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Valle sin clan

Literatura

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-A VISTA DE JÍBARO-

La exactitud, otro valor en la escritura a preservar.

La exactitud, tema de su tercera conferencia, supone para Italo Calvino el diseño bien definido de una obra, la evocación mediante imágenes nítidas, memorables, y la utilización de un lenguaje lo más preciso posible como léxico y expresión de los matices. Y si Leopardi sostenía que el lenguaje es más poético cuanta más vaguedad e imprecisión contenga, Calvino acude a esos textos del poeta romántico donde esa vaguedad se va concretando, matizando, en la precisión con que se expresan los detalles más sutiles de los sentidos. Por lo tanto, vaguedad sostenida a base de exactitud.

Porque como escribe Robert Musil en El hombre sin atributos, y lo cita el propio Calvino, “se llegará a un hombre en el que se opera una alianza paradójica de exactitud y de indeterminación”. Si volvemos, desde esta perspectiva, a leer los textos clásicos (pongamos El Quijote o Hamlet) apreciaremos que esas largas disquisiciones caballerescas o los monólogos del príncipe están llenos de bifurcaciones y desvaríos en el primer caso y abundantes árboles argumentativos en el segundo cuya finalidad, sin embargo, es nítida y precisa en ambos. La potencia evocativa de las palabras no está reñida con la precisión del léxico escogido. Precisamente es esa exactitud la que permite que no nos perdamos en los laberintos que el lenguaje puede llegar a fundar y que, tras dilatarnos por sus infinitos pasillos, regresemos al punto exacto del vocablo lanzadera.

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-LO BUENO SI BREVE-

Antonio Machado y Leonor Izquierdo, el día de su boda, el 30 de julio de 1909.

Eso es la poesía para Antonio Machado. Incluso, afinando más, “la poesía es el diálogo del hombre, de un hombre con su tiempo”, sentencia Juan de Mairena. Y, desde luego, nuestro poeta no sólo no vivió de espaldas a su tiempo sino que su vida estuvo marcada por varios acontecimientos decisivos: las dificultades familiares tras la muerte del padre; la muerte también de Leonor Izquierdo, su joven esposa, en 1912; su apuesta por los desfavorecidos y el compromiso con el régimen republicano; el amor frustrado en plena madurez con Pilar de Valderrama, Guiomar en sus versos últimos; o el exilio y la muerte en Colliure al final de la guerra civil. Al morir, con 64 años, “ligero de equipaje”, llevaba un verso en un papel arrugado del bolsillo de su gabán: “Estos días azules y este sol de la infancia”.

Profesor de Francés en distintos institutos españoles (Soria, Baeza, Segovia), su poesía creció a la sombra de la lírica popular (su padre y su abuelo fueron estudiosos y recopiladores de coplas y otros poemas tradicionales andaluces) y el simbolismo francés, taimado por la pluma de Rubén Darío y su modernismo hispano, y a quien Machado admiró toda su vida. 

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-EL DINOSAURIO TODAVÍA ESTABA ALLÍ-

El mejicano Luis Felipe Lomeli tiene un microrrelato más corto que el de Monterroso.

Vimos que la brevedad, la concisión o la economía de medios narrativos caracterizan al microrrelato hasta singularizarlo y distinguirlo de sus congéneres en el territorio de la ficción. Pero ¿cuál es el límite para no confundirlo con el cuento o el relato breve? Aunque las opiniones estén divididas, más o menos entre las diez palabras y las tres páginas vendría a ser el espacio que abarcan.  Correspondería “al eslabón más breve de la cadena de la narratividad, que de tener tres formas (novela, novela corta y cuento) ha pasado a tener cuatro”, según señala Irene Andrés- Suárez, al añadir en cuarto lugar al microrrelato. 

Más allá de su extensión, lo que singulariza a este género hiperbreve es su intensidad, sea esta narrativa, discursiva, expresiva... O la importancia que en él ocupa la elipsis. En todo caso, hoy prevalece la idea general de que el microrrelato no debe ocupar más de una página con el fin de ser leído de un tirón, en un vistazo, lo que refuerza además su unidad de impresión. Fiel al “menos es más” de los minimalistas, con el tiempo han ido ganando terreno los microrrelatos cada vez más breves e hipercondensados  que apenas sobrepasan las treinta líneas. Y aunque el empuje de fenómenos como Twitter haya hecho que abunden los relatos hiperbreves que apenas exceden sus ciento cuarenta caracteres, conviene no olvidar que desde su aparición hace muchos años coexisten los de una sola línea con los de dos- tres páginas y no se pueden sacar conclusiones definitivas de cuál es la extensión idónea, más allá de describir una tendencia hacia un esencialismo  que “permita a las palabras -rodeadas ahora de silencio- brillar con toda la intensidad de su luz”, según señala David Lagmanovich.

