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Dentro del programa artístico y arquitectónico de engrandecimiento monumental de la iglesia parroquial de Santa Ana, de Elda, emprendido en la segunda mitad del siglo XVIII, en 1747 se empezó a construir la puerta de la Virgen, como era conocida la puerta lateral que permitía reservar la principal para los acontecimientos más solemnes. Apertura de una nueva puerta, junto a la torre campanario, realizada conjuntamente con la capilla de la Virgen de la Salud que, a modo de gran camarín, albergó la imagen, ropajes, alhajas y demás pertenencias de la patrona celestial de Elda.

Según relatan las crónicas, entre las diez y las once de la mañana del miércoles 19 de mayo de 1751 y ante la expectación de los paisanos eldenses se colocó la estatua de piedra de la Virgen de la Salud en el nicho superior de la puerta. Talla en bulto redondo realizada en piedra de Bateig por el afamado escultor Antonio Perales, cobrando por ellas 25 libras.

El resto de la puerta de la Virgen fue obra del escultor Ignacio Estevan, quién además de las columnas, capiteles y demás adornos de la puerta, también talló las esculturas del ángel que culminaba la puerta, así como las estatuas de San Joaquín y Santa Ana que flanqueaban el cuerpo superior de la portada; cobrando un total de 160 libras.

Al poco tiempo, el dorador José Moñino doró la corona y los cantos del ropaje de la Virgen, la corona del Niño y la trompeta del ángel. Trabajos que costaron 18 libras.

Elda enriquecía así su patrimonio artístico con una magnífica portada retablo barroca, de similar traza y composición que la puerta de la capilla de la Virgen del Remedio en la iglesia parroquial de San Juan Bautista de Monóvar. Sucesivas generaciones de eldenses pudieron contemplar durante 186 años esta magnífica portada hasta su destrucción en 1937.

Acerca del autor

Autor: Gabriel Segura Herrero

De formación historiador y de profesión arqueólogo, el papel de cronista oficial de la ciudad de Elda plantea retos importantes, tanto con respecto a la memoria de mi predecesor Alberto Navarro Pastor; como al respecto del futuro, para dotar de contenido y utilidad a la figura del cronista oficial en el siglo XXI; a la par que un compromiso con la ciudadanía eldense. Las nuevas tecnologías y las redes sociales deben ser aliadas del conocimiento y de la divulgación histórica, sin faltar al rigor, pero acercando la información histórica al ciudadano. El guión de la historia de Elda está conformado y los titulares en mayúscula ya están todos escritos, pero es necesario escribir la letra pequeña, la historia de las gentes y de los pequeños acontecimientos. Es necesario poner voz a la ingente cantidad de fotografías antiguas que hasta ahora son testigos mudos de nuestro pasado. Trabajo en el que es necesario la colaboración de todos. Con el permiso de usted lector, ¡Vamos a intentarlo!.

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