en el Alminar y la experiencia, como viene siendo habitual desde la primera edición, estuvo plagada de camaradería y jovialidad.

El pasado domingo 24, en el acto de clausura de la Quincena Cultural, se desvelaba el nombre de la ganadora, la ilicitana Helena Vilella y los dos finalistas, los eldenses Octavio Jover y Carlos Gutiérrez. Nuestra enhorabuena a los galardonados y el expreso deseo de que en futuras ediciones más personas se animen, se atrevan, a participar en este concurso tan original. Ahí van sus relatos:

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Caricatura del autor realizada por Óscar Porta.

-ESTANTERÍA DE AUTORES ELDENSES-

En la obra de Juan Rico y Amat (1821- 1870) convergen la innovación, la jovialidad y las tensiones que el Romanticismo desplegó en España en sus años de plena vigencia. Como sus contemporáneos (Espronceda, Zorrilla, Hartzenbusch, Mesonero Romanos, etcétera) vivió intensamente implicado en los acontecimientos del momento.   Ejerció de historiador, político, periodista, dramaturgo, jurista, poeta… Cursó estudios de Filosofía y Derecho en la Universidad de Madrid, donde en plena juventud dirigió el periódico La Esmeralda y colaboró en La Ilustración Española. Monárquico de ideas conservadoras, es nombrado consejero provincial de Alicante en 1845 y corregidor y jefe político del distrito de Alcoy de 1847 a 1850. En 1848, Isabel II lo nombra secretario honorario, llegando a ejercer como tal en los Gobiernos civiles de Barcelona en 1849, de Zaragoza en 1854 y, posteriormente, de Alicante en 1867. 

La publicación en 1842, con sus escasos 21 años, del libro Poesías serias y satíricas nos muestra a un admirable poeta que va asimilando los rasgos del pujante movimiento romántico. En el prólogo a las sesenta piezas, de extensión y temática diversa, el dramaturgo Juan Eugenio Hartzenbusch concluye aconsejándole que se dedique al género jocoso y festivo, en el que se desenvuelve con una soltura y una gracia tan espontáneas como naturales. Ciertamente, en el libro, los epigramas y varias letrillas alcanzan momentos reseñables. Y, entre las serias, los sonetos son imprescindibles para conocer su más honda sensibilidad.

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-LO BUENO SI BREVE-

Máximas y reflexiones morales, obra cumbre de La Rochefoucauld.

Cualquiera diría, después de adentrarse por los entresijos de su ajetreada biografía, que en sus casi sesenta y siete años de existencia el Duque François de La Rochefoucauld (1613- 1680) no albergó dos personas en una. Y es que entre el aristócrata ambicioso y conspirador de la primera mitad y el ácido escritor de la segunda, podría parecer que no hay continuidad. Pero, realmente, sus envenenados dardos aforísticos son fruto de aquel desengaño primero y también se dirigirán con cierto resentimiento a una ascendente y arrogante  burguesía que con la llegada del capitalismo desplaza de los núcleos de poder a esos nobles maquinadores  y sus insostenibles privilegios. El retrato descarnado, despiadado incluso, del hombre que destila su obra no sólo refleja las cenizas de esta zángana e hipócrita nobleza sino -y sobre todo- los ocultos y egoístas intereses que mueven los hilos de toda conducta humana, sea cual sea su clase o condición.

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Eduardo Galeano.

A punto de cumplirse un año de la muerte de Eduardo Galeano, el 13 de abril de 2015, uno siente al releerlo que el uruguayo le observa desde el fondo del libro abierto como si se nos asomara por una ventana directamente desde el más allá. Siempre admiré su escritura depurada y exigente y, desde luego, es de esos escritores que nunca renegaron de la emoción ni del compromiso, dos componentes que enriqueció al complementarlos y dotarlos de una belleza siempre poderosa pero no exenta de ese toque vulnerable y que nos lo vuelve tan humano. Indagador incansable, frecuentó los márgenes y las intersecciones que disuelven las categorías literarias y me parece asombrosa esa forma suya de mezclar lo cotidiano con lo fascinante utilizando dosis muy equilibradas de ternura y lucidez.

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Fue en agosto de 2011 cuando alrededor de una mesa en La Sastrería, en la calle Jardines, planificamos una serie de actividades en torno al género negro en la literatura, el cine, la música, el teatro, etc. Dado que se iba a celebrar durante la segunda quincena de octubre, del 17 al 31, se denominó Octubre Negro. El grueso de los actos se realizó en aquel local con una modesta afluencia de público pero que quedó muy satisfecho y nos propuso no abandonar un conjunto de actividades tan interesantes. Y eso hicimos: seis meses después, en abril, llevábamos a cabo la segunda Quincena Cultural. Y desde entonces hasta hoy, ininterrumpidamente, hasta llegar a esta X edición que es un homenaje a la primera. De ahí el título, Y la décima… también negra.

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Hace tiempo que deseaba escribir una entrada sobre la importancia de la lectura por tantas y tantas razones, todas ellas beneficiosas, sobre todo después de leer la noticia a comienzos de año donde se recogen valiosos datos del barómetro del CIS referidos a nuestros hábitos lectores. La casualidad hizo que buscando la imagen de la portada de un suculento ensayo de Ítalo Calvino me encontrase con lo que a continuación les ofrezco.