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Componentes del grupo Pic- Nic el día que Jesús Belotto defendió su tesis en la Universidad de Alicante. Enero de 2013.

Eldense nacido en 1985, Jesús Belotto es Licenciado en Traducción e Interpretación, Máster en Traducción Literaria (francés-español) por la Universidad de Alicante y Máster en Letras Modernas por la de Universidad Paul Valéry de Montpellier. Trabajó como auxiliar de conversación en un Liceo de Marsella y como Lector de español en la Universidad de Montpellier. Posteriormente lo hizo como becario de asistencia a la labor docente en el Departamento de Traducción e Interpretación de la Universidad de Alicante.

 En enero de 2013 leyó en dicha universidad su tesis doctoral La traducción y recepción del poema en prosa en España: Le Spleen de Paris de Charles Baudelaire. Poco antes, en 2012, la editorial Libros del innombrable había publicado una versión al español de los poemas en prosa de Baudelaire cuya edición, traducción y estudio preparó él mismo. Desde septiembre de 2013, ejerce como profesor de español en un Liceo de Mayotte, territorio francés de Ultramar situado en el Océano Índico. Su interés por el teatro le llevó en 2015 a unirse a la compañía amateur “Les Malomos” y a escribir, en lengua francesa, su primera obra de teatro bajo el título L’ambassadeur russe (El embajador ruso), que la compañía estrenará este mismo año.

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Presentación de La letra pequeña, el pasado 9 de octubre.

Hoy pretendo comentar brevemente y recomendar tres de los libros, cada uno pertenecientea un género, que leí durante el pasado año: la novela La letra pequeña, del eldenseHeli García Mallebrera; el libro de poemas PADRE, del valenciano ahora afincado en Argel Juan Vicente Piqueras y el ensayo El poder de la alegría, del filósofo francés FrédéricLenoir. Previniendo antes al lector de que no fue para mí un año de muchas lecturas, más allá de las impuestas por mis tareas inmediatas: microrrelatos, ajedrez, aforismos, actualidad y no mucho más. Se trata puesde tres libros leídos por placer y agradecido a sus autores por haberlos escrito.

En el caso de La letra pequeña, aunque lo leí para presentarlo en octubre, me fascinó desde el primer momento y, yo que soy lector poco asiduo de novelas, lo devoré en tres tardes y disfrutándolo como hacía tiempo que no me ocurría con una novela. Puesto que ya lo reseñé para ALBORADA en diciembre pasado, transcribo algo que ya dije allí: “A mi modo de ver, el gran acierto de la novela es el tratamiento y las radiografías tan hondas y precisas de unos personajes en los que el desencanto y la erosión del paso del tiempo se acentúan sobremanera. Las distintas ancianas viudas, Leandro, la lotera, Angelines, los inspectores Vázquez y Senabre... tras unos comportamientos tan políticamente correctos, el autor nos irá desvelando todo ese mundo interno que va sacando lo peor de cada uno de ellos”. Y concluía señalando que se trata de una obra “de la que se sale tan enriquecido en lo referido al conocimiento de aspectos tan íntimos de sus personajes (en nada distintos a nosotros mismos) como agradecido al autor por haberla escrito”.

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Cadena humana para trasladar libros a la flamante Biblioteca en 2007.

Inaugurada el 9 de enero de 2007, la Biblioteca Alberto Navarro cumplirá diez años el próximo lunes. Si nacía como un espacio equipado con las más modernas tecnologías, puntero en la provincia, y con una clara vocación de animar a la lectura a la ciudadanía en general, en este tiempo no ha sido ajena al impacto de la crisis o a esos momentos particularmente convulsos, hasta conformar un balance donde las luces y las sombras han estado muy presentes.

