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Literatura

Valle sin clan

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A VISTA DE JÍBARO

Seis propuestas para el próximo milenio, de Italo Calvino.

Aunque no necesita presentación, Italo Calvino fue un destacado escritor italiano nacido en 1923 en Cuba y que murió en 1985 en Siena al no superar un ictus. Se inició en las letras a la sombra del gran Cesare Pavese y sobresalió en todas las facetas narrativas (novela, cuento, relatos cortos, etc) pasando del neorrealismo inicial a un enfoque en permanente experimentación que lo llevó por el mundo de la fantasía, las propuestas combinatorias de OULIPO (Taller de Literatura Potencial) o la reflexión en múltiples artículos en torno a la literatura y el lenguaje. 

Precisamente cuando falleció en septiembre de 1985 estaba ultimando una serie de seis conferencias que debía impartir en Harvard durante el curso que se iniciaba. Era la primera vez que se invitaba a un escritor italiano a ocupar la Cátedra Norton, por la que desde 1926 ya habían pasado personalidades como T.S. Eliot, Igor Stravinsky o J. L. Borges. No tuvo tiempo de concluir las seis intervenciones, pero las cinco primeras bajo el título en español de Seis propuestas para el próximo milenio se publicaron en 1989 y su vigor e influencia no ha decaído en todos estos años. Hablamos, pues, de un testamento literario que es una poética de altísimo interés; no sólo por la valía compositiva de sus textos sino por su capacidad para detectar los rasgos esenciales que definirían la literatura del siglo XXI. Su esposa Esther aclara en el preámbulo que, aunque quizás las hubiese retocado porque era muy meticuloso, apenas habría cambiado el sentido general del conjunto.

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Carteles que anuncian la XI Quincena y Solidarizarte.

Como todo el mundo sabe, con octubre llegan las actividades de una Quincena cultural con una oferta siempre amplia y variada, este año dedicada al mundo del ajedrez; haciéndola coincidir además con una efeméride muy especial: el 75 aniversario del club eldense de ajedrez Ruy López, fundado en diciembre de 1941 y cuyo primer presidente, Felipe Navarro, además de un buen jugador y hermano del cronista y creador del semanario Valle de Elda Alberto Navarro, inició a muchos eldenses en el juego. El título de la Quincena, La apertura española, rinde homenaje precisamente al creador de dicha apertura en ajedrez, el zafrense Ruy López de Segura, primer campeón mundial oficioso en pleno siglo XVI y que da nombre al club.

Del 5 al 23 de octubre, los colectivos Octubre Negro y Gramática Parda, en colaboración con el club de ajedrez eldense, proponen un amplio espectro de actividades: en la habitual sección SOLIDARIZARTE, el jueves 6 se inaugurará una exposición  de 100 tableros de ajedrez decorados por artistas eldenses, a beneficio del grupo Abril y amenizará la velada el mago Alejandro y Cedric, con su espectáculo “Magia para menores de 90 años”. El sábado 15 se llevará a cabo Libros en la calle, en la Gran Avenida, con partidas de ajedrez “en la calle” durante toda la mañana y con participación libre de quien lo desee. Algo que se realizará el sábado siguiente, 22, en el Mercado central. El ajedrez estará presente también en un torneo infantil el domingo 16, o en el encuentro con jugadores del club Ruy López para hablar de su historia, el viernes 7 en Paurides, el espectáculo poético-ajedrecístico Jaque doble en la inmortal, el 13 en Le Ore, o la charla sobre las bondades del ajedrez y sus aplicaciones educativas, el viernes 21 en el colegio Padre Manjón.

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Augusto Monterroso (1921-2003), autor de El Dinosaurio.

-EL DINOSAURIO TODAVÍA ESTABA ALLÍ-

Al leer este brevísimo relato de Augusto Monterroso, pueden pasar dos cosas: que uno no vea dónde está el interés o que su cabeza empiece a dar vueltas. Tenemos a alguien que se despierta y que, o bien antes de dormirse o bien durante el sueño, se ha topado con un dinosaurio. Al despertar, proceda de donde proceda, el animal sigue allí, prolongando la pesadilla. Además, ese “todavía” de la segunda oración aporta una enorme carga amenazante del animal a toda la escena. Como si el personaje, aunque le cueste creerlo, no hubiese podido deshacerse de él. Por insólito que sea todo aquí, podemos llegar a pensar que se trata de algo simbólico, abstracto, como esas pesadas cargas que llevamos encima y de las que no nos libramos tan fácilmente. Incluso, por la sintaxis y las elipsis en el texto, cabe interpretar que quien despierta es el propio dinosaurio, convertido así en personaje central del relato. Pero nada de todo esto se encuentra implícitamente en las siete palabras del microrrelato; y, sin embargo, como una cápsula vitaminada, apenas leído el texto toda nuestra imaginación se activa y empapa nuestro sensible territorio intelectual y emocional.