Enlace.

Pero antes de pasar a ver las imágenes que he seleccionado de dicha página, cojan papel y lápiz y escriban esas diez razones que les llevan a pensar que leer es importante y merece la pena. No lo piensen demasiado; simplemente expongan qué les mueve a coger un libro, sentarse cómodamente y empezar a leerlo. Una vez escrita su lista de diez razones, disfruten leyendo las 2 imágenes que vienen a continuación:

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Cartel Día Mundial de la Poesía 2016.

Cada año, desde 1999, en el que fue instituido el Día Mundial de la Poesía por la UNESCO, y coincidiendo con la entrada de la primavera el 21 de marzo, muchas ciudades en todo el mundo realizan recitales, encuentros, talleres, etcétera. para recordarnos la importancia del género poético. Algo ya resaltado en la propia declaración de la UNESCO: “La poesía es una manifestación de la diversidad en el diálogo, de la libre circulación de las ideas por medio de la palabra, de la creatividad y de la innovación”. Y añade poco después que  con la celebración de este Día se trata de “promover la enseñanza de la poesía; fomentar la tradición oral de los recitales poéticos; apoyar a las pequeñas editoriales; crear una imagen atractiva de la poesía en los medios de comunicación para que no se considere una forma anticuada de arte, sino una vía de expresión que permite a las comunidades transmitir sus valores y fueros más internos y reafirmarse en su identidad; y restablecer el diálogo entre la poesía y las demás manifestaciones artísticas, como el teatro, la danza, la música y la pintura”.

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-LO BUENO SI BREVE-

Baltasar Gracián (1601-1658) nació en Belmonte de Calatayud (Zaragoza).

Dos son las obras esenciales, entre un conjunto mucho más extenso donde El Criticón ocupa un lugar cimero, de este jesuita testarudo e insumiso  para el tema que nos ocupa: Oráculo manual y arte de prudencia (1647)  y Agudeza y arte de ingenio (1648); este último, como versión revisada y ampliada de un texto de 1642. No sólo porque desgranó los rasgos estilísticos más adecuados e incisivos para la preceptiva literaria barroca o porque los pusiera en práctica en la presentación y comentarios a los trescientos aforismos que constituyen el Oráculo manual. La finalidad práctica de sus aforismos, su extremada concisión o la desvinculación del principio de autoridad marcan un antes y un después en la evolución del género. Gracián se dirige al hombre común, aunque culto, con la pretensión de orientarle -con un estilo agudo, compacto y sutil- en ese mundo aparente, enrevesado y expuesto a sucesivas crisis.

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Lawrence Ferlinghetti ante su librería City Lights en los años cincuenta

Hace unos días leí en la prensa una entrañable entrevista con Lawrence Ferlinghetti, el último poeta vivo de la generación beat. A sus 96 años, sigue intacto ese vigor contestatario y contracultural que marcó un antes y un después en la poesía norteamericana del siglo XX. La publicación en su editorial de Aullido, de Allen Ginsberg, el poeta más emblemático de su generación, lo sentó en el banquillo en una etapa de censura y caza de brujas implacable. El hecho de ganarlo permitió la edición de libros hasta entonces prohibidos y la consagración de Ginsberg. De hecho, y como afirma Ferlinghetti, el libro “se llevó por delante un tipo de poesía muy académica que había entonces, muy poco excitante”. Palabras que me llevan al excelente trabajo de Kevin Power, Una poética activa, cuya publicación en España supuso en 1978 un profundo conocimiento de la poética y los poetas que en los años cincuenta y sesenta revolucionaron la poesía estadounidense y tanto influyeron en el resto del mundo.

Nacido en Nuva York en 1919, en 1952 se establece en San Francisco donde funda la librería y la editorial City Lights,en la que publicó sus obras y las de los poetas beat. Ironía, inteligencia y compromiso son fundamentales para interpretar una extensa obra poética en la que sin duda sobresale el libro Un Coney Island de la mente(1958), del que se han vendido más de un millón de ejemplares. En sus poemas, como en los del resto de poetas beat, la oralidad del bardo y los ritmos respiratorios serán esenciales, como el impacto de sus mensajes o la mezcla en ellos de contenidos eruditos con otros populares. Como afirma Esteban Moore, uno de sus traductores, “la obra de Ferlinghetti refleja el mundo que le rodea visto con la mirada crítica del desencanto, sobre todo la política y la sociedad de su país. El “sueño americano” se desmorona entre sus estrofas, con las que muestra los errores y horrores que ve, a la vez que anhela un mundo diferente a esa desagradable realidad que le rodea”. Porque el americano pretende un poema que“con su energía crítica opere sobre el mundo y el espíritu de los hombres”.

Acerca del autor

Autor: Rafael Carcelén

Además de disfrutar como maestro de escuela, me encanta escribir. Y leer. Y subir los montes alicantinos. Y jugar al ajedrez. Y… siempre me sigue apeteciendo aprender. Y segregar lo que aprendo -lo que vivo, lo que siento- en artículos, poemas y aforismos como éste: “¿Es imaginable la felicidad en un grano de pimienta?”

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