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Del Valle a...

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El eldense José Antonio González Belló, de 32 años y Licenciado en Biología por la Universidad de Alicante vive desde hace casi un año en la República Democrática del Congo, trabajando con los Misioneros Hijos del Corazón de María de la Fundación Claretiana Proclade, una experiencia que concluirá en el mes de julio porque espera encontrar trabajo aquí.

¿Cuál es su trabajo concretamente? 

Esto no es un trabajo exactamente porque no tengo salario, vivo en comunidades de religiosos, tengo techo y comida, no necesito nada más. 

Estoy aquí con dos funciones: la primera, ofreciendo asistencia para los proyectos que la ONGD de España ejecuta aquí  visitando los lugares para constatar que efectivamente los trabajos se realizan, sacando fotos, traduciendo documentos, revisando facturas, etc, como un enlace con la ONGD española.

La segunda función es la que más tiempo me lleva: he venido a conocer la República Democrática del Congo. Cuando desde España hablamos sobre la pobreza, lo hacemos desde la comodidad que ofrece nuestro país, aun cuando en estos últimos tiempos se hayan reducido tanto las garantías sociales que nuestros ancestros habían conseguido con tanto esfuerzo. 

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Mario Lorenzo Quintanilla es de Elda, tiene 32 años, estudió en el colegio Pintor Sorolla, el instituto Monastil, después cursó Publicidad y Relaciones Públicas en la Universidad de Alicante y le falta solo una asignatura para terminar Periodismo. Desde hace un año trabaja en Santiago de Chile como voluntario internacional de la Fundación Ciudadano Global-Servicio Jesuita a Migrantes , una organización no gubernamental sin ánimo de lucro para migrantes y refugiados vulnerables en las localidades de Arica, Antofagasta y Santiago (Chile). 

¿A qué se debe que  su destino sea Santiago de Chile?

Llegué aquí a través del programa VOLPA, Voluntariado Pedro Arrupe de la ONG española Entreculturas. Para ello tuve que realizar una formación previa en la delegación de Entreculturas Valencia, centrada en las motivaciones de la persona y en el cambio de su mirada respecto al Sur. Ciudadano Global forma parte de una red presente en más de 70 países en los que existen Servicios Jesuitas a Migrantes y a Refugiados.

La misión es promover una cultura de acogida en Chile gracias a que respeta, acompaña y defiende la dignidad de las personas que migran en situación de vulnerabilidad. 

¿Qué trabajo realiza en este país?

Soy el responsable de Comunicaciones de la Fundación, contribuyendo con mi labor en el trabajo de sensibilización e incidencia, ya que la sociedad chilena necesita cambiar de mirada y convertirse en una sociedad de hospitalidad y acogida. Chile es un país de muchas desigualdades y se caracteriza por tener rasgos de racismo, clasismo y xenofobia, sobre todo hacia los inmigrantes procedentes de países como Perú, Bolivia, Colombia, Haití o República Dominicana. Esa discriminación no es igual con los extranjeros procedentes de Europa y Estados Unidos, a los que no se les suele discriminar, en todo caso positivamente. De hecho, yo he sentido esa discriminación positiva, por ejemplo conocí a un hombre chileno con el que apenas intercambié unas palabras y, por el hecho de ser español, decidió regalarme una entrada a un concierto de Ana Belén y Víctor Manuel. 

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Juan Carlos Aguirre Conesa, de Elda, tiene 33 años y es anestesista en el Charing Cross Hospital en Londres, situado en el barrio de Hammersmith y Fulham. Tras estudiar en el colegio Padre Manjón y en el IES Monastil, se licenció en Medicina y realizó la especialidad en Anestesiología y Reanimación. Desde hace dos años vive y trabaja en el Reino Unido.

¿Es éste su  primer trabajo?

Vine directamente a realizar este trabajo con un contrato inicial de seis meses, dejando una interinidad en el Hospital General de Elda, aunque me han ido renovando ese contrato por periodos similares.

¿Por qué decidió cambiar de país?