Debe su nombre al que fuera cronista (1951- 2007) e Hijo Predilecto de la ciudad (2004), fallecido cuatro días antes de ser inaugurada (5 de enero de 2007) y cuyo vasto y variado legado está depositado en la segunda planta desde marzo de 2012. Precisamente Alberto Navarro relataba en un artículo de 2003 el esfuerzo de muchos eldenses para que ya desde 1932 (año de la creación del Grupo escolar donde está ubicada hoy la Biblioteca) se exigiese su creación. Una demanda que no fue realidad hasta el 10 de septiembre de 1952 cuando se ubicó en el Salón de actos del colegio Padre Manjón la Biblioteca Municipal de la que el propio cronista se hizo cargo hasta 1976 sin remuneración alguna. 

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G. Droogenbroodt presentando su libro de haikus en Kioto el pasado 9 de diciembre.

Parecería un lema propicio para cerrar el año. También. Pero es el título del último libro de mi buen amigo, el belga de Flandes Germain Droogenbroodt, que como los anteriores también he traducido, escribiendo igualmente la introducción, donde señalo que “el lector, acabado el libro, reconoce la voz del poeta y ese mundo donde naturaleza, lirismo y pensamiento conforman un territorio personal y característico en el que conviven tantos de sus breves poemas memorables. Pero también percibe algunos movimientos significativos que ya se anunciaban en su libro anterior: por un lado, un lenguaje que va ganando en capacidad afectiva y emotiva y, por otro, una preponderancia de la fugacidad y la muerte como ejes transversales del conjunto”. Sus tres secciones, la que le da título al libro, Viajar y Reflexiones, combinan el tono meditativo, el emotivo y el más reflexivo de un modo admirable.

El volumen se presentó el pasado mes de octubre en la Feria del Libro de Amberes y tuvo una más que buena acogida. Como estupenda fue la presentación el pasado 9 de diciembre en Kioto (Japón) de sus 100 haikus que, bajo el título de Gotas de rocío, van acompañados de los minuciosos y sugerentes dibujos de Satish Gupta, quien además ha creado 5 excelentes esculturas inspiradas en uno de los haikus, expuestas en Mumbai desde diciembre. Publicado en cuatro idiomas (japonés, neerlandés, inglés y español), la traducción de algunos de ellos me resultó especialmente compleja, dada la brevedad y la condensación de los textos.

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Leer al calor de la chimenea.

En esta entrega de hoy simplemente les propongo la lectura de cinco microrrelatos de motivo navideño y un regalo final de Julio Cortázar invitándoles a meditar y disfrutar a partes iguales en este tiempo de recogimiento y sosiego. Con mis mejores deseos, ¡Feliz Navidad y que el año que llega les sea muy propicio!

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En Navidad, libros para leer y para regalar.

Cuando se acercan las fechas navideñas le damos vueltas a qué regalarle a nuestros seres queridos, familiares, amigos, etcétera y dudamos entre sorprenderlos o simplemente satisfacerlos con aquello que sabemos que es de su agrado. Hay quien busca el regalo rompedor y quien apuesta por el más adecuado según la persona a la que vaya dirigido. Cuestión de gustos. Unos prefieren muchos pequeños paquetes y otros uno único pero muy consistente. En mi opinión, a la hora de reglar, buen gusto pero también sobriedad. O sea, un regalo siempre oportuno considerando el gusto del otro pero sin renunciar al atrevimiento de proponerle un reto apetecible.

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Presentación de la revista ALBORADA en el Casino Eldense.

El pasado viernes 2 de diciembre, el profesor e historiador José Ramón Valero Escandell presentaba en el Casino el nº 59 de la revista local ALBORADA. Un ejemplar que, a poco que se sopese, ofrece a la vez cambios y la natural continuidad. Lo dice el propio editorial: “la revista se presenta renovada en su aspecto externo, pero sigue siendo fiel a su razón de ser: una revista cultural de y para los eldenses”. A esta renovación ha contribuido la coordinación de Mª Salud Sánchez y la aportación del Consejo de Redacción creado para la ocasión y formado por Belén Alvarado, Concha Maestre, José Joaquín Martínez, José Ramón Valero, Vicente Esteban y quien esto escribe. Si bien el trabajo de maquetación de Ángela Esteban, hija de Vicente, ha sido decisivo para su culminación. 

Acerca del autor

Autor: Rafael Carcelén

Además de disfrutar como maestro de escuela, me encanta escribir. Y leer. Y subir los montes alicantinos. Y jugar al ajedrez. Y… siempre me sigue apeteciendo aprender. Y segregar lo que aprendo -lo que vivo, lo que siento- en artículos, poemas y aforismos como éste: “¿Es imaginable la felicidad en un grano de pimienta?”

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