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Crónicas Eldenses

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Dentro del programa artístico y arquitectónico de engrandecimiento monumental de la iglesia parroquial de Santa Ana, de Elda, emprendido en la segunda mitad del siglo XVIII, en 1747 se empezó a construir la puerta de la Virgen, como era conocida la puerta lateral que permitía reservar la principal para los acontecimientos más solemnes. Apertura de una nueva puerta, junto a la torre campanario, realizada conjuntamente con la capilla de la Virgen de la Salud que, a modo de gran camarín, albergó la imagen, ropajes, alhajas y demás pertenencias de la patrona celestial de Elda.

Según relatan las crónicas, entre las diez y las once de la mañana del miércoles 19 de mayo de 1751 y ante la expectación de los paisanos eldenses se colocó la estatua de piedra de la Virgen de la Salud en el nicho superior de la puerta. Talla en bulto redondo realizada en piedra de Bateig por el afamado escultor Antonio Perales, cobrando por ellas 25 libras.

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A la edad de 59 años, y ostentando por segunda vez la alcaldía de Elda, fallecía Joaquín Vera Pérez, alcalde de Elda desde el 5 de febrero de 1936.

El Sr. Vera Pérez, empresario del calzado, republicano de pro y católico, ya había ostentando con anterioridad la alcaldía eldense, siendo alcalde desde el 9 de febrero de 1933, cuando Aquilino Bañón Sáez dimitió por falta de apoyo de la minoría radical, hasta su destitución por el gobernador civil el 30 de octubre de 1934, como consecuencia de los sucesos revolucionarios de Asturias.

Las propias características de la alianza republicano-radical-socialista vencedora en Elda en las elecciones municipales del 12 de abril de 1931, ocasionó que entre 1931 y 1936, Elda tuviera un total de ocho alcaldes, llegando algunos de ellos a ostentar la alcaldía en dos ocasiones.

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El domingo 15 de mayo de 1932 el C.D. Eldense se enfrentó en el estadio del “Parque de Atracciones” al Murcia, C.F. en un partido que a juzgar por la repercusión mediática del momento había levantado extraordinario interés, presentándolo como el partido cumbre de la temporada que cerraba la brillante labor de la escuadra azulgrana eldense.

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Tras el desempeño del cargo de capitán general y virrey del reino de Cerdeña entre 1570 y 1577, Felipe II otorga a Juan Coloma Pérez-Calvillo el título nobiliario de conde de Elda. Arranca así un período de 260 años (1577-1837) en los que el condado de Elda fue una institución jurídica conformada por las villas de Elda, Petrer y el lugar de Salinas.

Al finalizar su segundo mandato en el virreinato de Cerdeña, y tras su regreso a España para informar al rey de su gestión en el gobierno de este reino insular, Felipe II le concede por medio de un privilegio otorgado en Aranjuez, a 14 de mayo de 1577, el título de conde de Elda, para él y para sus herederos. Merced regia concedida en agradecimiento a los servicios prestados por la familia Coloma a la Corona, tanto por su abuelo mosén Coloma, secretario personal de Juan II de Aragón y de los Reyes Católicos, como por él mismo durante los siete años que ejerció como capitán general y virrey del reino de Cerdeña. Título nobiliario que vino a encumbrar a Juan Coloma Pérez Calvillo y Cardona al más alto escalafón de la nobleza titulada de los reinos de la Monarquía Hispánica.

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Papel moneda (billetes) emitido por el Ayuntamiento de Elda el 12 de mayo de 1937 (anverso y reverso).

Un 12 de mayo de 1937, por primera y única vez en la historia, Elda tuvo su propia moneda, emitida por el Ayuntamiento eldense, que estuvo en circulación hasta enero de 1938.

El estallido de la Guerra civil ocasionó desde el mismo inicio del conflicto la recogida de la moneda de plata circulante por parte de los particulares, dado que dicho metal noble siempre conserva su valor. Su desaparición del mercado no pudo ser impedida por los decretos y órdenes del gobierno de la República que prohibían y castigaban el acaparamiento monetal. El mismo gobierno contribuyó a la escasez de moneda al utilizar todas sus reservas y monedas incautadas y recogidas para la compra de armamento bélico en los mercados internacionales.

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Como continuación de la violencia política acaecida en Elda en la jornada del 10 de mayo de 1931 en la que Francisco Alonso Rico, concejal electo del Ayuntamiento de Elda, y don Luis Abad Navarro, cura párroco de la iglesia de Elda, fueron paseados violentamente por las calles de Elda, siendo objeto de burlas, insultas y violencia, la jornada del 11 de mayo vio como el templo parroquial cuatricentenario de Santa Ana de Elda era asaltado e incendiado.