¿Cuál es la magia? Por escueto que sea un microrrelato, su enfoque sorpresivo y su esquematismo narrativo (no suele haber diálogos ni detalladas descripciones; el tiempo y el espacio en él se condensan al máximo; los personajes apenas si se esbozan, etc.) han de crearnos un efecto habitualmente inesperado (una inquietud más o menos colindante con la resignación en El dinosaurio). Pesa menos lo que se dice que lo que se oculta o simplemente se sugiere. Porque, además, no hay microrrelato que se precie que no exija nuestra colaboración activa, nuestra complicidad, para multiplicar o cerrar su sentido, según el caso. Esta invitación a formar parte de él le da ese toque de texto inacabado que tanto gusta a los exigentes y activos lectores de este género “chico” entre los narrativos. Y es que un buen microrrelato es la prueba palpable de que “menos es más”, utilizando el lema del minimalista Mies van der Rohe.

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-LO BUENO SI BREVE-

Joseph Joubert.

Así calificó Maurice Blanchot a Joseph Joubert (1754- 1824), alguien que murió sin publicar una sola línea de sus pensamientos. En 1838, Chateaubriand editará la primera Colección de pensamientos en cuyo Prefacio resalta que “podremos no estar de acuerdo con Joubert, pero ¿cómo abarcar el poder de su genio? Nunca pensamiento alguno había suscitado tantas dudas a la inteligencia, ni planteado cuestiones tan elevadas, ni inquietado tanto”. Y no le faltaba razón: lejos de las preocupaciones teológicas o del festivo cinismo de los moralistas que le precedieron (Pascal, La Bruyère, La Rochefoucauld…), su visión sobresale por la natural y sutil  penetración desplegadas ante cualquier tema tratado, siempre con un estilo sencillo y transparente, en las antípodas de aquellos. Su obra, vista con perspectiva, puente entre dos siglos, entre el neoclasicismo y el romanticismo, es la de un prerromántico que abona el terreno para la incorporación de la lengua francesa a la literatura contemporánea.

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Yves-Bonnefoy (1923-2016).

Responde este título a una doble intención: por una parte, es un guiño al poeta francés Yves Bonnefoy, en concreto a uno de sus mejores libros -Principio y fin de la nieve-, fallecido el pasado 1 de julio y de quien hablaré en la segunda parte de esta entrada. Por otra, cada año, con la llegada de septiembre se cierra un ciclo a la vez que otro comienza, acaba un curso y se inicia otro, con ilusiones y propuestas renovadas tras el merecido descanso estival. De igual modo, este blog retoma su actividad y para esta temporada la continuidad y la novedad están garantizadas. 

Continuaremos donde lo dejamos en junio: informando de eventos importantes referidos al mundo de los libros, la lectura y la literatura, o proponiendo el análisis de temas y noticias  importantes que con ellos tengan que ver. De hecho, ya hay previstas al menos tres presentaciones de libros en nuestra ciudad en los dos meses próximos. Además proseguiremos con el bloque inacabado Lo bueno si breve, presentando a algunos de los mejores aforistas de estos últimos doscientos años. 

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El arte de la fuga, de Vicente Valero

Son muchas las recomendaciones que se pueden hacer para leer y regalar durante estas fiestas navideñas. Pero he escogido tres que tienen que ver con la poesía y que me parecen muy interesantes: El arte de la fuga, del poeta ibicenco Vicente Valero (1963), la antología de toda la obra poética de Clara Janés (Barcelona, 1940) Movimientos insomnes. Antología poética 1964-2014 y un delicioso opúsculo del francés Max Jacob (1876-1944), Consejos a un joven poeta. La semana que viene les ofreceré otras tres con las que cerrar un año intenso literariamente hablando.

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Ana Rosa Quintana, acusada de tener un "negro" que plagió su libro "Sabor a hiel"

Desde que a la edición la mueven los resortes de la industria, vender millones de ejemplares de un libro en poco tiempo (lo que se tarda en cambiar un escaparate) es el objetivo irrenunciable para cualquier editorial que se precie. Libros autobiográficos de cantantes, presentadores, deportistas o actores en la cima de sus carreras… que casi nunca han escrito ellos. ¿Quién no recuerda el exitazo de Ana Rosa Quintana con Sabor a hiel, cuyo texto fue escrito por su excuñado y al que se acusó de plagiar páginas enteras de tres libros? Aunque la presentadora pidió perdón, antes de ser retirado Planeta se embolsó los pingües beneficios por la venta de cien mil ejemplares. Otras denuncias recientes por plagio (Jorge Bucay, Bryce Echenique, etcétera) desvelaron que detrás de los mismos estaba el negro que había escrito la obra por encargo. ¿Venganza?

