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#EldaenFallas

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Formas de perpetuar el nombre de las Fallas

Estamos a las puertas de ver cumplido un largo anhelo, el de que el nombre de las Fallas de Elda figure en un espacio urbano, de forma que cada vez que alguien se refiera a él, la fiesta sea recordada, aunque sea indirectamente. Conseguirlo no ha sido fácil y la idea lleva pululando en las cabezas, posiblemente desde que hace más de una década, cuando se hiciera lo mismo con la fiesta de Moros y Cristianos, con lo que de nuevo volvemos a la dicotomía aludida en entregas anteriores de este mismo blog.

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1ª Reina De Fallas Elena Álvarez en el Teatro Castelar, 1959

El plazo de presentación de candidaturas a cubrir los cargos de Falleras Mayores de Elda y Damas de Honor se agotó hace unos días, justo cuando daban comienzo las fiestas de Moros y Cristianos. A lo largo de dos semanas, durante la segunda quincena de mayo, las mujeres que representaron a sus comisiones, al igual que las niñas que lo hicieron durante 2014, presentaban la documentación que las acredita como candidatas por sus respectivas fallas para poder acceder a un complejo y extenuante proceso de elección que durará dos meses, culminando con la Proclamación de las electas, en el teatro Castelar el sábado 25 de julio.

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Hace muchos años, setenta para ser exactos, daba sus primeros pasos en Elda una fiesta que, a pesar de contar con una gran antigüedad en el pueblo, los Moros y Cristianos había dejado de celebrarse por causas inciertas. Hizo falta una guerra para  que el sentimiento de tristeza que esta dejó entre la gente sirviese de revulsivo y permitiese recuperar ese espíritu jocoso e intrascendente que, en gran medida, forma parte de nuestro ADN.

Al mismo tiempo otra fiesta, esta vez la de fallas, pugnaba por abrirse paso desde nuestros barrios, alcanzando un buen grado de desarrollo en torno a los años 60 del pasado siglo. Pronto los partidarios de una y otra fueron creando cierto antagonismo entre ambas que llevó, en distintas ocasiones, a publicar en Valle de Elda artículos y cartas de los lectores posicionándose estos, como si de una batalla se tratara.

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F. Crespo y Antonio Porta, Alcalde de Elda en 1959

Conozco desde hace mucho tiempo el mundo de la fiesta por participar en él de muchas formas. Creo que es un espacio creado por los ciudadanos para su solaz y para encauzar y mantener algunas de las tradiciones heredadas de sus antepasados. También he tenido ocasión, igualmente por múltiples vías, de conocer como son las fiestas en otros lugares y lo que es más importante, como se han venido desarrollando a lo largo del tiempo. Las fiestas, sean las que sean, pertenecen a la gente, a los pueblos y por ese motivo levantan tantas pasiones y entre ellas, florecen de vez en cuando intereses espurios de listos aventajados que, despreciando el trabajo y la buena fe de las personas, intentan manipular en su beneficio ese esfuerzo colectivo.

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Falla Tafalera 1959 Reverso

Hubo un tiempo en esta fiesta, en el que plantar una falla, lejos de un hecho festivo, llegó a convertirse en una necesidad para poder expresar las necesidades de un barrio, de un pueblo o de un colectivo, simplemente. Fueron muchos los que se arriesgaron durante décadas, hombres honrados convencidos de una idea, camuflados en el entorno de la charanga y la pandereta, desafiando la represión cruel y el sadismo enmascarado de adictos al régimen, verdugos impíos que estaban al acecho de personas y haciendas, revestidos de bondad y olor a incienso, pero dominantes de la situación por medio de la opresión y el miedo. Los otros, los que nunca se resignaron a vivir de rodillas, supieron crear un entorno plagado de códigos, en el que pocas cosas eran lo que parecían. La mediocridad de los mandamases no les permitía ver lo que a ojos vista todos apreciaban y ciegos en su inoperancia, permitieron que la fiesta floreciera. Música y pólvora, arte y futilidad, con estos mimbres llegaron a construir los dominantes, el arquetipo del levante feliz siempre vano e inmerso en fiestas.

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Corte de honor de la reina del fuego 1960 durante su visita al hospital.

 Leímos la pasada semana que la falla el Huerto había presentado su proyecto de monumento fallero, en el contexto de un fin de semana repleto de actividades organizadas por su comisión. La noticia hacía referencia a la participación de siete asociaciones del valle, todas ellas de carácter socioasistencial y a las características integradoras del proyecto.

