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Daniel Herrera Londoño tiene 23 años y vive desde hace más de un año en la localidad austriaca de Alkoven. Llegó a Elda cuando era un niño, junto con su familia, procedente de Medellín (Colombia). Aquí estudió en los colegios Pintor Sorolla y en el IES La Torreta. En Austria trabaja como ayudante en un centro para niños con y sin discapacidad que funciona por las tardes desde acaba el colegio hasta que los padres van a recoger a los pequeños, quienes comen allí, hacen los deberes y realizan talleres creativos.

¿Es su primer trabajo?

Se puede decir que sí. Da la casualidad de que aún no había empezado a buscar trabajo y de repente me ofrecieron esto, así que decidí intentarlo, ya que no perdía nada. Quería hacer algo distinto con mi vida, conocer otras culturas, el sistema de enseñanza de otro país... Mi función es ayudar a los pedagogos con los niños a hacer los deberes o jugar con ellos.

 ¿Le gustaría quedarse en Austria?

Sí, la calidad de vida, el sistema social, las ayudas a los jóvenes... no tiene nada que ver con España. Es cierto que todo es más caro, pero aún así compensa bastante. 

¿Cómo está siendo su experiencia de trabajar y vivir en otro país?

Bastante bien, el ambiente de trabajo es de ensueño, lo que hace más llevadero el estar lejos de tu familia y amigos. A eso hay que sumarle el hecho de que mi novia Andrea está acompañándome en este viaje. Ella es de Novelda y hace siete meses que vivimos aquí juntos, por lo que puedo desconectar del inglés y el alemán durante un tiempo, y además es un apoyo fundamental para mí.

¿Qué es lo que más le sorprendió a su llegada?

Saber que estaba desconectado del mundo, pues no hablaba ni inglés ni alemán y tenía que llegar a Linz, desde Viena, en menos de 4 horas.

¿Qué trato recibe profesionalmente?

El trato es muy bueno, tanto en mi época de voluntario como ahora de trabajador. Siempre se han mostrado muy amables y serviciales conmigo.

¿Está haciendo el trabajo que quería?

Siempre me ha gustado trabajar con niños y esto es mejor de lo que me esperaba. La única pega que le encuentro es el idioma, por lo demás, el trabajo es más que perfecto. Cada día es una historia nueva y siempre aprendes algo diferente en cada momento.

¿Se relaciona con otros españoles?

Claro, tengo contacto con un compañero del equipo de fútbol del pueblo. Además, hay otro voluntario de Euskadi que ha realizado un voluntariado aquí y ahora está buscando trabajo. Conozco a otros españoles con los que juego al fútbol sala en Linz de vez en cuando, por lo que hablar español no es gran problema a la hora de querer cambiar de idioma. En cuanto a personas de otras nacionalidades, aquí en el centro las hay de muchos países, por lo que siempre se puede crecer mucho culturalmente.

¿Le compensa su trabajo económicamente?

Evidentemente sí. Teniendo en cuenta que no tenía trabajo y estoy empezando una nueva vida, no hay nada de qué quejarse. Quizás sería mejor un poco más de dinero, pero con las facilidades que me proporciona mi trabajo, es más que suficiente.

¿Cómo lleva estar lejos de la familia?

Eso siempre es difícil. Está claro que tarde o temprano tienes que hacer tu vida, pero el hecho de estar tan lejos lo hace cuesta arriba. Aunque bueno, con las nuevas tecnologías es más llevadero eso de la distancia.

Esta es para usted una segunda migración, ya que llegó a Elda siendo un niño.

Dejé a parte de mi familia en Colombia fue bastante duro. También me costó la adaptación a Elda con nueve años de edad. Luego, con el paso del tiempo todo fue mucho más fácil y en cuestión de meses ya era como uno más. Todo eso gracias a la gente que nos ayudó a mí y a mi familia.

Esta segunda migración es dura, pero después de haber pasado la primera, se  hace más llevadera. Es evidente que no resulta fácil dejar todo atrás por culpa de la crisis, pero es lo que toca en estos momentos. Sé que a mi familia la voy a tener ahí siempre, como ellos a mí, por lo que no pienso en el tiempo que estoy sin ellos, sino en el tiempo que queda para volver a verlos.

¿Qué es lo que más le gusta del lugar en que vive?

Me encanta la cantidad de terreno que hay para pasear con nuestra perra, además tengo muy cerca el Danubio y una vista espectacular de los Alpes. Es la tranquilidad de vivir en un pueblo y ver las estrellas cuando hay noches abiertas. Respecto a mi lugar de trabajo, me gusta la afluencia de gente constante, que esté a solo un minuto andando de mi casa y lo bien que está adaptado todo.

¿Y lo que menos?

El supermercado más cercano está a 600 metros. Es una tontería, pero cuando tienes que cargar muchas cosas, no dispones de coche y es pleno invierno... es bastante pesado. Tampoco me gustan las pocas alternativas de ocio que hay para los jóvenes, ya que para eso te tienes que desplazar hasta Linz.

¿Regresará a España o ve su futuro en ese país?

Yo me veo aquí, mi idea es regresar a España solo de vacaciones, aunque no cierro la puerta a esa posibilidad. Queda trabajar duro para que el objetivo se cumpla, y todo apunta a que puede ser.

¿Su experiencia ha sido mejor o peor de lo que esperaba?

Aun no ha terminado, pero yo la defino como única. No esperaba nada, simplemente quería experimentar, conocer, aprender, cosa que estoy haciendo desde que llegué hasta este mismo momento.

¿Puede contar alguna anécdota curiosa?

Lo más curioso que me ha ocurrido es que a la primera persona que decidí preguntar nada más llegar al aeropuerto cómo se salía de él, resulto ser que era de procedencia sudamericana. Con lo grande que es el mundo, jamás pensé que fuera a tener tanta suerte el mismo día que comenzaba la mayor aventura de mi vida.

¿Qué es lo más positivo de su experiencia fuera?

El conocerte a ti mismo, saber qué eres capaz de hacer y qué no, que muchas veces eso es importante y nunca se tiene en cuenta; vivir sin dar explicaciones, aprender de tus errores... un sinfín de cosas.

¿Lo repetiría?

Sin dudarlo. Es algo que te hace crecer muchísimo como persona y es una forma magnífica de conocer cómo se vive realmente en un país, más que yendo de vacaciones y visitar los típicos sitios que vienen en las guías.

¿Ha tenido dificultades en el idioma?

Las he tenido, las tengo y las tendré. El alemán es una lengua muy  compleja que requiere bastante tiempo dominar. Yo estoy muy contento con el nivel que tengo, ya que lo he aprendido por mí mismo en tan solo un año, pero aún así sé que estoy lejos de saberlo bien. Soy un perfeccionista conmigo mismo y por mucho nivel que tenga siempre me parecerá poco.

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