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Leer en verano, en la playa, es una opción. Sin abusar

No sé para ustedes, pero para mí el verano es uno de los momentos más propicios para la lectura sosegada y prolongada a la sombra de un olivo o del parasol que más nos pueda proteger de la prisa y la vorágine. Un libro, una copa y una buena conversación fueron (no siempre en ese orden) los grandes placeres para un paladar tan exquisito como el del editor y poeta Carlos Barral. Elijan un vino bueno para degustarlo en cualquier momento. Háganlo además acompañados de buenos conversadores, disfrutando de compartir vivencias y experiencias con los demás. Y lean sin apresuramientos cuanto les satisfaga. Por si les puede servir, les informo de algunas posibles lecturas para este verano que, a mi modo de ver, merecen la pena.

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-ESTANTERÍA DE AUTORES ELDENSES-

Fachada de la Biblioteca Alberto Navarro

¿Por  qué la Biblioteca Municipal de Elda lleva el nombre de Alberto Navarro? Sin duda porque su vida estuvo completamente relacionada, de uno u otro modo, con los libros, con el periodismo, con la enseñanza y en definitiva con todo aquello que haya tenido que ver con la divulgación cultural e histórica de su ciudad, desde su más rabiosa actualidad hasta la indagación en el pasado y sus tradiciones. Pero hay una razón más concreta aún: desde la revista Dahellos, fue uno de los impulsores de la Biblioteca Municipal que finalmente se crearía en 1954 en el salón de actos del colegio Padre Manjón y cuyo primer bibliotecario -sin ningún tipo de remuneración- fue precisamente Alberto Navarro hasta el año 1976. Además, dicha Biblioteca custodia hoy su vasto legado que él mismo donó a la ciudad.

Siendo el menor de tres hermanos, Alberto Navarro Pastor nació en 1921 en la calle Colón, en el seno de una familia de clase media. De formación autodidacta, desde muy joven estuvo interesado por la historia de Elda y los eldenses. Pese a ser fundador de varias publicaciones periodísticas y haber escrito multitud de artículos en revistas locales y provinciales, apenas concedió entrevistas, haciendo gala de una discreción que le mantuvo ajeno al protagonismo en los medios. Funcionario de la Seguridad Social en jornada continua, prefirió dedicar a la investigación, el coleccionismo o los viajes el tiempo que le dejaban sus muchas actividades. 

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“Nunca se debe ordenar leer un libro a nadie. Lo mejor es sugerir, mostrar, indicar aquellos libros que nos parecen los mejores para que nuestros hijos y alumnos, se diviertan y aprendan” 

Gianni Rodari

En la encuesta que mencionaba hace dos semanas, el 23% de los encuestados declaraba que sus padres les leían a menudo cuentos en la infancia y un 20% que sólo de vez en cuando. Les obligaban a leer en el colegio o en el instituto al 48% y al 42% le animaban a leer habitualmente. Lo que indica que no debemos dejar de promover el hábito lector ni en nuestr@s hij@s ni en nuestr@s alumn@s. Desde casa y desde las escuelas, el acuerdo es unánime, los debemos animar a leer. Pero ¿cómo? Y a leer ¿qué? 

Como amar o soñar, el verbo leer no soporta el imperativo, la imposición, la obligatoriedad. Lo dice, además de Rodari en la entrada de este artículo, Daniel Pennac al comienzo de su libro Como una novela, imprescindible para conocer y valorar los aspectos a cuidar para estimular a la lectura o nuestros derechos como lectores. A los padres y las madres es bueno que nos vean leer, que les leamos cuentos, poemas e historias, que les contemos cuentos, que incluso compartamos lecturas con ellos o nos interesemos por las que ellos realizan, que los acompañemos a la biblioteca del barrio para hacernos el carnet de préstamos o que nos acerquemos con ellos a la librería, que analicemos juntos pasajes o párrafos para ellos significativos y que, además de leer, también los animemos a escribir. Estas son, entre tantas otras, algunas de las pequeñas cosas que podemos hacer para animar a leer a nuestr@s hij@s. Respetar sus gustos, su ritmo lector, su decisión de no terminar un libro si no les llena y evitar minusvalorarlos por no leer lo suficiente o aquello que para nosotros es imprescindible, son actitudes básicas para promover un buen hábito lector.

Acerca del autor

Autor: Rafael Carcelén

Además de disfrutar como maestro de escuela, me encanta escribir. Y leer. Y subir los montes alicantinos. Y jugar al ajedrez. Y… siempre me sigue apeteciendo aprender. Y segregar lo que aprendo -lo que vivo, lo que siento- en artículos, poemas y aforismos como éste: “¿Es imaginable la felicidad en un grano de pimienta?”

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