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Literatura

Valle sin clan

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-A VISTA DE JÍBARO-

Grabado del segundo círculo (lujuria) en El infierno de Dante.

“Si he incluido la visibilidad en mi lista de valores que se ha de salvar, es como advertencia del peligro que nos acecha de perder una facultad humana fundamental: la capacidad de enfocar imágenes visuales con los ojos cerrados, de hacer que broten colores y formas del alineamiento de caracteres alfabéticos negros sobre una página blanca, de pensar en imágenes. Pienso en una posible pedagogía de la imaginación que nos habitúe a controlar la visión interior sin sofocarla y sin dejarla caer, por otra parte, en un confuso, lábil fantaseo, sino permitiendo que las imágenes cristalicen en una forma bien definida, memorable, autosuficiente, ‘icástica’”.

Una advertencia que, en este imperio de la imagen en el que ya vivimos cobra aún mayor trascendencia. Leer nos permite construir, elaborar nuestras propias imágenes a partir de las palabras del texto. Sea real o fantástico el mundo que nos describa un autor, es mi imaginación quien lo pone en pie eligiendo siempre la forma y la dirección a seguir. Porque la fantasía “es una especie de máquina electrónica que tiene en cuenta todas las combinaciones posibles y elige las que responden a un fin o simplemente las que son más interesantes, agradables, divertidas”.

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Gloria Fuertes en el programa infantil Un globo, dos globos, tres globos.

Coincidiendo con la llegada de la primavera, cada 21 de marzo, desde 1999, se celebra el Día Mundial de la Poesía. Un día para resaltar que, tal como se proclama en el manifiesto institucional de la ONU, “la poesía contribuye a la diversidad creativa al cuestionar de manera siempre renovada la forma en que usamos las palabras y las cosas, y nuestros modos de percibir e interpretar la realidad. Merced a sus asociaciones y metáforas y a su gramática singular, el lenguaje poético constituye, pues, otra faceta posible del diálogo entre las culturas.”

Por ello, como el año pasado, se celebrará en Elda en el vestíbulo del Teatro Castelar este Día de la Poesía el miércoles 22 de marzo, con dos actividades distintas: desde las siete de la tarde una Lectura plurilingüe de poesía a la que se podrá sumar quien lo desee simplemente asistiendo al acto y a partir de las nueve de la noche con un emotivo Homenaje a Gloria Fuertes, a cargo del narrador y cantautor Yoni Ramírez, conmemorando el centenario de su nacimiento.

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Ramón Gómez de la Serna con otros tertulianos del café Pombo.

Pocos como él se mostrarían tan activos y juguetones o disfrutarían hoy de esas redes sociales que, como Facebook o Twitter, llegan a todas partes. Sería el ámbito natural de quien uniendo brevedad e ingenio hizo arte. Cuando se cumplen cien años de la primera recopilación en libro de las Greguerías de Ramón Gómez de la Serna (1888- 1963), es indiscutible la vigencia y el valor literario de estas mucho más que brevísimas humoradas. En pocos autores la unión de tradición y vanguardia fue tan fructífera, tan nuclear, anticipando la tendencia hoy consolidada por los géneros hiperbreves en la literatura. Su influencia nunca dejó de crecer y escritores como César González Ruano, Francisco Umbral y Manuel Vicent, cineastas como Buñuel o artistas plásticos como Chema Madoz lo han tenido muy presente en sus obras.

Escritor prolífico donde los haya (sus artículos se cuentan por millares), los más de cien libros que publicó tocaron casi todos los géneros (ensayo, biografía, teatro, novela, etc.), recopilando sus greguerías en varios tomos a lo largo de su vida (1917, 1933, 1955) y dejando inéditas al morir más de 500. Sin duda, el contacto que mantuvo en París en los distintos viajes que realizó a la capital francesa le contagió el espíritu de las vanguardias por entonces en todo su esplendor: figuras como Apollinaire, Picasso, los dadaístas o el germen surrealista, serían decisivos para entender su concepción estética. Y tampoco se comprendería el giro del neopopulismo de los poetas del 27 al vanguardismo cosmopolita sin su magisterio.

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-EL DINOSAURIO TODAVÍA ESTABA ALLÍ-

Franz Kafka, de niño.