Tenía un buen trabajo y estaba muy contento con la actividad que se realiza en el Hospital General de Elda, que es de muy alto nivel en el cuidado de los enfermos, pero quería mejorar y desarrollar nuevas habilidades en mi especialidad trabajando con profesionales de otro país, además de buscar ese componente de aventura de iniciar una nueva vida en un sitio desconocido. Llevaba varios años con la idea en la cabeza y aproveché que tenía una conocida trabajando como enfermera en este hospital, y gracias a ella me puse en contacto con el departamento de anestesia. Así que fue relativamente fácil conseguir un contrato antes de desplazarme. No me fui empujado por la crisis económica.

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Daniel Herrera Londoño tiene 23 años y vive desde hace más de un año en la localidad austriaca de Alkoven. Llegó a Elda cuando era un niño, junto con su familia, procedente de Medellín (Colombia). Aquí estudió en los colegios Pintor Sorolla y en el IES La Torreta. En Austria trabaja como ayudante en un centro para niños con y sin discapacidad que funciona por las tardes desde acaba el colegio hasta que los padres van a recoger a los pequeños, quienes comen allí, hacen los deberes y realizan talleres creativos.

¿Es su primer trabajo?

Se puede decir que sí. Da la casualidad de que aún no había empezado a buscar trabajo y de repente me ofrecieron esto, así que decidí intentarlo, ya que no perdía nada. Quería hacer algo distinto con mi vida, conocer otras culturas, el sistema de enseñanza de otro país... Mi función es ayudar a los pedagogos con los niños a hacer los deberes o jugar con ellos.

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Amor Gómez Rico tiene 31 años, nació en Elda y es licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Alicante, después de pasar por el colegio Virrey Poveda de Petrer y el Instituto Azorín. Actualmente, es maestra bilingüe en un colegio de educación Primaria en Dallas (Estados Unidos).

   ¿Hace el trabajo que quería realizar?

   Mi especialidad es la Secundaria y es lo que me gustaría impartir, pero aquí hay necesidad de maestros, sobre todo en el ámbito bilingüe, aunque al menos me dedico a la enseñanza, que es mi campo. En España, no había trabajado, pero tampoco podía ejercer en educación Primaria, aquí en Estados Unidos sí. 

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Jacob Milán Gutiérrez tiene 27 años, nació en Elda, estudio Ingeniería Geológica tras pasar por el colegio Sagrada Familia y actualmente trabaja en Calgary (Canadá) como coordinador de proyectos de oleoductos y gaseoductos desde hace casi tres años.

¿Cómo consiguió este trabajo?

Cuando terminé la carrera estuve trabajando en Londres seis meses y seguidamente fui a Canadá donde trabajaba en el norte de la provincia de Alberta y Saskatchewan como topógrafo para la industria de exploración geofísica.

¿Se fue a causa de la crisis económica española?

Me fui porque quería trabajar en grandes proyectos y crearme un futuro profesional internacional. Concretamente en la provincia de Alberta existe una de las mayores reservas de petróleo de Norte América y decidí irme, ya que el petróleo se extrae de diferentes maneras y una de ellas es en explotación minera de arenas bituminosas (Oil Sands), y la minería es una de las ramas de mi carrera que más me apasiona. 

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El eldense Javier Poveda vive en Alemania desde hace dos años. Aunque es licenciado en Empresariales, trabaja como jefe de cocina en un restaurante de Hannover, gracias a que en su casa le gustaba cocinar. A sus 30 años, espera encontrar trabajo en la especialidad que estudió por lo que se quedará en Alemania, donde ve mejor su futuro. Sus comienzos en Hannover fueron duros, pero tuvo la ayuda de una amiga que le prestó su casa y del mismo cónsul laboral español en Hamburgo, a quien sigue acudiendo a pesar de que está jubilado.

   ¿Qué le llevó a marcharse a Alemania?

   Corría finales del 2012 y mi situación personal en España era insostenible: tras varios meses de búsqueda activa de empleo, no sonaba la campana. Ya me había convencido a mí mismo de irme del país, y hablando con una amiga que reside en Alemania, me dijo que me podía quedar en su casa sin problemas y eso fue lo que hice.

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