Como es habitual desde la creación de esta sección, la noticia nos hace revisar la historia y así hemos ido recogiendo algunos episodios del pasado fallero y de la ciudad que nos cuentan el compromiso solidario que esta fiesta ha venido mostrando desde su implantación entre nosotros.

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Jorge Ministral imponiendo la banda de Fallera Mayor a Mª Carmen Crespo, 2 de febrero de 1959

En los días previos al mes de mayo, comienzan este año las llamadas presentaciones de cargos falleros en Elda. Con anterioridad a esta fecha, tan solo la falla Ronda-San Pascual ha realizado este acto, quedando en el calendario como un ente aislado del resto de comisiones. Sin embargo ha sido de las pocas que ha respetado la fecha en la que venía celebrándolo durante los años anteriores. 

La presentación de cargos consiste en organizar un evento en el que la falla correspondiente hace públicos los nombres de quienes la representarán en el aspecto festero durante el ejercicio, imponiendo a las falleras y damas (cuando las tienen) las bandas acreditativas. 

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Siguiendo la agenda semanal de propuestas y actividades a celebrar en Elda, nos encontramos entre otras de gran interés, con el anuncio de la 7ª edición de Libros en la Calle, feria cultural que, como ustedes sabrán, se viene celebrando dos veces al año, cada primavera y cada otoño, en las aceras de la Gran Avenida. Estamos seguros de que más de uno al llegar a este punto, ya estará pensando que se nos ha ido el “tastarel” y que esto no es una página dedicada a la lectura o a la cultura, como referente más amplio. Pero pierdan cuidado, sabemos muy bien lo que decimos y, guiados por nuestra pasión (o deformación, según se mire) documentalista, nos gusta explicar con claridad de dónde venimos, con la intención sana de saber a dónde podríamos llegar.

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En los últimos días conocemos la noticia según la cual la falla El Huerto inaugurará el 17 de abril su nueva sede social, que estará situada en la C/ Rey San Fernando nº 4, precisamente a escasos metros del hasta ahora local fallero, que estaba en el nº 3 de la misma calle y donde se han desarrollado sus actividades en los últimos años. Si bien la noticia en sí para el público en general tiene la relevancia justa para dar a conocer la nueva ubicación social de la falla, en nuestro caso nos ha servido, además, de recurso informativo, como un detonante para recordar el pasado de las sedes oficiales con las que ha contado la Fiesta y en concreto Junta Central, a lo largo de los 58 años de vida con los que cuenta. Dejaremos para otras ocasiones la sedes o raços de las comisiones.

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Anabel junto a las representantes de Murcia e invitados

Parece lógico por el título, que nos estemos refiriendo a la época en la que habitualmente se celebran las fiestas falleras, al menos las valencianas. Pero no es así, ya que las nuestras, las de Elda, ya sabemos que se desplazaron a septiembre. Sin embargo eso nada tiene que ver para este artículo, ya que a lo que nos vamos a referir en las siguientes líneas, es a la presencia de nuestra fiesta y de la ciudad por extensión, en una celebración como es la de las Fiestas de Primavera de Murcia, a la que es habitual cada año, que  asista como invitada la Fallera Mayor de Elda, acompañada de un pequeño séquito.

Acerca del autor

Autor: Miguel Campos Ruiz

Miguel Campos Ruiz, sociólogo eldense, es un joven comprometido con las tradiciones y cultura de su ciudad. Desde que finalizó sus estudios universitarios se dedica a la elaboración y redacción de estudios y artículos de divulgación sociocultural. Entre sus temáticas de estudio se encuentran fenómenos sociales como la “fuga de cerebros” o en materia de empleo el “Pacto Territorial por el Empleo del Valle del Vinalopó ”. Forma parte del Centro de Estudios Locales del Vinalopó, entidad cultural de ámbito comarcal, que anualmente publica la Revista del Vinalopó dedicada a las Ciencias Sociales. Sobre la fiesta de Fallas también ha publicado tanto en publicaciones de las comisiones falleras eldenses como en prensa local.

En la actualidad, es el Delegado de Documentación y Revista de la Junta Central de Fallas de Elda, y coordinador del proyecto educativo “Fallas en el Cole”. En #EldaenFallas podrás conocer toda la actualidad de la fiesta del fuego eldense.

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