Como vimos, la intertextualidad es, junto a la brevedad, la narratividad o la elipsis, uno de los rasgos que más caracteriza al género. Su frecuencia no decrece. Pero ¿por qué ese valor?; y ¿cuál es su función en un microrrelato? En primer lugar, su valor fundamental radica en que contribuye poderosamente a la brevedad y condensación de los textos. ¿Cómo? Cuando se alude a otras historias de referencia como soporte sobre el que elaborar el nuevo relato, se acorta espacio al no tener que describir a los personajes, saber de dónde vienen, qué hacen, etc. pues forman parte de una tradición cultural conocida por todos. En el siguiente ejemplo de Kafka, La verdad sobre Sancho Panza, el checo va directo al grano:

Sancho Panza, que por lo demás nunca se jactó de ello, logró, con el correr de los años, mediante la composición de una cantidad de novelas de caballería y de bandoleros, en horas del atardecer y de la noche, apartar a tal punto de sí a su demonio, al que luego dio el nombre de Don Quijote, que éste se lanzó irrefrenablemente a las más locas aventuras, las cuales empero, por falta de un objeto predeterminado, y que precisamente hubiese debido ser Sancho Panza, no hicieron daño a nadie. Sancho Panza, hombre libre, siguió impasible, quizás en razón de un cierto sentido de la responsabilidad, a Don Quijote en sus andanzas, alcanzando con ello un grande y útil esparcimiento hasta su fin.

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El pasado 11 de enero se presentó en la sede universitaria alicantina el libro Guerra civil y memoria histórica en Alicante. Previamente, el 16 de noviembre de 2016 (coincidiendo con el 80 aniversario del inicio de la contienda) se había inaugurado una exposición con el mismo título en el Archivo Histórico Provincial, en la calle Guillén de Castro, número 3, y que se podrá visitar hasta el próximo mes de junio. Dado que Elda albergó al último gobierno republicano antes de partir al exilio, y que el Archivo Municipal eldense ha colaborado en la exposición y el libro, éste se presentará en nuestra ciudad el próximo miércoles 8 de marzo a las 8 de la tarde en la Biblioteca Alberto Navarro.

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Miembros de un jurado deliberando la concesión de un premio literario.

Cuánta expectación cuando se abre el sobre que anuncia al ganador o la ganadora de un óscar. O cuando se abren las plicas tras el fallo en un certamen literario. Un premio debería suponer el reconocimiento a la mejor de las obras presentadas. Sin embargo, cada día se extiende más la convicción de que muchos de ellos están amañados antes incluso de ser convocados. El escepticismo, cuando no la resignación, ante el compadreo que reina a la hora de otorgarlos viene de lejos. 

Hace tiempo que Luís Antonio de Villena lo denunció sin tapujos: “Vivimos en un mundo dominado por el dinero y donde las editoriales, es verdad, se arriesgan poco. Nos podemos preguntar, de paso, si es bueno que las editoriales y las instituciones pacten los premios. Porque es una costumbre generalizada”. Alguna vez José Manuel Caballero Bonald, premio Cervantes 2012, se ha quejado de estos tejemanejes y se ha negado a presidir algún jurado. “Podría decirse que los premios no pactados de antemano son los modestos”, remarca; y añade que “lo que prevalece a la larga es la rentabilidad comercial o el lucimiento de la entidad patrocinadora. Eso de descubrir nuevos valores viene a ser un reclamo para incautos o algo así”.

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-A VISTA DE JÍBARO-

La exactitud, otro valor en la escritura a preservar.

La exactitud, tema de su tercera conferencia, supone para Italo Calvino el diseño bien definido de una obra, la evocación mediante imágenes nítidas, memorables, y la utilización de un lenguaje lo más preciso posible como léxico y expresión de los matices. Y si Leopardi sostenía que el lenguaje es más poético cuanta más vaguedad e imprecisión contenga, Calvino acude a esos textos del poeta romántico donde esa vaguedad se va concretando, matizando, en la precisión con que se expresan los detalles más sutiles de los sentidos. Por lo tanto, vaguedad sostenida a base de exactitud.

Porque como escribe Robert Musil en El hombre sin atributos, y lo cita el propio Calvino, “se llegará a un hombre en el que se opera una alianza paradójica de exactitud y de indeterminación”. Si volvemos, desde esta perspectiva, a leer los textos clásicos (pongamos El Quijote o Hamlet) apreciaremos que esas largas disquisiciones caballerescas o los monólogos del príncipe están llenos de bifurcaciones y desvaríos en el primer caso y abundantes árboles argumentativos en el segundo cuya finalidad, sin embargo, es nítida y precisa en ambos. La potencia evocativa de las palabras no está reñida con la precisión del léxico escogido. Precisamente es esa exactitud la que permite que no nos perdamos en los laberintos que el lenguaje puede llegar a fundar y que, tras dilatarnos por sus infinitos pasillos, regresemos al punto exacto del vocablo lanzadera.

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-LO BUENO SI BREVE-

Antonio Machado y Leonor Izquierdo, el día de su boda, el 30 de julio de 1909.

