SEMANARIO DE INFORMACIÓN LOCAL, DEPORTES Y ESPECTÁCULOS

Fundado en 1956
Visto: 1193
Compartir en FacebookCompartir en TwitterCompartir en Google PlusCompartir en WhatsApp
DVD La Llave de Elda

Un grupo de estudiantes visita el yacimiento arqueológico de El Monastil o las presas históricas del Pantano. Allí toman muestras de agua del Vinalopó, se sumergen en el bosque de tarays, y reconocen especies animales y vegetales de este singular paraje. Semanas más tarde, otro grupo recorre en bicicleta el curso del río hasta el polígono industrial Lacy, pasa frente a la desoladora imagen de la antigua finca del mismo nombre, se acerca al insólito pozo nevero del Francés, y explora los entresijos de la estación depuradora de aguas residuales. Al cabo de un tiempo, un tercer grupo de jóvenes estudiantes dedica una mañana a bucear en el mundo de libros, legajos y cultura de la Biblioteca Alberto Navarro. Se acercan al Archivo Histórico, a la búsqueda bibliográfica, a la experiencia de autores literarios locales, o a la animación y dramatización lectora. 

Así, a lo largo del calendario escolar anual, se reparten hasta seis experiencias diferentes protagonizadas por cientos de chavales fuera de las aulas. Seis rutas temáticas, en la ciudad y en el campo, en interiores y al aire libre, con el fin de acercar un conjunto de lugares y espacios prácticamente desconocidos para los estudiantes de educación secundaria, bachillerato y ciclos formativos (Turismo y Actividades Físico-Deportivas) del IES Monastil. Esto es la Llave de Elda, un proyecto promovido por este centro educativo que está en marcha desde hace unos cinco años con la colaboración del Ayuntamiento de Elda.

 

En el Archivo Histórico. Ruta Elda en los libros y en la historia

El punto de partida de esta iniciativa ha sido la intuición –para algunos, una certeza- de que un número importante de adolescentes crecen sin tener apenas contacto con ciertas realidades y espacios de Elda. Estos niños y jóvenes ven y viven sólo una pequeña parte de su ciudad, y, en consecuencia, tienen una imagen limitada y difusa de ella. Por eso, a través de estas rutas y actividades, los que serán nuestros herederos se aproximan a su propio patrimonio, su historia, su cultura, su naturaleza y su medio ambiente. Pasean por los jardines del Vinalopó y por el centro histórico –ese que cuesta tanto reconocer, tan degradado y abandonado- intentando descubrir las claves del pasado y también del problemático presente del núcleo tradicional de Elda. Visitan virtualmente el castillo y alcázar de los Coloma gracias al salón de actos de la Fundación Paurides. Tratan de descubrir, detrás de calles, plazas y casas, algunos de los signos de una experiencia humana colectiva a lo largo de siglos de historia. Callejean, aprenden a observar que, tras los pequeños detalles, hay mucho por descubrir. Algunos se aproximan al porqué y al cómo de la Elda contemporánea, al paso de la artesanía a la industria del calzado, y a las tradiciones de nuestra ciudad. Pasan por el Casino, por algunos comercios artesanales que son, a la vez, negocio y oficio del barro y de la cerámica, del pan, de la confección de ropa o de la restauración de muebles. Conocen la Tourist Info y el Museo del Calzado. O, precisamente hablando también de museos, visitan el Museo Arqueológico y el Museo Etnológico.

Frente a la Finca Lacy. Ruta del río Vinalopó en la huerta y en la industria

Detrás de la Llave de Elda hay muchos nombres propios que aportan su tiempo, su experiencia y su perspectiva profesional y docente. En este punto quiero subrayar el papel fundamental de Clemente J. Juan y Ana María Esteve en el desarrollo de la iniciativa. Junto a ellos, cerca de una treintena de profesores, técnicos municipales, colaboradores ocasionales y pequeñas empresas o establecimientos comerciales participan o han participado en este proyecto que ha ido creciendo con el paso de los años. Me perdonarán que no los cite a todos, y así, de paso, acentúo un aspecto clave: su componente colectivo. Precisamente hace unos días, con motivo de las 3ª Jornadas de Educación, Turismo y Patrimonio del IES Monastil, se hizo un pequeño balance de los primeros años de trabajo. En ese balance, tras la edición de un DVD en el año 2014, se recordaba que, originariamente, las rutas se centraban en ayudar comprender las claves de la historia y del patrimonio eldenses. Con el tiempo, la Llave de Elda se ha ido convirtiendo en una experiencia educativa en crecimiento constante, pluridisciplinar, multitemática e intuitiva. También es transversal, sin ir más lejos, cuando trata el tema del agua desde varias disciplinas, ópticas y perspectivas. Trata de combinar el aprendizaje fuera del aula con el ocio, el excursionismo y la naturaleza. Intenta que haya una reflexión sobre nuestro pasado y nuestro presente. Ensaya el aprendizaje por descubrimiento, y fomenta la identificación crítica con nuestro entorno, siguiendo la vieja máxima de que solo se quiere y se cuida lo que se conoce.

Haciendo cerámica. Ruta Artesanía e industria en la Elda contemporánea

Creo, además, que la Llave de Elda es un proyecto exportable, en todo o en parte, dentro y fuera de nuestra ciudad. Existe la posibilidad de que otros centros educativos puedan participar. Y, por otro lado, ¿por qué no orientar estas rutas hacia otros ámbitos o colectivos ciudadanos, tanto jóvenes como adultos o mayores? Tampoco habría que desdeñar que el turismo o el ocio local, por ejemplo, pudieran incorporar parte de esa experiencia y ese bagaje adquirido en las rutas en sus  ofertas presentes y futuras.

No quiero caer en un relato tópico sólo rico en elogios. Por eso debo decir que se trata de una experiencia modesta, con recursos económicos limitados. Como toda experiencia basada fundamentalmente en el factor humano, tiene mucha riqueza, pero también una dosis de precariedad inevitable. Quedan muchos aspectos por mejorar, cuidar y consolidar, como el tamaño de los grupos que participan en las rutas, la ampliación y la formación específica de los guías, el protagonismo de los estudiantes, las herramientas didácticas, o el uso de las tecnologías de la información y la comunicación, entre otros aspectos. Con ese horizonte, la Llave de Elda podrá seguir abriendo una puerta en el largo camino de la identificación de nuestros jóvenes con su ciudad y de la apropiación social de nuestro espacio ciudadano.

Visita de estudiantes del TCAF a El Monastil

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar

Acerca del autor

Autor: Juan Carlos Márquez

Comparto con vosotros en este blog unos cuantos años de recorrido y de práctica profesional pública y privada en los campos de la Arqueología, la Historia y la Gestión del Patrimonio Cultural. He pasado por experiencias docentes en las aulas universitarias y por proyectos de investigación dentro y fuera de España. Desde 2003, como arqueólogo del Ayuntamiento de Elda (Alicante), tengo la oportunidad de trabajar para mi ciudad e ir redescubriendo, paralelamente, su historia y sus tradiciones, su pasado. Me apasiona la investigación histórica y la dimensión científica de la Arqueología y del Patrimonio Cultural. No obstante, en los últimos tiempos he orientado mi tarea, por un lado, a la vertiente divulgativa de la historia y del patrimonio eldense, y, por otro, a la gestión destinada a su conservación, creo que por responsabilidad y casi por imperativo profesional.

Utilizamos cookies propias, al continuar navengando por el sitio aceptas nuestra política de cookies.

Aceptar

Buscando...

Un momento por favor

Google+
Compartir