La reacción de los monárquicos, tras el shock producido por la abdicación y posterior huida de Alfonso XIII y la familia real tras las elecciones municipales del 12 de abril de 1931, elevó la tensión política a nivel nacional. Los disturbios acaecidos en Madrid el domingo 10 de mayo durante la inauguración del Circulo Monárquico de la calle Alcalá tuvieron una rápida repercusión por ciudades del sur y el este peninsular. Madrid, Valencia, Alicante, Murcia, Córdoba, Granada, Sevilla, Jerez, Cádiz, Málaga y Algeciras vieron como entre los días 11 y 12 de mayo fueron asaltadas y quemadas iglesias, conventos y otros edificios religiosos.

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Manifestación de mujeres (Madrid, principios del siglo XX)

Hace 85 años, en las primera horas de la mañana del lunes 9 de mayo de 1932, la plaza de la República (act. plaza de la Constitución / trad. plaza del Ayuntamiento o plaza de Abajo) se fue llenando de amas de casa eldenses hasta alcanzar más del millar de mujeres. Impelidas por la carestía de los alimentos básicos, pero especialmente del pan, protestaban airosamente contra el aumento de cinco céntimos de peseta por kilo del precio del pan. Con ánimos exacerbados y decididas en su protesta, dado que el precio de este alimento era regulado por las autoridades, mantuvieron su protesta durante varias horas.

El pan era la base de alimentación de millones de familias españolas y el incremento de precios en los momentos de carestía, de inflación o de aumento del precio del trigo ya había ocasionado desde finales del siglo XIX manifestaciones y protestas populares encabezadas por mujeres por toda la geografía española, especialmente en capitales populosas y ciudades industriales.

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Imagen actual del espacio en el que estaba ubicada la Caja de Ahorros del Sureste de España | Jesús Cruces.

La Elda cultural inicia la década de los años sesenta del siglo XX con un prometedor acontecimiento. El jueves 5 de marzo de 1960 la Caja de Ahorros del Sureste de España  ―que posteriormente sería la Caja de Ahorros del Mediterráneo― inauguró en Elda su Aula de Cultura. Por su propia idiosincrasia como caja de ahorros parte de su beneficio tenía que revertir en obra social. En este sentido, la ciudad de Elda fue una apuesta de la entidad financiera debido al elevado crecimiento demográfico experimentada por la ciudad (28.380 habitantes en ese momento) del que se derivaba un evidentemente mercado potencial de clientes, así como la escasa infraestructura cultural existente, mas allá del Casino Eldense y la Biblioteca Pública Municipal, inaugurada ocho años antes.

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Del día 4 al 7 de mayo de 1975 se desarrolló en los salones de billar del Casino Eldense los campeonatos nacionales de segunda categoría, en la modalidad cuadros 47/2.

El club de billar “Vicente Baeza”, de Elda, y por encargo por la Federación Regional Valenciana de Billar, organizó tanto este primer campeonato como el segundo, entre los días 8 al 11 de mayo, modalidad cuadros 71/2. En ambas especialidades participaron representantes de los clubes integrados en las federaciones valenciana, catalana, vizcaína, andaluza, aragonesa, balear, del Norte, gallega y castellana.

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Vista general del parque ferial de la Exposición Universal de Viena.

Corría el año de 1873 y la laboriosa villa de Elda, con apenas superados los 4.000 habitantes, todavía permanecía arraigada a su pasado agrícola. Sin embargo, la llegada del ferrocarril en 1858 y la inauguración de la estación de ferrocarril en 1862 habían permitido que determinados sectores productivos, especialmente el agrario y el de manufactura de esparto iniciaran un moderado desarrollo. 

Terratenientes y propietarios agrícolas se afanaban en mejorar y dar a conocer los productos de los campos y la huerta de Elda. Alicante y Madrid eran lugar de destino de las producciones de aceite y vino, así como de frutas y almendras. Producción agrícola a la que cada vez más se sumaba un mayor volumen de productos manufacturados con el esparto cultivado en nuestros montes. Por ello, la convocatoria de la Exposición Universal de Viena para 1873 fue vista por aquellos prohombres de negocios como una oportunidad para abrir mercados internacionales a sus productos. 

Acerca del autor

Autor: Gabriel Segura Herrero

De formación historiador y de profesión arqueólogo, el papel de cronista oficial de la ciudad de Elda plantea retos importantes, tanto con respecto a la memoria de mi predecesor Alberto Navarro Pastor; como al respecto del futuro, para dotar de contenido y utilidad a la figura del cronista oficial en el siglo XXI; a la par que un compromiso con la ciudadanía eldense. Las nuevas tecnologías y las redes sociales deben ser aliadas del conocimiento y de la divulgación histórica, sin faltar al rigor, pero acercando la información histórica al ciudadano. El guión de la historia de Elda está conformado y los titulares en mayúscula ya están todos escritos, pero es necesario escribir la letra pequeña, la historia de las gentes y de los pequeños acontecimientos. Es necesario poner voz a la ingente cantidad de fotografías antiguas que hasta ahora son testigos mudos de nuestro pasado. Trabajo en el que es necesario la colaboración de todos. Con el permiso de usted lector, ¡Vamos a intentarlo!.

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