Eso es la poesía para Antonio Machado. Incluso, afinando más, “la poesía es el diálogo del hombre, de un hombre con su tiempo”, sentencia Juan de Mairena. Y, desde luego, nuestro poeta no sólo no vivió de espaldas a su tiempo sino que su vida estuvo marcada por varios acontecimientos decisivos: las dificultades familiares tras la muerte del padre; la muerte también de Leonor Izquierdo, su joven esposa, en 1912; su apuesta por los desfavorecidos y el compromiso con el régimen republicano; el amor frustrado en plena madurez con Pilar de Valderrama, Guiomar en sus versos últimos; o el exilio y la muerte en Colliure al final de la guerra civil. Al morir, con 64 años, “ligero de equipaje”, llevaba un verso en un papel arrugado del bolsillo de su gabán: “Estos días azules y este sol de la infancia”.

Profesor de Francés en distintos institutos españoles (Soria, Baeza, Segovia), su poesía creció a la sombra de la lírica popular (su padre y su abuelo fueron estudiosos y recopiladores de coplas y otros poemas tradicionales andaluces) y el simbolismo francés, taimado por la pluma de Rubén Darío y su modernismo hispano, y a quien Machado admiró toda su vida. 

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-EL DINOSAURIO TODAVÍA ESTABA ALLÍ-

El mejicano Luis Felipe Lomeli tiene un microrrelato más corto que el de Monterroso.

Vimos que la brevedad, la concisión o la economía de medios narrativos caracterizan al microrrelato hasta singularizarlo y distinguirlo de sus congéneres en el territorio de la ficción. Pero ¿cuál es el límite para no confundirlo con el cuento o el relato breve? Aunque las opiniones estén divididas, más o menos entre las diez palabras y las tres páginas vendría a ser el espacio que abarcan.  Correspondería “al eslabón más breve de la cadena de la narratividad, que de tener tres formas (novela, novela corta y cuento) ha pasado a tener cuatro”, según señala Irene Andrés- Suárez, al añadir en cuarto lugar al microrrelato. 

Más allá de su extensión, lo que singulariza a este género hiperbreve es su intensidad, sea esta narrativa, discursiva, expresiva... O la importancia que en él ocupa la elipsis. En todo caso, hoy prevalece la idea general de que el microrrelato no debe ocupar más de una página con el fin de ser leído de un tirón, en un vistazo, lo que refuerza además su unidad de impresión. Fiel al “menos es más” de los minimalistas, con el tiempo han ido ganando terreno los microrrelatos cada vez más breves e hipercondensados  que apenas sobrepasan las treinta líneas. Y aunque el empuje de fenómenos como Twitter haya hecho que abunden los relatos hiperbreves que apenas exceden sus ciento cuarenta caracteres, conviene no olvidar que desde su aparición hace muchos años coexisten los de una sola línea con los de dos- tres páginas y no se pueden sacar conclusiones definitivas de cuál es la extensión idónea, más allá de describir una tendencia hacia un esencialismo  que “permita a las palabras -rodeadas ahora de silencio- brillar con toda la intensidad de su luz”, según señala David Lagmanovich.

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Componentes del grupo Pic- Nic el día que Jesús Belotto defendió su tesis en la Universidad de Alicante. Enero de 2013.

Eldense nacido en 1985, Jesús Belotto es Licenciado en Traducción e Interpretación, Máster en Traducción Literaria (francés-español) por la Universidad de Alicante y Máster en Letras Modernas por la de Universidad Paul Valéry de Montpellier. Trabajó como auxiliar de conversación en un Liceo de Marsella y como Lector de español en la Universidad de Montpellier. Posteriormente lo hizo como becario de asistencia a la labor docente en el Departamento de Traducción e Interpretación de la Universidad de Alicante.

 En enero de 2013 leyó en dicha universidad su tesis doctoral La traducción y recepción del poema en prosa en España: Le Spleen de Paris de Charles Baudelaire. Poco antes, en 2012, la editorial Libros del innombrable había publicado una versión al español de los poemas en prosa de Baudelaire cuya edición, traducción y estudio preparó él mismo. Desde septiembre de 2013, ejerce como profesor de español en un Liceo de Mayotte, territorio francés de Ultramar situado en el Océano Índico. Su interés por el teatro le llevó en 2015 a unirse a la compañía amateur “Les Malomos” y a escribir, en lengua francesa, su primera obra de teatro bajo el título L’ambassadeur russe (El embajador ruso), que la compañía estrenará este mismo año.

Acerca del autor

Autor: Rafael Carcelén

Además de disfrutar como maestro de escuela, me encanta escribir. Y leer. Y subir los montes alicantinos. Y jugar al ajedrez. Y… siempre me sigue apeteciendo aprender. Y segregar lo que aprendo -lo que vivo, lo que siento- en artículos, poemas y aforismos como éste: “¿Es imaginable la felicidad en un grano de pimienta?”

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